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Requiem que no soñó serlo

1 07 2006 - 04:26

No tenía la necrológica en parrilla. Siempre odié ese recurso por más que salve las papas de un cierre atroz. Mucho menos imaginé un obituario apurado cuando el cadáver es joven y hermoso. Así que lo que estuve escribiendo lo mantengo como si nada hubiera pasado, como una forma de gambetear la tristeza y la injusticia, única justicia que se llama como un antónimo. Sólo quiero agregar una esperanza: todavía tenemos a Camoranesi en Italia y a Trezeguet en Francia.

Eliminatorias

Como dato de color puedo decir que es mi segunda Copa del Mundo fuera de Argentina. Y a pesar del periodismo, en ninguno de los dos casos la salida al exterior fue para cubrir el máximo evento deportivo.

Así que acá, en Tel Aviv, en mi casa y con horarios indiscutibles me encuentro mirando la mediocridad de fútbol que se juega en tierras germanas aunque no fue fácil acceder a ver los partidos porque una empresa compró los derechos exclusivos de transmisión del Mundial –oh, ingrato capitalismo– y obligó a aquellos que querían verlo a comprar un paquete en su servicio de TV paga o de encontrar ofertas de diferentes servicios exógenos al fútbol para lograr la llave a Alemania 2006.

Enterado de esta situación, comencé con un activismo contra la compañía Charlton –encima nombre de capitán inglés socarrón que nunca hubiera caminado la alfombra como el “Rata” Rattín–convenciéndome de que no le daría de morfar con la compra de un paquete a nombre mío. “En el país de los judíos, yo también seré judío”, me dije. Más judío que el último Papa, que según la tradición será judío y negro. Y no será Sammy Davis jr. (R.I.P.).

Con la tranquilidad de que el partido inaugural lo daban sin pagar, empecé a pensar un recorrido de bares para ver lo más importante de la copa. Pero después de la inauguración y goleada germana, una sorpresa me aguardaba. La astuta de mi mujer, que quiere lo mejor para mí y sus seres queridos, aprovechó una oferta de un servidor de Internet que te daba el paquete gratis si te comprometías a estar con él durante un año.

En la ceguera propia, me había negado a ese compromiso porque en la empresa con la que yo me conectaba me habían dicho que sí, que la competencia regalaba el mundial pero que lo habilitaba seis días después de haberlo pedido con lo que corría el riesgo de perderme casi entera la primera semana. ¡Horror! Y suciedad de mercado.

Así es que como regalo de cumpleaños recibí el pack de Alemania 2006 en casa, en mi living, sin el culo demasiado roto y con muchas esperanzas. En fin, con las características del comportamiento de una veleta conforme al viento que sopla.

Primera ronda

Ya instalado el Mundial en mi casa contra mi voluntad pero con una felicidad absoluta, puedo decir que vi la mayoría de los encuentros. Y solo o con mi mujer, salvo una vez que vino un yanqui a hablar de cosas personales cuando jugaba Argentina contra Holanda y otra en que un matrimonio de vecinos israelíes se sumó a la era Pekerman.

Yo no sé si subieron por mí, por nosotros o porque Pekerman es judío. No es esto un factor menor: En Israel, a Argentina la llaman “el equipo con entrenador y capitán judíos”. Hasta salieron notas diciendo que José era un gaucho judío, que Sorín era el hijo del arquitecto Jaime, que sus abuelos eran de Ucrania, que Sorín es progre y que si ambos dicen no sé qué conjuro antes del anochecer de no sé que día revivirán al Golem de Praga.

Sin embargo, que Argentina tenga a dos judíos en la selección no vuelca del todo la balanza a favor nuestro. Así como yo tampoco les deseé el bien ni a España con Pernía, ni a Francia con Trezeguet ni a Italia con Camoranesi ni a Croacia sin Bilos.
Como Israel no está, acá van por Holanda o por Brasil. Como Holanda no está más, van por Brasil.

Israel, por si no lo saben, clasificó una sola vez para un mundial. Jugó en México 70, convirtió un solo gol y se fue a casa en la primera ronda terminado en el 12° lugar entre los 16 participantes. Este país participa de las copas europeas de fútbol incluidas las eliminatorias y la Eurocopa por la simple razón de que no puede jugar con sus vecinos porque hay hostilidades de ambos lados y fue expulsado de la Confederación Asiática de Fútbol. Pero bien podría jugar con los Estados de Oceanía o de América pero es como que Europa lava sus culpas por la Inquisición, el Holocausto, Los Protocolos de los Sabios de Sión y otras cucardas negras que se cuelga aunque no lo quiera recordar.

En las eliminatorias, el horrible fútbol de Israel se midió con la espantosa Francia que ahora asombra, la mediocridad absoluta de Suiza que volvió a su país porque le atrasaba el reloj y la garra a ciegas de Irlanda. Como verán, fue una de las zonas más anti-fútbol que hubo en las eliminatorias; estuvo plagada de empates, roces, un inolvidable cabezazo de Trezeguet a un jugador israelí en el estadio local de Ramat Gan y mucha desesperanza.

Octavos de final

Acá, la gente que le gusta fútbol divide sus amores: son hinchas de un club local y de un club europeo. Más freak e imposible no hay. Por otro lado, los partidos se miden con una vara rara: hay que alentar al menos antisemita de los dos contrincantes.

–Cuando jugaron Holanda con Argentina, vamo’ Holanda
–España-Ucrania, vamo’ con el empate
–De Alemania ni hablar
–El viernes, la lógica indicó que hincharan por el equipo del entrenador y capitán judíos.

Hay partidos, como todos los de Italia —salvo el de Australia que con el penal del último minuto me corrió una bolilla helada por la espalda—, los de Inglaterra y Ucrania-Suiza, que me sacaron totalmente de la cancha. Me auto-saqué la roja cuando me di cuenta que estaba pensando en cosas que nada tienen que ver con el momento: ¿Qué se hizo de la Leche Cultivada? ¿Qué famosos cumplen el mismo día que yo? ¿Y quiénes murieron en esa fecha? De alguna manera y si proponérmelo me estaba mimetizando con el espíritu local de apatía técnica y poco currículum mundialista.

Cuartos de final

Me preparé con Coca Cola helada y semillitas de girasol y papas fritas y una sonrisa que no tenía desde el fin del Diego en las canchas. Se terminó el mundial. Kadish de duelo. Es el tiempo de la guillotina para Julio Grondona. Acá, se están sufriendo las consecuencias de los penales en medio de una invasión a Gaza en la que los palestinos pierden 1000 a 2 en un partido sin final. Imaginen qué carajo les importa nuestra eliminación. Chau Argentina. Hasta el 2010 con Carlos Bianchi en el banco.

Quizás deba cambiar la cábala y volver a ver los mundiales en Argentina. O tal vez no tenga que verlos nunca más y dedicarme solamente a Boca o a la pesca con mosca.


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