Click here
Más Features

El fin de la vía (8) | El fin de la vía (7) | El fin de la vía (6) | El fin de la vía (5) | El fin de la vía (4) | El fin de la vía (3) | El fin de la vía (2) | El fin de la vía (1) | Néstor Kirchner, la (primera) película | Renuncio | Graciela Bevacqua | Testamento: 4.2 Memoria y Condición Humana |







Diario del Mundial # 17.2

25 06 2006 - 15:48

Domingo 25 de junio. 19.30 hs.

1. A esta altura, los lectores asiduos de este diario se habrán hartado de mi prédica contra el absurdo sistema de arbitraje que intenta implantar la FIFA. El descontrol del ruso Ivanov en Portugal (1) – Holanda (0) es una prueba clara de nuestras hipótesis. En el fútbol ya no hay seguridad jurídica. Ivanov sacó 16 tarjetas (4 rojas) y el todo fue un caos.

2. En un segundo plano hubo un partido y se puede decir que Portugal lo ganó bien. Fue más ordenado y más incisivo cuando estuvo en igualdad numérica y más tranquilo cuando tuvo un hombre menos. Maniche hizo un golazo (es, con Maxi Rodríguez, la revelación como mediocampista goleador del torneo). Holanda, en cambio, se equivocó en todo. Salió sin Van de Vaart y sin Van Nistelrooy (este no entró nunca), fue pura confusión, quiso empatar con centros a la olla cuando nunca cabeceó en el área. Robben (como decía nuestro amigo Van Bueren) resultó menos jugador de lo que insinuó en el primer partido. Tuvo una gran situación de gol —en un rebote, Cocu reventó el travesaño— y un gran arquero (el eterno Van der Saar), pero demostró ser un equipo sin un plan de juego, con ganas pero muy ingenuo y sin una conducción en la cancha. Portugal, en cambio, tuvo a Figo para manejar los tiempos y las picardías. Y una defensa inexpugnable.

3. Portugal convirtió el gol a los 22 minutos (¡cuántos goles en esa zona del partido!) cuando jugaba mejor. Al final de la etapa, Ivanov ya había sacado cuatro amarillas, de esas que pueden ser o no ser, pero que provocan desconcierto salvo para los comentaristas que piden la horca y la guillotina en cada choque. Después, cuando el partido se va al diablo y ya no se sabe si hay que sacar más o menos amarillas, más o menos rojas terminan diciendo que el árbitro fue un desastre. Claro que este ruso es muy malo, un sacapartidos como se suele decir. Pero el sistema acentúa los vicios arbitrales y, más importante, dificulta hasta lo imposible el fair play. Ya lo dijimos, pero ante amonestaciones tan nimias, es muy fácil simular que las faltas son un poco más graves. Y hoy se vio claramente.

4. Al final del primer tiempo vino la primera expulsión: una manito en la mitad de la cancha de Costinha que ya estaba amonestado. ¿Hay que amonestar por una mano? ¿Siempre? ¿Cuándo? Nadie parece saberlo, empezando por los jugadores, siguiendo por los periodistas y terminando por los propios árbitros ya que cada uno hace otra cosa e, incluso, el mismo árbitro cambia de criterio. Pero Portugal se quedó con diez. Y pudo haber perdido por eso. A esa altura, ya era un arbitraje con excesiva influencia en el juego. Pero lo mejor estaba por venir.

5. Con un jugador más, Holanda salió a buscar el empate y parecía que tenía el partido dominado. Pero pasaron 20 minutos sin que lo lograran y, después de otras tres amarillas, Figo simuló un golpe en la cara e hizo expulsar por dos amonestaciones a Boulahrouz. Ante la sucesión de trampas, injusticias y jugadas dudosas, el partido se empezó a enrarecer. Hubo varios tumultos, empujones (incluso un cabezazo de Figo), arremolinamientos, etc. Los jugadores estaban calientes. A los 25 minutos, un holandés debía devolverle la pelota a los portugueses en otro acto de la comedia del fair play, que cada vez es más ceremoniosa. Pero el tipo salió corriendo hacia el área. Deco se volvió loco: lo corrió de atrás y le pegó un patadón para dos tarjetas rojas y para que se agarren a trompadas los 22 y los suplentes. Pero Ivanov, un pacifista, le sacó sólo la amarilla. Después hubo otro tumulto y el línea le dijo que tenía que echar a alguien. Se llevó la mano al bolsillo, pero se arrepintió y no hizo nada. Después fueron cuatro amarillas más y dos rojas. El partido llegó a su término, algo que no estaba del todo claro que fuera a ocurrir.

6. Sí, fue un espectáculo emotivo, divertido, cambiante, mucho más entretenido que Inglaterra-Ecuador. Pero esto se acerca mucho a la payasada. Es Titanes en el Ring, donde una de las atracciones era que los jueces eran arbitrarios y le agregaban condimento al show. (¿No había un Ivanov ahí?) Pero estamos en octavos de final de un mundial. No se puede seguir dirigiendo así ni jugando así. Se simula cada foul, cada vez que se cae un jugador hace como si lo hubieran matado, se hace tiempo descaradamente, los equipos pierden a sus jugadores por razones incomprensibles. La FIFA intenta autodestruirse. Para el próximo partido, Portugal tiene dos expulsados y siete amonestados. Y el mundial está muy mediocre. Tal vez sea el calor.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


————————————

Del mismo autor:
Ultimas obsesiones
Fútbol por TV #9
Fútbol por TV #8
Fútbol por TV #7
Fútbol por TV #6
Fútbol por TV #5
Fútbol por TV #4
Fútbol por TV #3
Fútbol por TV #2
Fútbol por TV