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Medio oriente y periodismo (IV)

14 08 2006 - 04:48

Jorge Castro, un especialista en polìtica internacional, funciona como un Carl Schmitt de la literatura política nacional. El filósofo nombrado es un Maquiavelo del siglo XX. Realismo crudo con pimienta. Una geopolítica sazonada como un steak tartare. Todos lo invocan a Schmitt, y lo estudian, en especial los que aborrecen su ideología fascista. Pero la mencionada denostación política no lo ha marginado de la preocupación moderna por entender la historia del presente. Aún los que no lo leen o lo hacen poco –como el que aquí escribe– se lo encuentran en todas partes. Sucede que la realidad política de nuestros días se parece cada vez más al rostro ideológico de Schmitt. La dupla “amigo-enemigo”, “el estado de excepción”, son algunos de los conceptos más mentados para dar mínima cuenta de los conflictos actuales. Las guerras hoy se hacen en nombre de la seguridad de los estados, por lo que estamos más cerca de la preocupación política del siglo XVII con sus guerras de religiones y su paz de Westfalia que de las contiendas ideológicas e inter-imperiales del siglo XX.

Volvamos a Jorge Castro. En los comienzos de la década del 90 saludó al menemismo como la revolución conservadora que barrió la era de los sociólogos socialdemócratas que caracterizaron al período alfonsinista. Conservadurismo en lo cultural y modernismo en lo económico, eran las notas que rescataba para una nueva y promisoria aventura nacional. Dejó la directoría de El Cronista y asumió como jefe de planeamiento estratégico del staff menemista convertido hoy en el Instituto de Planeamiento Estratégico del cual es Presidente.

Hay una palabra que caracteriza su pensamiento y que oficia de brújula además de caer más que madura: estrategia. En una nota del 30 de julio sobre Oriente Medio en el semanario Perfil dice: “Oriente Medio es hoy la región más estratégica del sistema mundial, por su ecuación de dos términos: petróleo más conflictos (…) Lo que está en juego allí es la ecuación estratégica central de la regiòn más estratégica del mundo”. Para Castro Jorge el mundo es un enorme tablero en el que se mueven las piezas de este maravillosos juego: el del Poder. En realidad las piezas las mueve él en cada una de sus reflexiones sobre el escenario mundial. Por acá los EE.UU, por allá la China, a un costado Bin Laden y Mahmoud Ahmadinejad, atrincherado se oculta Hafez–al-Assad y Hasán Nasrallah, y en la oficina central de su oficina de inteligencia el inimitable Peter Sellers acodado en una mesa oval mientras grita fuera de sí, con todo derecho, porque es quien mejor aprendió a amar la bomba.

Castro Jorge, en una reciente nota en Noticias, dice a propósito del frustrado atentado en el aeropuerto de Londres que los EE.UU destinan a sus fuerzas militares el 45% del presupuesto mundial de defensa para estar presente en 130 países. Al Qaeda según los informes de la inteligencia norteamericana ha infiltrado sesenta países. Agrega: “un estudio realizado en el Senado norteamericano ( Comisión Lugar) consigna que existe un 70% de probabilidades de que, en un plazo de diez años, EE.UU sufra en su territorio un ataque de proporciones catastróficas, mediante la utilización de armas de destrucción masivas, nucleares, químicas o bacteriológicas (…) El resultado es que esta ` larga guerra global ´, asimétrica y polar, está mucho más cerca de su principio que de su fin”.

Dios –llámese Jehovah, Alah, Vishnú o Arimán– nos ha bendecido con preocuparnos con el problema de los superpoderes de un señor llamado Alberto Fernández. Ojalá que nunca cambiemos de tema, que la providencia nos guarde a los intendentes de la provincia de Córdoba y sus dilemas electorales, que suframos con la hegemonía del Frente para la Victoria, que Aníbal el Otro Bigote Fernández se sume a nuestra reina Cristina, que Alfonsín nos cante el arroró en a Dos Ronquidos, que acompañemos a Lavagna en su dulce espera, porque si es por lo que se viene, el experto deberá aumentar el personal de su Instituto Estratégico, mientras nosotros podemos comenzar por agregar a nuestra PC un “joy stick” con casco antinuclear y comprar la serie de videogames del Dr Castro.

Quisiera antes de terminar, tranquilizar a ciertos lectores de TP, que me piden un plan para Medio Oriente ya hartos que están de que hable de otros y no ponga mis condiciones para solucionar de una buena vez por todas el conflicto. Estoy en eso, ya pedí el cese del fuego.


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Diccionario político argentino #5
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