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Diario del Mundial # 14.4

22 06 2006 - 20:16

Jueves 22 de junio. 23.30 hs.

1. Si Tomás Abraham fuera croata o australiano, hubiera muerto de los nervios viendo Australia (2) – Croacia (2). No hubo otro partido así en este mundial ni en muchos mundiales. Fue un partido loco, disparatado y de una emoción alucinante.

2. Los dos se jugaban la clasificación. A menos que Japón lograra una proeza, Croacia necesitaba ganar mientras que Australia, la revelación del torneo, pasaba de ronda con el empate. Los dos dejaron la vida en la cancha y jugaron sin preocuparse de lo que los rodeaba. Iban con todo a cada pelota, en cada centro se empujaban y se agarraban, protestaban los fallos, se perdían goles increíbles, se los dejaban hacer, atacaban con diez, corrían por veinte, como en el potrero. Entre otras cosas, se olvidaron de las alcahueterías de la FIFA.

3. A esta fiesta se asoció el árbitro inglés Graham Poll. Ya habíamos advertido de que el tipo era capaz de cobrar cualquier cosa. Pero Poll excedió nuestras previsiones. Esta vez salió con la idea de dejar jugar. Por momentos fue el mayor “siga-siga” de la historia. En otros, el arbitraje fue una locura absoluta.

4. Pero todo el partido lo fue. A los dos minutos, Croacia hizo el primer gol con un tiro libre de Srna. El primer gol de tiro libre de verdad del campeonato, bien pateado al ángulo y sin rebotes. Allí los croatas se tiraron atrás y Australia atacó con un tesón y un desorden absolutos, pero jugando bien la pelota con una gran actuación del número 21, Sterjovski, una muy empeñosa pero no del todo precisa de Kewell y una batalla contra los centrales croatas del tanque Viduka. En Croacia sólo quedaba adelante Prso, el jugador más sacrificado del mundial, que intentó en tres partidos luchar solo contra la defensa contraria.

5. Australia empató a los 31, con el tercer penal producto de una mano en lo alto en un corner. El autor, el número 13 Tomas, cometería uno igual en el segundo tiempo, pero quedaría sin sanción. Los croatas protestaban un poco más que los australianos y se iban cargando de tarjetas aunque Poll, como dijimos, estaba en su día permisivo.

6. En el segundo tiempo Croacia hizo otro gol raro. Australia había puesto al arco a Kalac, otro gigante de más de dos metros, pero este no es flaco sino una especie de Boris Karloff. Le patearon un tirito desde afuera, se tiró al piso y la pelota le pasó absurdamente por arriba. Es el primer gol que se convierte por error claro de un arquero. A partir de allí, Australia fue una tromba, un torbellino. En una jugada, el gran arquero Croata Pletikosa detuvo una pelota en la línea y cinco jugadores cayeron sobre su cuerpo. Pero se levantaron correctamente, mostrando la nobleza con la que se jugaba.

7. A los 78, Australia volvió a empatar por intermedio de Kewell, aunque estaba en offside. A partir de allí, empezó el show de Poll. A los 84 expulsó al 7 croata Simic (correctamente, foul de atrás y segunda amarilla). Inmediatamente compensó echando al 7 australiano, Emerton, por una manito (segunda amarilla). Pero, después, protestó airadamente el 3 croata, Simunic y Poll le sacó la amarilla. El problema es que no se fijó que era la segunda y no le sacó la roja. El jugador se iba yendo, pero alguien le dijo que no estaba expulsado y se quedó hasta el final.

8. Pero en el descuento, cuando todo el mundo estaba con el corazón en la boca, Poll hizo repetir un saque lateral croata porque se había ejecutado un metro adelante. Sacaron entonces los australianos, se la dieron a Viduka, que entró al área y le hicieron una toma de catch. La jugada siguió y un compañero la metió en el arco. Iban 48 minutos, 12 segundos. Era el tres a dos o era penal. Pero Poll pareció no saber bien qué cobrar e hizo una seña de que el partido se había terminado. Un jugador australiano le dio un beso y el 3 de los croatas le volvió a protestar. Poll le hizo un gesto airado y le volvió a sacar la amarilla, la tercera (fue el primer jugador en la historia con ese honor). Allí sí, le sacó entonces la roja y se acabó uno de los partidos más divertidos de todos los tiempos.

9. Australia-Croacia se jugó a la misma hora que Brasil-Japón y es comprensible que los espectadores hayan elegido el otro juego. Pero es una lástima que haya que recurrir a un procedimiento de maniáticos como es grabar los partidos porque TyC Sports no los repite. El canal que anuncia constantemente la transmisión de los 64 partidos del mundial no ha adquirido los derechos sino que los ha secuestrado. En lugar de utilizar sus 24 horas de transmisión para que los que tienen otra cosa que hacer en el horario de los partidos (la inmensa mayoría) puedan verlos igual, las ocupa con las caras de sus cronistas y su vacía cobertura mientras insulta a su audiencia dando los partidos a las medianoche o a las dos de la mañana. Para TyC, el fútbol es lo que menos importa. Una vergüenza.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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