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A Sandwich and a Coke

26 10 2004 - 04:49

Durante dos semanas, escuché casi a diario comentarios halagadores sobre The Take, el documental de Naomi Klein y su marido Avi Lewis. Las opiniones de la gente que la vió acá en New York suelen describirlo como el Gran Documental Sobre La Argentina Actual, y no faltan los optimistas que ven cómo en una fábrica del Gran Buenos Aires se marca el camino de la liberación del obrero globalizado. En fin. Con tener alguna idea del trabajo anterior de esta gente, o más especificamente de Naomi, las esperanzas de encontrar algo realmente interesante no eran muchas. De todos modos fuimos con una amiga al Film Forum antes de que la sacaran de cartel, como para que no nos acusen de prejuiciosos, aunque ya estemos más que acostumbrados.

Afortunadamente mi acompañante es otra ex-pat argentina, lo cual hizo mucho más llevadero el tedio de estar ahí sentados por más de una hora y media. A decir verdad, la complicidad para largar carcajadas mientras el resto de los espectadores se horrorizaban ante las publicidades de campaña de Menem fue muy divertida, otra experiencia bizarra de esas que uno tiene en esta ciudad.

Explicar la película resulta bastante difícil, especialmente por la combinación de mensajes confusos y episodios aislados que se interconectan de manera misteriosa para mostrarnos una realidad que no sólo ningún argentino puede remotamente creer — ningún ser humano que se jacte de poseer facultades mentales medias puede tomar esta realidad como tal. Así se establece un claro vínculo entre nuestro 20 de diciembre de 2001 y las protestas de Seattle, entre la fábrica FORJA (que no tiene nada que ver con la otra FORJA pero que sumó a mi confusión) y los hermanos Zanon y la campaña electoral y Brukman y una puntera duhaldista. Ponemos todo en una cacerola, sal y pimienta a gusto, y ahí está: la globalización.

Relacionar los cacerolazos porteños con Génova, Venecia o Seattle no sólo es insólito y errado. Es también hueco, superficial, vano, como todo el resto de la película. Las explicaciones simplistas se repiten una y otra vez, con un nuevo ‘axis of evil’ compuesto por el Sr. Zanon, Menem y Anoop Singh. Voy a conceder que es verdad que estos tres personajes meten más miedo que Darth Vader, pero creo que forzar su demonización es posiblemente infructuoso y, por lo menos, redundante. Antes que me olvide: si tienen oportunidad de verla, por favor no pasen por alto a Luis Zanon en su elegante oficina con impecable traje azul, sentado en un sillón muy paquete y, justito atrás suyo, un balde de plata con botella de champagne lista para ser descorchada (¿...?), mientras dice:

“Menem me dijo que cuando regrese a la Rosada, me devuelve la fábrica.”

Imperdible, esa escena vale la película y queda en la retina de todo argentino por largas horas.

Otro de los momentos culminantes de la película es cuando Freddy —digamos, el protagonista—cuenta, junto a su esposa, como eran sus vidas pre-95. Ella sólo trabajaba para ‘sus cosas’ (comprarme ‘pinturas’ y eso) y a él, con su sueldo de tornero, le sobraba para pagar todas las cuentas y darle gustos a sus tres hijas. Más que un operario de una fábrica en el partido de San Martín, al pobre tipo te lo pintan como un ingeniero de SAAB en la planta de Estocolmo, llevando la vida de cualquier sueco/bonaerense medio hasta el cruento ataque de la Satanic Triad.

Dos más: muy interesante cómo descubren y describen que las movilizaciones partidarias en la Argentina se hacen ‘for a sandwich and a coke’; y algo triste ver cómo hacen actuar a los obreros de la fábrica, seguramente también for a sandwich and a coke…

Más tarde, entre un par de cervezas y pasado ya el shock de argentinidad, nos quedamos pensando en que esto que nosotros tildamos de superfluo y simplista es lo que hacen los-que-están-de-nuestro-lado. Ya sabemos lo que piensan los otros, y sabemos por qué ni les hablamos, pero también nos gustaría que los que están del lado de acá puedan tomar un poco de vuelo y ofrecer una visión más profunda, aunque la misma no ayude necesariamente a vender millones de libros y aparecer en la tele todos los días.


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Del mismo autor:
La Zona Gris
Bondistas retro
Four More Years?