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Diario del Mundial # 19.1

27 06 2006 - 11:51

Martes 27 de junio

1. A los 12 minutos de Brasil (3) – Ghana (0), la cosa estaba fulera para Ghana. Ronaldo ya se había escapado y batido el record de goles para un jugador en mundiales, tenía dos amonestados y encima se escapaba Adriano solo otra vez. Pero Adriano se equivocó (y encima se hizo amonestar) y el próximo ataque serio de Brasil fue media hora más tarde.

2. En ese lapso, Ghana pasó a dominar el partido. Ocupó el medio campo con jugadores que avanzaban con pases precisos y veloces, le ganó las pelotas divididas a los brasileños y desbarató sus intentos de contragolpe con jugadores que, como ante la República Checa, lucían como verdaderos cracks. Hasta llegar al área. Allí, por razones que sigo sin comprender, definían todas mal. Hubo una, incluso, que compite por el gol perdido del campeonato (con el tiro de Cocu en el travesaño): un cabezazo desde dos metros que le pegó en el pie a Dida que, parado en la línea del arco, no sabía dónde estaba la pelota.

3. Brasil se las vio complicadas, un poco como Argentina contra México (pero siempre en ganancia). Le costaba cortar los avances y no tenía precisión. Brasil también está cansado. Kaká, especialmente, un poco golpeado, igual que Emerson. Y Ronaldinho sigue deambulando. Sólo Zé Roberto mantenía su nivel. Pero vino el ataque de los 44 minutos: salida rápida de Lucio, pique de Cafú por la banda, centro y gol de Adriano, todo en un segundo. (Adriano estaba en off side, siempre hay una ventajita para Brasil).

4. El segundo tiempo siguió más o menos igual. Ghana teniendo más la pelota pero rifándola en la última jugada y Brasil aguantando atrás pero poco aplicado para contraatacar. El despliegue de Ghana, peleando de igual a igual también tuvo que ver con eso. Y también el curioso comportamiento del árbitro eslovaco Lubos Michel.

5. A los dos minutos del segundo tiempo, Ghana tenía cinco amonestados. Michel cobraba religiosamente todas las tonterías de la FIFA. Pero cuando amonestó al quinto ghanés, se dio cuenta de que venía para superar al ruso Ivanov y para escándalo, con Ghana terminando con ocho. Entonces, levantó el pie del tarjetómetro y no hizo nada por golpes mucho más duros que los que habían valido amarillas en el primer tiempo. Pero cuando Michel paró de amonestar y el partido dejó de ser un correccional, los jugadores africanos, que estaban muy fastidiosos, se soltaron y jugaron el resto del partido muy tranquilos y muy bien.

6. Faltando diez, un ghanés se tiró en el área y Michel lo echó porque estaba amonestado. ¡Qué causa de amonestación tan miserable! ¿Qué es lo que se sanciona en este caso? “Señorita, este niño se tira.” No es una patada, una agresión, un insulto, nada que perjudique al otro equipo. Es una amarilla puritana, que se mete con el alma impura del jugador y una defensa cobarde de los árbitros que inventan penales como ayer. Y, además, ¿por qué si alguien se tira en el medio campo no se lo amonesta y en el área sí? Es hora de que el fútbol vuelva a ser adulto y laico. Cuando Ghana se quedó con diez, Brasil hizo uno más (deliciosa definición de Zé Roberto) y pudo hacer tres más. Me temo que Michel será el árbitro de la final.

7. Este mundial no está bien. Los octavos de final son muy poca cosa. Los grandes les ganan a los chicos y los chicos ni siquiera se sacan ventajas entre ellos. En general, no han aparecido jugadores y da la impresión de que a medida que el fútbol se hace más majestuoso en su envase, es más pobre en su contenido. Hace once partidos mundialistas que Brasil gana sin despeinarse. Es hora de verlo con un rival que lo exija realmente. ¿Habrá uno?

8. Tuve que soportar a Fernando Niembro repitiendo a cada dos minutos su nuevo sofisma. No es nuevo en realidad. Consiste en decir que hay que jugar mal para ganar el mundial. Que jugar bien es una pésima idea. Hoy, quería que Brasil ganara por la menor diferencia posible para demostrar su estúpida teoría. Está afilando el ensañamiento ante una posible derrota argentina. “No ven, eso les pasa por jugar bien. Yo se los dije.” Como si se pudiera vencer a Alemania jugando mal, así como Brasil pudo vencer a Ghana. Qué imbéciles y qué canallas pueden ser algunos periodistas.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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