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De Gargarella, a un amigo de Chicago

28 10 2008 - 17:09

tampoco yo lo hubiera dicho, pero ya no importa. te ríes y agradeces, a un lado a otro lado, y eso está bien, y eso me alegra a mí también. porque te recuerdo, sorprendido, desencajado, fuera de lugar, sin saber adónde ir, en silencio, escuchando a los otros, siempre escuchando a los otros, siempre en silencio. te recuerdo así, como ahora, pero ahí en el margen antes que al centro, como hoy, como esta noche de gloria, esta noche de gloria. cuando te veo así, sonriente, agradecido, asombrado, te reconozco el mismo que encontré hace años, el mismo chileno triste que hoy está junto a mí. y cuando alguien viene, se acerca, y te dice has llegado, finalmente has llegado, le agradeces, como a todos, convencido pero a la vez ausente, le miras a los ojos, le sonríes, le das la mano, le estrechas en un abrazo, y eres tu christian, quien da la mano, y eres tu christian, quien estrecha el abrazo, pero ya no estás, ya te has ido, como siempre te has ido, ya no estás ahí, christian ya no está ahí.

es tan bonito y a la vez extraño que alguien se acerque y te diga has llegado, cuando no has partido, cuando no has ido a ningún lado, cuando no has salido en búsqueda de algo, de nada, cuando apenas has tenido fuerzas para no ceder sobre tus propios pies, para no dejarte caer, como alguna vez, abandonándote a ti mismo, soltando tu propia mano, perdiéndote, desoyéndote, desorientándote, cansado de ti, de ellos, de mí, de todos, harto, diciendo ya basta, basta ya, basta ya de una vez. alguien te llama christian christian, es tan curioso, me causa risa me enoja, christian christian que antes simplemente te ignoraban, antes no te llamaban porque no reconocían siquiera que estabas allí, no veían que había alguien más en la habitación, alguien que podía ser llamado, un nombre más que merecía la palabra, alguien más junto a sólo ellos, siempre tan solos entre todos ellos. tu, lavándoles los platos, levantándoles las servilletas sucias, sirviéndoles otra copa más de anís sivuplé. y ahora, tu noche, su artista: te alegras, christian, les sonríes, les das la mano, los abrazas y les crees, confías en ellos, como yo no, te alegras de veras, les dices gracias y lo sientes, lo dices de veras, aunque yo no te entienda, pero ya no estás ahí, por suerte.

te has ido, amigo mío, te has ido. o es que acaso has venido, christian, o es que acaso estuviste esta vez, o alguna vez. o es que eres cuánto más que esa conciencia débil, ligeramente alegre, apenas o siquiera triste, esa ánima ligera y sin rencores que está paradita allí en el rincón, pulóver negro, cuello alto, incrédulo, que dice gracias gracias, mientras de a poquito se pierde, pensando en aquello que lo ha enamorado siempre, y no sólo ahora, como a ellos. te veo, generoso, indulgente, caritativo, tan amable con quienes te descuidaron, tan limpio con quienes nunca supieron que estabas allí, cuando te acercabas a ellos, para lo que necesite señor, para lo que pueda servirle señor, con quienes nunca vieron que estabas presente, salvo como una pieza más del ajedrez de su destino pleno, ilimitado, exagerado, preparado con anticipación para sólo ellos. te ríes con ellos, les dices no, no es para tanto, que muchas gracias, pero veo tus ojos, me sonrío y reconozco que no, que christian ya no está ahí, que christian los mira pero ya no está ahí. qué bien, la dulce habilidad, tu convicción de no tomarse en serio, de no dejarse engañar, ni por ellos ni por ti.

te veo, christian, y me digo, por suerte se ha bajado en la primera estación, me repito y no lo comento, se ha bajado y se ha ido como otras veces, y ha dejado que el tren se fuera, que nos fuéramos, no ha querido seguir, nos ha dejado ir, nos ha mirado alejarnos desde el andén, mientras no lo advertíamos, se ha quedado ahí, siquiera escondido, callado, sonriente siempre, feliz de que pudiéramos seguir, deseoso de que pudiéramos llegar a destino, al destino inconmensurable que ansiábamos, que nos tocaba, a nosotros, solamente a nosotros. pero hoy, christian, hoy que es tu día, dicen, hoy que es tu día tienes exacta la misma mirada que ayer, cuando no lo era. hoy, hoy que es tu día, dicen, tienes precisas las mismitas dudas que tenías ayer, cuando no eras para ellos nadie. hoy, hoy que es tu día, tienes las mismas perplejidades, el mismo no saber de qué va la vida, de qué va tu vida, que hace tan poco ayer. no escondes nada, christian, pero mientras te elogian la obra has abierto la ventana, tranquilo, tan sonriente, y mientras das las gracias te has sacado los zapatos, primero el izquierdo, ahora el derecho, y has dicho que sí claro, y bien despacio, imperceptible, tan calladito, sin que nadie lo advierta, has apoyado los pies afuera, y mientras ríes con ganas, con gentileza, por supuesto señor, pero muchas gracias, te has alejado, te has ido de aquí.

hablas con ellos, sigues hablando con ellos, pero ya no estás, por suerte no estás. y mientras sacudes la cabeza, abrumado de elogios, respondiendo a otro abrazo, vas dando pasos largos cada vez más largos por la azotea, entre las chimeneas apenas humeantes altas negras abandonadas las tejas rojas casi todas quebradas menos éstas, las ventanas las cortinas que acorralan al viento, los bajos techos las canaletas, los niños que se ven más niños, más solos, desde aquí arriba. y mientras asientes una vez y otra, procurando no incomodar a nadie, andas corres o vuelas, ventana afuera, puertas abajo, lejos al fin. y mientras te veo así, tan generoso de perdón, tan proclive al olvido, tan despreocupado por los destratos que me angustian a mí pero no a ti, sin interesarte siquiera en lo que te pudieran haber hecho, en lo que debieron haberte asegurado, en lo que tendrían la obligación de haberte dicho, ya no estás allí, ya estás lejos, inalcanzable. y mientras inclinas la cabeza aprobatorio, conciliador, ya estás afuera, pisando tu tierra, sentado contra un árbol, solo como querías, pensativo fumando, mirando el cielo. y mientras dices gracias gracias, lo considero, pero cuánto le agradezco señor, mientras dices no no se moleste, mientras te ruborizas pidiendo que no, diciendo que es un exceso, mientras estallas en una carcajada dulce, tal vez incrédula, ya estás afuera, ya estás tranquilo, feliz, ya estás a salvo, lejos de ellos. christian, amigo christian, ya no estás, christian ya no está ahí.


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7. Dénouement
6. Noche
5. Tardecita
4. Siesta
3. Almuerzo
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