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Presente

11 10 2006 - 10:11

Todo concluye al fin
Nada puede escapar
Todo tiene un final
Todo termina

Odio esa canción. La primera vez que la escuché fue a los 14 años en Tango Feroz (!) y me había gustado. Después empezó a aparecer en cada fin de fiesta. El último día del viaje de egresados, en la fiesta de fin de año, en algún campamento. Un tema todoterreno para anunciar que las cosas no están hechas para durar. Hoy lo escucho y me exaspera.

Aterricé en TP en algún punto del 2006 por algún link perdido, en horario de oficina. Con el tiempo se convirtió en una excelente fuente de letras e ideas para contribuir con una rutina que se zarpa de lo aburrida. Un tedio con el que podría escribir, con mucho esfuerzo, una intro mejor a la de Les Fleurs du Mal. Esfuerzo en el estilo, en tedio pasé la marca baudeleriana hace rato.

A medida que me iba familiarizando con esa forma tan tóxica de debatir, aguantando los trapos del progretariado pero desde otro lugar, mucho más honesto, sin nombramientos, ni cargos, ni quintas, ni cátedras, ni cursos, ni agachadas, ni curros ni nada parecido al progresismo al que estaba acostumbrado, me sentía a gusto. Tan a gusto que me entusiasmé y probé escribir yo también así. Fue un ejercicio catártico antes que nada. Escribí así porque claro, el estilo cool, las ideas provocadoras y algo para contar van siempre bien, sí, pero antes que nada y después de todo, escribí de esa manera porque también necesitaba pensar un poco así como proponen los amici de TP. Relajar un poco la idea y reconciliarla con el despelote de experiencias propias y ajenas que me llevaron a esa idea. Idea que por otra parte, nobleza obliga, está lista a caerse ante el mínimo empujón, porque no es un monolito desde donde me planto a boludear al que no piensa o escribe tan lindo. Es una invitación a debatir, un punto de partida para ver a dónde llego (se llama “vamos viendo”, me dijo Raffo después).

Cuando llegué a TP, ya había transcurrido mucha historia antes. Suele sucederme. De a poco me voy acostumbrando a que el mundo y todo lo que engloba no se inventaron en el momento en el que me di cuenta de su existencia. Un día me di cuenta de que estaba otra vez en el medio de un fin de fiesta, y que podía leer y escribir en ese espacio por muy poco tiempo. Una pena, porque ahora voy a tener que buscar otros entretenimientos para matar la rutina de escritorio, corporate bluff y banda ancha hasta que pueda resolver otras cuestiones que no vienen a cuento.

Además voy a extrañar el podcast. Ya antes de ganarme el “aipo” sabía que lo primero que iba a bajarme eran los TPPs. Caí tarde también ahí: cuando llegó el iPod, sólo estaba disponible el #12 de casualidad. Cuando me quise dar cuenta, recién podía contar con el #14 y los sucesivos (reclamo: Raffo, poné el resto en algún lugar). El podcast de TP tuvo efectos encontrados. Por un lado, notaba que era posible hacer algo parecido a un programa de radio, ponerlo a disposición de un público ya establecido (los seguidores de TP) y no depender del humor de ningún director de contenidos ni de anunciantes. Como mucho, de la tiranía del costo tecnológico y del criterio estético propio. Por el otro, reforzó ese prejuicio que tenía de antemano: TP es un grupo de amigos haciendo lo que les gusta, con buena disponibilidad de tiempo, información y tecnología. Suenan como amigos.

Después me fueron explicando que no, que se conocían de haberse cruzado un par de veces en la vida o de no cruzarse ninguna y que la identidad de esos vínculos era más virtual que otra cosa. No me cuesta mucho creerlo. Uno también desarrolla y mantiene vínculos tecnología mediante. Lo que me costaba creer, en realidad, era que se pudiera hacer algo así sin ser amigos. Algo así como una redacción en ninguna parte, pero con un espacio definido para discutir temas, establecer un criterio editorial, recibir colaboraciones, llamados, pelearse por diferencias, desaparecer por un tiempo, en fin, real life en formato web con una onda que te dan ganas de sumarte ya. Esto quería decir que TP no es un grupo de amigos haciendo lo que les gusta, con buena disponibilidad de tiempo, información y tecnología. Es un grupo de gente haciendo lo que les gusta, con buena disponibilidad de tiempo, información y tecnología. Lo cual terminó siendo una lección durísima: si se quiere y se puede, se pueden hacer cosas con talento sin ser amigos. No es fácil. El cierre de TP también habla de las dificultades implícitas de un proyecto de este perfil.

Los podcasts eran divertidos y me contagiaron una forma de hablar. Yo no sé si soy terriblemente influenciable o así como me gustó probarme y adoptar una forma más de escribir y pensar, sospecho que mi manera de hablar incorporó tonos, pausas, giros nuevos. No por el spanglish, que lo practico a diario de loco que soy, o el parler comme il faut, que me cuesta, sino por aprender a generar los silencios y los pies necesarios para que los intercambios hablados sean de alto vuelo, que den ganas de que formen parte de una biblioteca interminable de podcasts. Sentir que tengo charlas con amigos, novia, familia, que los estimula también a relajar un poco los preconceptos y a permitirse calzarse un enfoque alternativo para no terminar en un cruce de sordos.

No quería escribir para tirarle flores a la gente de TP o para quedar como un nostálgico pero sin Presente de Vox Dei sonando de fondo.

Lo que me motivó a escribir por última vez para TP, sabiendo que es muy probable que no sea publicado aunque sí leído por ellos, es que ni en pedo lo vivo con melancolía. El cierre de TP me refresca una de las pocas verdades con las que por suerte no hace falta ponerse a discutir para ver qué tan cierto es o qué hay detrás: todo termina.

Frente al fin, si no es la nostalgia, sospecho que habría que darle forma a un sentimiento más noble. A ese sentimiento no lo tengo del todo definido, pero ayer encontré un temita con el que voy a musicalizar unos cuantos finales de acá en más. Es de Hooverphonic. Según Raffo, banda de la era menemista, que no es lo mismo que banda menemista, digo yo. La descubrí el año pasado y la terminé de conocer este año. Como siempre, tarde Baum, tiene media falta.

Some say because it’s over
We should be sad but that’s not true
Cause death may seem something nasty
But it belongs to me and you

Don’t try to avoid your destiny
Accept this kiss with dignity
In this embrace you’ll find relief
Get rid of all your grief

Some say because it’s over we should be free

  1. Roberto Bobrow    Oct 11, 05:26 PM    #
  2. Ezequiel Baum    Oct 12, 08:26 AM    #
  3. Huili Raffo    Oct 12, 04:05 PM    #

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Oupen faier