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Fútbol por TV #9

5 10 2006 - 12:51

Si fuera necesario encontrar una prueba de que la dictadura de los directores técnicos (y, de entre ellos, los más autoritarios y obtusos) es no sólo nefasta para la estética del fútbol sino también contradictoria con el fetichismo de los resultados que la impulsa, bastaría simplemente revisar los partidos de los últimos días. Hagámoslo.

Boca estuvo dos veces al borde de un papelón que hubiera hecho tambalear en el cargo a Lavolpe a tres semanas de asumido. El jueves pasado, con Nacional en Montevideo perdía dos a cero de entrada y tenía un jugador menos. El equipo estaba perdido en la cancha y Palermo se había hecho expulsar de puro nerviosismo. Cuando la goleada (y la eliminación de la copa) parecía inevitable, expulsaron a un jugador de Nacional y Boca se empezó a encontrar: mejoró en el juego, puso garra, descontó, pudo empatar y, aunque fue su primera derrota en meses, terminó sacando un resultado más que aceptable con vistas a la revancha.

Pero el domingo la cosa fue más grave. Lavolpe, el rey de la táctica, ordenó el suicidio: hizo jugar a Gago muy atrás, puso cuatro volantes en línea que nada construían y la presión de Velez lo empujó al borde del abismo. Los jugadores estaban ofuscados y desatentos, impotentes frente a la decisión de su técnico de maniatarlos. Velez se puso dos a cero y, cargado de nervios, se quedó con diez jugadores (aunque no vi bien la supuesta agresión de Kuproviesa). Así terminó el primer tiempo. En el segundo, se hizo echar Palacio: le pegó una patada de atrás, sin pelota, a un contrario. Pero Baldassi, en un acto de extrema cobardía y parcialidad, apenas le sacó la tarjeta amarilla y, en cambio, expulsó unos minutos después a Cubero de Velez, por una causa menos seria. Lo venía elogiando a Baldassi en las últimas fechas, pero aquí cometió uno de esos errores que exceden lo circunstancial y la posible diferencia de apreciación, para convertirse en el síntoma de una seria falta de temple y ecuanimidad. Si Baldassi hubiera hecho lo que correspondía, Boca se quedaba con nueve, perdiendo por dos goles y sin una de sus grandes figuras. Hubiera caído seguramente por más goles y, la suspensión de Palacio más la debacle del equipo le hubiera complicado seriamente el campeonato. Pero no fue así. Palacio siguió en la cancha y junto con Gago, que jugó mucho más adelante, llevaron a Boca a una victoria brillante. Boca se soltó y le pasó por encima a Velez y le pudo haber convertido más goles. Los jugadores se habían olvidado del rígido libreto del técnico, arriesgaron y ganaron, dando un espectáculo inolvidable, de enorme emoción. Fue el gran partido del año y una de las grandes tardes de la Bombonera para los hinchas. Es cierto que Velez es un equipo liviano y joven, pero su entrenador Russo, otro rey de la táctica, tampoco supo parar a su equipo para sostener el triunfo. Macaya Márquez, al principio del segundo tiempo, dijo algo muy ingenioso: “Velez se acuerda de que va ganando dos a cero, pero se olvidó de que tiene un hombre de más”.

Si en Boca los jugadores debieron suplir las deficiencias del planteo de su técnico, en Racing terminó ocurriendo otro tanto. Hace varias fechas, Merlo había decidido un planteo ultradefensivo. Cuando el colorado Sava se atrevió a sugerir humildemente que sería mejor atacar un poco más, el técnico lo sacó del equipo titular (al principio, ni siquiera lo ponía en el banco). El resultado fueron tres derrotas seguidas y un empate en cero con Quilmes que sólo se quebró en el descuento gracias, justamente, a un gol de Sava que, ante la desesperación del técnico, había entrado en el segundo tiempo. El domingo pasado, en Jujuy, Racing salió a jugar con dos mediocampistas ofensivos (Moralez y Peralta) y dos delanteros netos (Sava y Bergessio), cuando en pleno delirio de Merlo utilizaba uno y uno. Hizo tres goles y jugó su mejor partido. Hay que decir a favor de Merlo que, al menos, supo cambiar de idea. Su equipo fue una formación razonable en lugar de la murga que parecía en fechas pasadas.

Ruggeri, en cambio, no cambia de idea. Si San Lorenzo hace un gol, es muy probable que lo pueda defender hasta el final. Pero si se lo hacen, es casi seguro que nunca logrará empatar, como le pasó contra Estudiantes, por segunda semana consecutiva. El equipo tiene libreto para una sola variante y los partidos que juega son tenebrosos. Insisto en algo: es increíble la resignación que luce San Lorenzo cuando pierde, como si remontar un resultado fuera imposible y hasta indeseable. Ruggeri dirige a uno de los equipos más tristes que yo haya visto últimamente. Y no es una metáfora: sus jugadores parecen más bien mineros agobiados por la explotación de un trabajo inhumano.

Otro que sigue contagiándole incertidumbre a sus dirigidos es Pasarella, con los resultados que están a la vista. Nunca forma el mismo equipo, parece estar buscando una fórmula mágica y su ansiedad se traslada a los jugadores. Por segunda semana consecutiva, a River le terminan empatando un partido que iba ganando y no supo liquidar. Esta vez fue con Belgrano y sólo hizo un gol mediante un penal regalado por el árbitro Maglio (al que también venía elogiando). Si se le agrega el horror de entresemana, cuando perdió de local con Atlético Paranaense, un muy pobre equipo brasileño, son tres partidos en los que River hace todo apurado y sin precisión alguna. No es que se pierda goles, sino que domina estérilmente y ni siquiera crea buenas ocasiones. Ortega está en un momento terrible (al parecer, sufre un problema extrafutbolístico), Falcao no puede volver, Higuaín perdió su efectividad por arte de magia, Gallardo está errático y los de atrás no dan seguridad alguna. En ese contexto, Belluschi se luce en cada partido y parece un jugador de otro nivel. No hay duda de que es un jugador muy dotado: patea con las dos piernas, gambetea, es rápido, da buenos pases. Sí, Belluschi se luce pero no conduce. No hay nadie que lo haga dentro del campo. Una vez más (recordemos cuando dirigía a la selección), los jugadores de Pasarella parecen carecer de personalidad y estar demasiado atentos a las indicaciones desde el banco. El técnico sigue sin entender que sin libertad no hay fútbol. Y así le va. River parece encaminarse hacia un desastre contra Boca, aunque no hay que subestimar a Lavolpe…

Hablábamos de fútbol tenebroso y no hay nadie que alcance al Real Madrid en ese rubro, ni siquiera San Lorenzo. Ya lo dije, pero lo de Capello es monstruoso, aberrante. El domingo jugaba de local contra el Atlético de Madrid. Este no es un equipo demasiado ofensivo (juega de contragolpe y el técnico Aguirre lo deja en el banco a Agüero) pero al lado de su rival parecía el Santos de Pelé. Se puso en ventaja de entrada y jugaba mejor. Perdiendo, Capello no cambió en nada su esquema: todos atrás salvo Van Nistelrooy. Robinho y Ronaldo al banco. Esta vez tuvo el tino de sacar a Cassano y reemplazarlo por Raúl, un jugador capaz de tocar dos en todo el partido y meter una. Y así fue. La única vía de ataque del Real eran los pelotazos de sesenta metros de Guti. En uno de esos, contra todas las probabilidades, tuvo puntería y Raúl empató. Luego se quedaron con diez y el Atlético no ganó solamente porque Agüero se perdió un gol tremendo al final. Pero pude observar otra cosa tremenda del fútbol español: no existe el quite limpio de la pelota. Como los árbitros pitan indefectiblemente cuando un jugador cae al piso, los futbolistas se acostumbraron a buscar las piernas del contrario: es más seguro que buscar la pelota y les cobran foul lo mismo. Así es como la liga con más estrellas del mundo es una de las de juego más feo.

En ese ambiente de torpeza y mediocridad generalizados, lo del Barcelona es medio milagroso. Por tercera vez consecutiva (dos en la liga, una en la copa) arrancó perdiendo el partido en Bilbao. Pero, una vez más, revirtió el resultado con categoría. Jugando por la copa, se lesionó el camerunés Samuel Eto’o, lo que le dio a Saviola la posibilidad de entrar en el banco, jugar un rato y convertir un gol. Siempre le tuve una gran simpatía a Saviola, un petiso valiente, eléctrico, sutil e inteligente. Pero Eto’o es un fenómeno y no es un capricho que Reijkaard lo haya preferido. Barcelona lo va a extrañar.

El que también dio vuelta el partido es el Arsenal, no el de Sarandí sino el de Londres. El equipo de Henry está levantando y, sin ser algo extraordinario aún, tuvo momentos en que dio cátedra de fútbol, en especial los dos goles que arrancaron desde atrás y llegaron con genio. Van Persie hizo dos golazos y el bielorruso Hleb la rompió. Y además está Henry, y los cuatro negros de atrás. Es muy agradable ver al Arsenal, aunque los comentaristas de Fox lo detestan. También fue muy bueno lo del Manchester, que le ganó apenas dos a cero al Newcastle pero le dio un baile impresionante, jugando a todo ritmo y con un Cristiano Ronaldo inspirado, que pegó tres tiros en los palos.

Inspirado está también Drogba en el Chelsea. Le salen bien hasta las que le salen mal. Hizo tres goles por la copa, en la fecha anterior hizo mal una pisada pero se metió en el arco. Esta vez definió mal pero terminó empujando la pelota adentro no se sabe con qué. Pero su equipo, el bicampeón y favorito de Fox, es insoportable. El sábado hizo un gol al minuto y lo empezó a cuidar. Tanto lo cuidaba que los jugadores se aburrieron, se achancharon y les terminaron empatando con justicia. Otro equipó que gana porque tiene muy buenos jugadores, pero lo podría hacer con cualquier técnico. El que tiene parece hacer lo posible para que los contrarios jueguen con ventaja.

Pero, como decíamos al principio, fue una gran fecha. Ganaron los buenos, perdieron o empataron los malos y se vieron buenos partidos. A veces asoma la esperanza de que el fútbol vuelva a ser un juego que alienta el riesgo y la belleza, que no está parasitado por la cobardía y la pereza intelectual. La esperanza no es demasiado grande, sin embargo. El mundo, organizado como una corporación, se niega a que seamos felices con tan poco.

Como el cierre de tp es inminente, ésta será la última nota de la serie. Fue un placer. Gracias a los lectores por la paciencia y los consejos. Muchas gracias y hasta siempre.

  1. jose tsang    Oct 10, 08:16 PM    #

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