there is no plan

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Deprimente pero adecuada representación juvenil. Monaguillo vs Gárgola Orca. Más locuaz Gárgola Orca, aunque obviam… t.co/D1L7aDxUK7

Así deberían ser todos los manuales. t.co/0sFGyQajaM

García está tuiteando desde el Black Lodge. Vayan a ver. t.co/5QSPYaX7yb

Es interesante lo que está pasando. Es como un golpe de estado accidental.

Murió Uncle Monty t.co/8UT6wckI8U

los trabajos practicos

AL.R13R17: Introducción {Mensaje}

30 08 2011 - 18:00

Los primeros extraterrestres fracasaron en lo más importante que tiene que hacer un extraterrestre: vencer la parsimonia, juzgar la noche, pensar el cosmos y transportarse. Un extraterrestre debe ver el futuro para poder transportarse a gusto y buscar caras nuevas. Si el futuro es capturado por atrás, es decir por donde el futuro termina, se entrega dócil y cuenta sus secretos y matices, sus puntos débiles, su melodía final. Y un extraterrestre en serio es el futuro.

Eran los extraterrestres conformistas, ápodos quizás, lúmpenes a la manera francesa, que aullaban adentro de pozos de tres ambientes sin haber escuchado nunca en su vida una canción. Tal vez tenían problemas respiratorios y hongos entre los dedos, o en la espalda si no tenían dedos, y tal vez tenían demasiada angustia por alguna noción atea, congénita e irrefutable. Como para ponerse a alear metal. O en una de esas, sin ser tan dejados y escépticos, habiendo sustanciado cada entidad nueva con los veredictos más encantadores de las propiedades de la física, de las relaciones personales y sus reversos, de los números, de los conjuntos infinitos, de los pensamientos, de las proposiciones de la lógica, de la capa de ozono, o habiendo abolido a la muerte —pensemos a lo grande—. Así y todo, nunca nos vieron como un mundo posible. Y cuando alguien no te ve como su mundo posible por más que le llames mucho la atención, ahí hay implícito un fracaso. El fracaso del malentendido. Del malentendido propio. Por eso creo que los primeros extraterrestres fracasaron. Culpa nuestra que creímos demasiado en ellos y no pensamos que no saben nada de nuestras cosas, buenas y malas, contradictorias podrán decir, ramificadas como un tumor agresivo, pero ciertas como la sal.




En cambio yo sí los estoy mirando como un mundo posible, y posible quiere decir todo. Ellos con ganas de escuchar, proclives al amor, como yo, pero con muchas más soluciones porque tienen las naves, y el que tiene la nave es el único que me puede dar salida y llevarme a conocer el silencio, y ya hace tiempo que vengo pensando en irme. Los siguientes extraterrestres, los modernos, tal vez tengan la delicadeza y la necesidad de querer hacer algo con nosotros, un campamento, una orgía, una cura, un universo repleto de palacios de invierno. O tal vez, sólo necesiten a uno, al que mejor les explique esta belleza escondida, para hacer un documental o una nota, para traicionarnos también, pero a lo último. Ese puedo ser yo.