there is no plan

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Volviendo a casa a las dos de la mañana me encontré con un gaucho. Un gaucho joven, real, de La Pampa. En los South Downs.

Tengo un pelotudo de Perfil defendiendo a Graña. Se hace un favor enorme.

Una agresión terrible: les pidieron que dijeran la verdad. t.co/JNI1FeK3oS

Odio el invierno pero esta parte me gusta. t.co/R8Y1ikqv1I

Mi teléfono ya sabe todo lo que tiene que saber sobre critica de cine. t.co/tOFE0yJT1U

los trabajos practicos

Bastards

24 07 2009 - 19:59

Te tratan bien en St. Martin’s Lane. Tanto, que (como se puede ver ahí arriba) te completan tarjetitas con el reporte meteorológico antes de que puedas elegir la ropa que te vas a poner esa noche. Y también, por las dudas, por si necesitás algo, te golpean la puerta con mucha insistencia a las siete de la mañana.

Sabrán disculpar, entonces, la brevedad e inconsistencia de este reporte. No dormimos mucho. Ni llegamos a una conclusión definitiva sobre la nueva película de Tarantino que, para no ser menos en esta semana de lucha en el lodo, polarizó también nuestra salida del viernes. A mí no me gustó, pero soy franca minoría, y si hay algo que me está cansando es ocupar el rol involuntariamente moralizante del que le objeta la recreación a los demás. Whatever makes you happy se está convirtiendo en mantra.

Estamos en condiciones de confirmar, sin embargo, algunas cosas.

1. Tarantino es, no se hace. Anoche revoleó el micrófono por el aire (hizo “TUC!” muy fuerte, al caer al piso) al grito de “Are you ready to see some bastaaaards?”, saltando sobre el escenario. Quince de los mil quinientos ingleses que llenaban el Odeon de Leicester Square respondieron con un modesto “sí”, lo cual por supuesto no fue suficiente. Tarantino se quedó gritando “Are you ready to see some bastaaaards?” durante un largo rato, cada vez más fuerte, hasta que todos comprendimos que si no respondíamos con fingido entusiasmo, nos íbamos a quedar ahí toda la noche. En defensa de Tarantino, podemos decir que por lo menos no se metió en la cabina de proyección para bajarle el volumen a los diálogos de su propia película, algo que sí hizo en el mismo cine Michael Mann hace unas semanas, cuando estrenó Public Enemies. El Rain Man Award 2009 para Michael Mann.

2. Brad Pitt no vino.

3. Sobre Inglourious Basterds podremos tener dudas, pero no sobre las virtudes del menú, que explicarían (al menos parcialmente) el persistente prestigio de Wainstein, cuyas películas hace muchos años dejaron de ser lo que eran. El menú era este:

Que aprendan, Coscia y Gastón Pauls, que la corrupción puede asumir formatos mucho más elegantes. (Es cierto que amedrentar críticos sale más barato, pero la lealtad que se obtiene es menos sólida, también.)

4. Tampoco hay margen para la duda en cuanto a la epidemia global (menos grave, pero mucho más sostenida en el tiempo que las gripes de estos últimos años) de DJs que pasan Build Me Up, Buttercup y (juramos solemnemente que esto es cierto) el cover de Gypsy Kings de Hotel California. No se puede creer. De Jauretche no pusieron nada, pero es cuestión de tiempo.

5. En el cuarto piso de la Shoreditch House hay pistas de bowling. No entendemos por qué.