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Diario del Mundial # 18.1

26 06 2006 - 10:57

Lunes 26 de junio. 14.30 hs.

1. Italia (1) – Australia (0) fue una confirmación de que el mundial es flojo y de que los árbitros están imposibles. Fieles a su tradición los italianos ganaron jugando mal y con un golpe de suerte.

2. Australia fue el equipo más feliz del campeonato. De los que se clasificaron, son los más relajados y los que menos presiones tienen de la prensa y el público de su país. Haciendo un fútbol suelto y ofensivo, pasaron dignamente de ronda. Hoy salieron a repetir lo que habían hecho, acaso con más tranquilidad todavía. Si perdían no pasaba nada. Y salieron a jugar de igual a igual.

3. Los italianos están en problemas. Están bajos de fútbol y cansados. Ni Totti ni Del Piero pueden aguantar un partido entero (Del Piero no parece siquiera estar para jugar un rato) y tienen muy poco talento, al parecer menos que de costumbre. Hoy volvieron los dos burros adelante y jugó Del Piero por Totti.

4. Pero Italia tiene un libreto inalterable. Una defensa muy firme, reforzada por los luchadores del medio. Pirlo intentando darle una salida limpia y consiguiéndolo sólo unas pocas veces, Totti o Del Piero para ver si inventan algo y los dos de adelante intentando pescarla de algún modo y convertir. Italia juega vertical; esto es, los defensores la juegan para adelante donde un medio intenta encontrar un espacio para jugarla más adelante a un delantero. Si este la consigue y ve un pequeño claro, patea al arco aunque tenga los defensores encima. Normalmente la pelota rebota, pero de vez en cuando va al arco e incluso alguna vez entra. Y si no, a lo mejor es corner y los de atrás suben a cabecear. El sistema funciona porque los italianos confían en su defensa y hacen bien (hasta que falla). Con paciencia, esperan a que esa monótona gestión, que tiene todas las probabilidades de fracasar en una jugada, se beneficie por la insistencia y el descuido del contrario.

5. Pero, insisto, están bajos y ni ellos parecían creer hoy que conseguirían un gol. Los australianos, en realidad, tampoco. Parecían pensar que la defensa italiana era demasiado para ellos. Pero igual, jugaban a los suyo. Que empezaba por salir jugando en cualquier circunstancia. Aun cuando los italianos invadían su área, los australianos quitaban y salían tocando corto y preciso. Nadie hizo algo tan elegante y sistemático en el mundial en ese sentido. Dejaban venir a los italianos, quitaban y atacaban tratando de desdoblarse atrás y adelante, aunque arriba se diluían un poco y no creaban mucho peligro.

6. Los italianos llegaban un poco más y se jugaba a un ritmo lento, pero muy prolijo. El primer tiempo debe haber sido el más ordenado del mundial (aunque 10 minutos no se vieron en la Argentina por una falla en la transmisión). Los italianos crearon las pocas ocasiones de gol que atajó el muy buen arquero Schwarzer. El segundo tiempo seguía igual de tranquilo. No había jugadas ni mínimamente bruscas. La primera fuerte fue de Materazzi a los cinco minutos. Podría haber sido amarilla (fue a la pelota, pero es muy bruto Materazzi) pero Medina Cantalejo, el árbitro español, le sacó la roja para que el juez fuera, una vez más, el protagonista.

7. Los italianos se fijaron en su manual de instrucciones y este dice: “diez hombres, a defender”. Y allá fueron. Sacaron un punta para poner un defensor y se refugiaron atrás. Lentamente, los australianos empezaron a dominar y a llevar más peligro. Pusieron a Aloisi, otro delantero, y se preparaban para definirlo en el alargue. Pero al final, el defensor Grosso tuvo una inspiración rara para un defensor italiano. Se fue adelante, entró al área, gambeteó a uno y, cuando le salía otro y faltaban diez segundos para los tres minutos de descuento otorgados, se tiró al piso. Medina Cantalejo compró el buzón, cobró penal y ganó Italia, con la mano del juez español.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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