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Mariano y el Monseñor

22 08 2006 - 13:17

Hora Clave el domingo a las 23 hs. Mariano Grondona rodeado de sus adláteres incursiona en su tema reiterativo: el escándalo moral de un gobierno que no respeta la república y pisotea los derechos ciudadanos. Nos informa que en la provincia de Misiones el gobernador Rovira intenta eternizarse en el poder mediante un cambio en la constitución que le permita la rerereelección. Habla con el monseñor Piña de aquella provincia que convoca a resistir tales atropellos. En la segunda parte del programa el conductor anuncia que intentos semejantes también se realizan en la Capital Federal, esta vez para resistir la tiranía del gobierno nacional. La unión democrática a la que se refiere había reunido días pasados a Carrió, López Murphy, Castells, Bullrich, y gente de la cultura y del pensamiento. El intercambio con el prelado vía video-conferencia alternaba el lavado seco de manos del periodista con la voz vencida y el gesto amansado típicos de la curia vaticana. Cuando la defensa de la república ya habia sido agotada, Mariano le dice al padre Piña: “en mis viajes por el país, sólo en dos ocasiones sentí que estaba frente a la creación divina, delante de la misma presencia de Dios: en el Glaciar Perito Moreno… y en las cataratas del Iguazú. Usted, monseñor, ¿no sintió lo mismo?”

Por rara coincidencia el obispo Piña había sentido exactamente lo mismo.

Todavía no se había diluído el néctar cósmico cuando ya entraban ruidosamente los defensores de la democracia unidos frente al fascismo. Me quedé pensando en el Riachuelo, en lo injusta que es la naturaleza, o en lo injusto que es Dios. Mariano estuvo cerca de Dios cuando transitó por las tierras del Tirano, en Calafate cinco estrellas, también en el Sheraton de Iguazú, vio que Dios estaba en la Argentina, pero por qué sólo en medio de alemanes, franceses, norteamericanos y otros tantos millones de turistas? ¿Qué culpa tiene Rovira de no verlo a Dios? ¿Pero esto qué tiene que ver? Una linterna por favor. ¿Rovira, Dios y el Perito Moreno? Evidentemente hay algo confuso en el Canal 9 que se trasmite a los televidentes.

Grondona es democrático, republicano, ético y no sólo creyente sino paisajista. Ve algo sublime en el sentido kantiano —un acontecimiento que supera los límites de lo imaginable y nos da una señal del poder de lo suprasensible— y cae de bruces ante su majestad el agua congelada y el agua torrente. Mientras tanto sus invitados siguen hablando de fascismo, de insertarse en el mundo, de ponerse al día en las novedades tecnológicas, de mejorar la calidad institucional, de hacer lo mismo que la India, de conformar un nueva Multipartidaria pluralista y participativa, todo esto mientras Bullrich coincide con el doctor Castells y el doctor Raúl Castells con la señora Bullrich.

Imagino a un colgado de una nube en el país de 1978 que se desprende de las alturas y cae en este pesebre mediático y ve a los protagonistas de la nueva democracia argentina. En la mesa redonda de estos caballeros presentaba sus credenciales eruditas un intelectual progresista que critica a la izquierda, Fernando Iglesias, otra extraña casualidad en aquel claustro grondoniano. Aleccionaba sobre lo que debía hacer una oposición práctica para no caer en meras intenciones, como sabiamente había advertido Alejandro Rozitchner. Cambiar de modelo, así de breve. El actual es para él un remedo anacrónico del 45: sustitución de importaciones para proteger pymes desvencijadas y de productividad menos uno, financiados por un agro de alto rendimiento y tecnología de punta. Invitaba a la Nación a ir en dirección de la estela que deja abierta el poscapitalismo del tercer milenio, terminar con la idea de “industrializar”, mamotreto fordista del que ya nadie habla, y meter mano con las dígitopowerpointpendrivesilliconworld, con un mercado abierto al que entran maravillas de afuera, con las que competimos aún perdiendo. En fin, tener treinta y cinco por ciento de desocupación sin piqueteros ya que Castells estará subido al tren bala del progreso junto a López Murphy y De la Volpe.

En una época Mariano pensaba, tenía doctrina, odiaba judíos, pensaba en los que llamaba “mis negritos”, justificaba en nombre de la defensa de nuestros valores nacionales los gritos de dolor de los torturados, era puente entre la Triple A y la Iglesia para silenciar a los curas tercermundistas (ver mi libro Historias de la Argentina deseada o el trabajo en La Caja 1992 “Los negritos del doctor Mariano Grondona”). Y tantas gestas llevó a cabo con el otro cruzado que hoy convoca a la defensa de las instituciones, Bernardo Neustadt, pero hoy no sólo es pluralista, vocación que despliega con intermitencias desde que se cayó el Muro, sino que reúne a los defensores de la república.

Gobernar es difícil, tomar medidas para que quince millones de personas económicamente activas reciban al menos un magro sueldo es una tarea más que compleja, ver a Dios en una panorámica y recetar medidas extraídas de folletos multicolores y eventos cogotudos es…tan enigmático como el acertijo siguiente:

“permitidme haceros una pregunta:
¿por qué la p… viene sola y los h…. en yunta?”


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Del mismo autor:
Diccionario político argentino #5
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