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Raffo inaugura la galería de arquetipos obsoletos.

18 03 2009 - 16:41

“El nene vio Superman y se tiró por la ventana.” Jamás creímos eso. Una de las funciones más importantes de Superman en este mundo es precisamente esa: que los nenes no se tiren por la ventana. Superman puede, vos no. Por eso ves Superman. Los arquetipos de la ficción no te pueden salvar en la vida real más que en un aspecto: te salvan de encontrarte con ellos en la vida real. Eso pensábamos. Nos tocó una época de gran confusión, sin embargo, durante la cual la relación entre mitos y personas se tildó, engendrando un loop que nos hiere a dos puntas: nos condena a ver siempre la misma película y a leer siempre la mismas noticias en los diarios.

Nuestra influencia directa sobre la realidad es irrelevante, pero no tiene por qué ser así con la ficción. Procedemos entonces a abandonar en la ficción los arquetipos que la realidad celebra. Tal vez, anulando el feedback, podamos ayudar a que la realidad los abandone también, convirtiéndolos en personas, que tanta falta les hace. Los vamos a depositar acá for future reference, pero no los vamos a usar más. La idea es: Nosotros no los escribimos más; ahora ustedes cambien, también.


Borón, Atilio

El Académico Antagonista Secundario. Ocupa nominalmente una posición de autoridad moral o intelectual que después se revela fraudulenta, más tarde o más temprano, dependiendo de la historia. En un contexto fantástico o sobrenatural, sus credenciales pueden ser presentadas como válidas, potenciando luego durante su caída la inaprehensibilidad y el carácter trascendente del verdadero antagonista (i.e. The Thing y todas esas películas que le gustan a Faretta). En una historia más naturalista (o más moderna) suele quedar claro que es un imbécil desde el principio, revelándose a veces como más peligroso o más humano (i.e. Sorkin, The West Wing). En una comedia empieza impostor y termina impostor; no hace falta que cambie.

Modelo: El Profesor Fleeber, en The Freshman, de Andrew Bergman.

Dream Casting: Paul Benedict, cuya semi-acromegalia lo acercaba notablemente a la apariencia física del Boron real. Paul Benedict se murió el año pasado, así que digamos Geoffrey Rush, o Michael Gambon.

Cita Representativa: “Es el sistema capitalista el que establece el terrorismo como modo normal de las relaciones entre las potencias imperialistas y los países de la periferia.” (En respuesta a los atentados en el subte de Londres.)

Relación con el Líder: Como Fleeber, Borón (tanto el arquetipo como la persona) necesita(n) del Líder, una figura mítica a la cual ofrecen su lealtad absoluta. La validez de esa figura puede ser obvia (Fleeber: Coppola) o discutible (Boron: Castro, Chávez, tiene varios), pero en cualquier caso está siempre basada en la adoración ciega y humillante. Nuestro arquetipo puede enunciar que suscribe al “pensamiento crítico” (cf. Boron), pero su relación con el Líder no es distinta de la que tiene Glory con sus minions (Buffy, Season 5), con la única diferencia sustancial de que Boron no presenta pústulas visibles en la cara ni en las manos.

Case Study: Fidel y el veredicto de la historia, publicado (cuándo no) en Página/12.

1. “Concientizar”. Dice concientizar.

2. El Quijote.

Si bien su recuperación física y el moderado aumento de peso han desdibujado en algo su figura quijotesca del pasado, su intelecto y su corazón siguen siendo fieles a la noble tradición del Quijote y su pasión por enderezar entuertos es tan intensa como antes. Es ese espíritu el que lo llevó a tomar por asalto el Moncada y tiempo después, con Raúl y el Che, a iniciar la epopeya de Sierra Maestra.

Como chiste no es admisible. Puede ser gracioso, pero para ser gracioso requiere de una referencia externa que no sólo distrae de la historia principal; también dirige excesivamente la atención hacia las lecturas del autor y de los lectores/espectadores, que no deberían importarnos. Sabemos que el Quijote estaba loco. Más que eso: estaba equivocado. Subrayemos que Boron no sólo dice “quijotesco”, lo cual sería aceptable. No, dice: “su intelecto y su corazón siguen siendo fieles a la noble tradición del Quijote”. La confusión de Borón es demasiado grave como para dejarla pasar, salvo que todo sea un estratagema para decir que Fidel está demente, algo que sería completamente inverosímil en un personaje como él. Si se lo hacés notar estás explicando el chiste y el momento se vuelve simplemente didáctico. No funciona.

3. El Péndulo Ideológico.

Al examinar el panorama sociopolítico latinoamericano expresó su preocupación porque el péndulo ideológico, que en la última década se había movido hacia la izquierda –si bien con diferente amplitud según los países– pudiera detener su marcha o, peor, iniciar una reversión (…)

El Péndulo de Borón. Esto es mucho mejor, y tal vez lo usemos alguna vez en otro contexto. Fidel teme que el péndulo se detenga o “inicie una reversión”. Ahá. ¿Cuál es la tercera alternativa? ¿Cuántas dimensiones hay? En esta, el péndulo sólo puede hacer dos cosas: o se detiene, o NO se detiene. Confiamos en que el dilema se originó, efectivamente, en declaraciones de Fidel Castro, porque nos cuesta aceptar la ironía de que sea justamente Boron el que exponga de manera tan descarnada el predicament de la izquierda en el Siglo XXI. Queremos agarrar el péndulo, pero que no deje de oscilar. No se puede, muchachos. De eso se trataba todo.

4. Uso del humor.

Estimulado por su buen humor aprovecho para felicitarlo por su recuperación y decirle que lo veo muy bien, con un aspecto tan bueno como el que lucía Ingrid Betancourt cuando se produjo su misteriosa liberación por el ejército colombiano. Una estruendosa carcajada selló la humorada.

Ya mencionamos via Fleeber el carácter servil de nuestro arquetipo, pero en este caso se complementa perfectamente con otra característica esencial: su (ineficaz) uso del humor como elemento de presentación. No se trata simplemente de que nuestro arquetipo carezca de sentido del humor (que alguien me explique el chiste de Belancourt) sino de que, como si fuera un marciano, o uno de los usurpadores de cuerpos, percibe la necesidad de incorporar elementos humorísticos en la conversación, pero siempre remiten a su cosmovisión y sólo pueden ser entendidos como comentario militante, ergo jamás graciosos. Todo lo contrario de lo que hace, por ejemplo, Aníbal Fernández, cuyo sentido del humor a menudo subraya y potencia eficazmente las barbaridades que dice, a veces casi hasta el punto de hacerlas simpáticas. Casi.

5. Verosimilitud

Nuevas risotadas, foto, y un fuerte abrazo de despedida que permite comprobar el buen tono muscular de su físico y, con alivio, que tenemos Comandante para rato.

Salvo en un contexto marcadamente expresionista (¿grotesco?), nadie habla así. Veto.

Versión Mejorada (tridimensional, admisible) del Arquetipo Borón: Terry Eagleton.

Excepciones: Parodias, programas cómicos en televisión. Martin Amis también puede escribir un Boron, si quiere, porque ya los escribió antes de que Boron fuera reconocido públicamente. Michael Chabon podría, pero seguro que no quiere.


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