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Diario del Mundial # 12.3

20 06 2006 - 17:36

Martes 20 de junio. 21.30 hs.

1. Después del superfluo Alemania – Ecuador, los otros tres partidos fueron más en serio, aunque no definían nada importante: apenas la posición en el grupo o la posibilidad de volverse con alguna victoria. Se vieron, entonces, tres partidos disputados, de a ratos intensos.

2. Polonia (2) – Costa Rica (1) fue el más trabado. Sobre todo porque los jugadores polacos parecieron entrenados para el mundial de pesas y no el de fútbol. Duros en los movimientos individuales, lentos y mecánicos en los colectivos, parecían mucho más torpes que sus rivales. Los costarricenses, con Ronald Gómez a cargo y tocando un poco, se pusieron en ventaja. Pero, finalmente, los polacos se fueron soltando y empezaron a controlar un poco la pelota y a usarla para atacar. Terminaron ganando con dos goles de un defensor llamado Bosacki, que entró en la lista al final, por lesión de un compañero y que se llevó para su casa un buen recuerdo. Y además, tiraron algún taco y, me parece, hasta un túnel. No estoy ironizando. Durante dos partidos y medio, los polacos no parecieron futbolistas pero, en los últimos minutos se ablandaron un poco hasta demostrar que alguna vez sintieron placer en contacto con una pelota.

3. Inglaterra (2) – Suecia (2) fue, posiblemente, el partido más intenso del mundial. No se jugaba nada (Suecia tenía una remota posibilidad de quedar afuera si perdía y Trinidad y Tobago goleaba), pero fue un ida y vuelta permanente. Los ingleses salieron con su delantera titular: Rooney y Owen, más Joe Cole de enlace. Pero al minuto se lesionó Owen y entró otra vez el gigante Crouch, con el que parece que deberemos convivir el resto del torneo. (Un detalle: Crouch sólo sabe cabecear los centros desde la izquierda).

4. Inglaterra es una desgracia. Su técnico sueco es un miserable que, para colmo, parece hacer todo lo posible para que su equipo pierda. Los ingleses tienen buenos jugadores y la posibilidad de atacar a sus contrarios seriamente. Pero Ericsson juega al pelotazo y al error del contrario. El equipo se repliega excesivamente, no trata de conservar la pelota y sus herramientas ofensivas son el centro aéreo (como en la liga inglesa de los 50) y el tiro desde afuera. Nunca va a convertir porque domina el juego, sino porque alguien se inspira o un contrario se equivoca. Hoy tuvo un inspirado: Joe Cole, que hizo un golazo desde afuera y tiró el mejor centro del campeonato para un gran cabezazo del volante Gerrard. No sé bien qué más sabe hacer ese Gerrard, pero ya lleva dos goles formidables. Pero su cerrada, inútil y supernumeraria defensa fue un colador y pudo perder fácilmente con los suecos. Ecuador puede ganarles.

5. Los suecos, en cambio, me impresionaron muy favorablemente. Salieron a ganar, mantuvieron una actitud altiva y arrollaron a los ingleses en buena parte del partido. Jugaron al ataque sin complejos y borraron definitivamente la sospecha que había creado su esterilidad ofensiva contra Trinidad y Tobago. Otro equipo en serio, al que le resulta más cómodo jugar contra un grande que contra un chico. El partido con Alemania pinta muy bien.

6. Paraguay (2) – Trinidad y Tobago (0) fue también muy movido y disputado. Como los polacos, fueron mejorando a medida en que se soltaban. Es notable la cantidad de equipos que llegaron tan estructurados en lo táctico que se olvidaron de jugar al fútbol, dando así la peor de las ventajas. Abrieron el marcador con un gol en contra idéntico al que les hicieron a ellos los ingleses. Lo de Trinidad resultó francamente simpático. Son realmente un equipo muy débil y era conmovedor ver como apretaron a los paraguayos contra su arco intentando hacer al menos un único gol en un mundial. Paraguay se aferró a la ventajita pero también tuvo un poco de honor en serio y no renunció al contraataque. Pudo haber más goles de cualquiera pero, faltando unos pocos minutos, entró por fin Pipino Cuevas por el aparatoso e ineficaz Haedo (un personaje medio desagradable y camelero). Pipino, un jugador irregular, idiosincrásico pero dotado, hizo un gol tras tirar la única pared exitosa del torneo. Tal vez me equivoque, pero no recuerdo haber visto otra. Digo, una pared-pared: tocarla e irla a buscar en el área.

7. En la próxima entrega, dos grandes verdades sobre este torneo.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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