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7. Dénouement

28 06 2009 - 18:44


José Santamarina nos tranquiliza:
Ibarra está bien.

Imaginaba otra cosa del búnker de Ibarra. No es cómodo el bando de los perdedores anticipados. Es la selección de Venezuela viniendo al Monumental, a aguantar el 0-4 para volver a Caracas habiendo dejado todo, sin grandes manchas en la bandera de Chávez. El jugador que le cambia la camiseta a Messi se vuelve en el avión con una sonrisa. El objetivo de Ibarra era Ibarra: un asiento para él y listo. Pero el búnker es más pobre que la concentración de Venezuela. Trato de no exagerar. Mucho más pobre.

La sede es de la Fundación Políticas Públicas, un cuarto piso en Arenales y pico, algún punto de Recoleta. Tener que subir al cuarto piso ya es una mala noticia. Es ir definiendo el lugar por oposición a lo obvio: no es el salón dorado de ningún hotel del centro; es un piso en Recoleta, un departamento que podría ser la casa de mi abuela. Entré por la puerta de servicio, como me indicó el portero, y tardé en cruzar la cocina porque era un pasillo corto, cortísimo, y porque varios jóvenes del partido cargaban CPUs y monitores de un lado a otro. Todos monitores de tubo, eh, ningún LCD comprado para la campaña. Me apoyé contra la pared de costado para dejarlos pasar tranquilos. No me agradeció ninguno. Mucho cansancio en la cara de los chicos: cierta expresión común de hasta acá llegamos, hicimos lo que pudimos, ahora hay que esperar. Pasé al espacio de los periodistas, que en la casa de mi abuela hubiera sido el comedor, con balcón en todo el frente mirando a Arenales. Seis por ocho, el cuarto, medido a ojo, alfombra gris, que en marketing da premium, paredes blancas peladas, salvo por un mapa de la Ciudad de Buenos Aires, como un retrato del objeto de conquista, como el adolescente que tiene arriba de la cama un póster de Pamela Anderson en bolas: lindísima e inalcanzable. Dos mesas de madera, sillas negras de sala de espera, once o doce periodistas, casi todas mujeres. Nada más. Ni una tele, ni un afiche de Aníbal, ni globos partidarios. Y mucho silencio. Todos incómodos, los periodistas, todos queriendo estar en otro lado, en casa pidiendo empanadas, preparando el sueño que preludia otra semana difícil, otro lunes frío yendo a la redacción en subte. Recién pasadas las seis entró a la sala María Elena Naddeo, primera candidata para la Legislatura. Muy amable, María Elena, en su traje color salmón, agarrando fuerte su cartera de feria hippie. Dijo que faltaba para tener datos de boca de urna, que estaba para ayudarnos en lo que fuera pero no para dar números, y cuando una chica de La Nación le dijo que se preveía un 3,5% se puso loca, María Elena, dijo “No, no, mucho mejor, mucho mejor que eso”, y uno esperaba un número de contraataque, y la estúpida de La Nación la miraba fijo, canchera, como orgullosa de haberla puesto en aprietos, a la candidata, ¡no sabés cómo se puso!, dirá mañana la joven en la redacción de Alem al 400, uno esperaba un cinco o un siete que dejara en offside a la periodista, pero no, actitud defensiva y nada más. “Estamos bien”, dijo Naddeo, y lo dijo tres veces. “Estamos bien. Estamos bien”. Como convenciéndose a sí misma. Entonces habló el que estaba al lado suyo, será un asesor, un tipo igualito al gordo de Lost, barriga de cerveza, pelo largo enrulado y barba. “Lo que pasa es que en la boca de urna estábamos en el rubro Otros”, dijo para justificar la falta de datos. Fue increíble: lo dijo como si eso los hiciera más importantes.

Al rato trajeron una tele, catorce pulgadas, sin control remoto. Tardaron en enchufarla porque no encontraban la entrada en la pared. Finalmente la apoyaron en la mesa, tuvieron que correr todo el catering, las canastitas de Bon o Bon, los palitos salados, las botellitas de Coca. Y se armó la discusión entre periodistas, que poné C5N, que el trece es más confiable, que fijate como terminó Brasil, dijo uno de los pocos varones. Pero en el medio de la riña se cortó la luz, se apagó la tele y se callaron todos, y el único brillo del cuarto fue el monitor de mi laptop andando y un cartel verde de Salida, como el de los bares, como el de aquel boliche de Once el día que Ibarra debió haber desaparecido para siempre . Por suerte volvió rápido, la luz, habrá sido un minuto y medio, pero perdimos la señal de Wi-fi y ya no volvimos a encontrarla, se nos fue para siempre.




Marina Mariasch, pendeja clasemediera,
mantiene la coherencia

En el búnker del PRO, los pibes más buen mozos. En el de Pino, tus amigos. En el del FpV, los que les das amor. Con el reguetón en off, bailan los del PRO por TN. Los pibes y las minitas monas mueven las cabezas y agitan un banderón enorme, amaricho. Tiene el nombre en negro de un pibe que iba conmigo al Colegio Nacional. Era unos años mayor que yo y había entrado al Cole con la democracia y el fin del uniforme obligado. Todavía había resabios y varias usábamos jumper, los pibes blazer, por la fuerza de los años. Militaba en la Alianza Liberal –el pibe del cartel–, la de Adelina y otros infames y cuando entré al claustro central y me vio las Nike –en el guiso socioeconómico que conformaba el alumnado yo aportaba la pendeja clasemediera de Belgrano– me quiso reclutar. No lo logró, claro. Yo tenía abuelos ricos que me las habían comprado pero básicamente me ocupaba la angustia que había aprendido en algunos libros.

Hoy ya canté mi voto, así que los dos seguimos más o menos coherentes: él, entre chicas de calzado caro, y yo, sin poder dormir.




Hernán Roselli,
en la multitud del 0,2%

Tengo 29 años y hoy voté por primera vez. Soy anarco-comunista. Bueno, era. Hasta hoy. Traicionar mis ideales no me molestó tanto como caminar 25 cuadras desde la estación de Lomas de Zamora hasta la Escuela 6. Nunca hice el cambio de domicilio y me tocó votar en el barrio de mi infancia. En la Escuela 6 hicieron la primaria mi viejo y Jorge, el hijo de Coca, una mujer que limpiaba en casa. Yo fui a la entrega de medallas de Jorge cuando terminó la primaria. Hoy, en la fila para votar, me acordé que con sus hermanos tiramos cohetes dentro de la escuela durante la ceremonia. Triangulitos metidos en latas de gaseosas. Para que suenen mas. Mientras todos se apartaban de una mujer que tosía sin parar, sentí culpa y llamé a un amigo anarquista. Le comenté que no sólo estaba por votar, sino que había viajado hasta Lomas de Zamora y caminado 25 cuadras para hacerlo. Se rió irónicamente, pero después me aconsejó no impugnar ni votar en blanco. “Van por la mayoría” dijo.

Dentro del cuarto oscuro, intenté esconder las boletas del PRO, pero me sentí un pelotudo y me limité a cumplir con mis deberes cívicos. A la salida me sellaron el documento por primera vez. Es un duplicado reciente, así que todo pareció normal. Voté al Partido Obrero: Néstor Pitrola. Según la tele, “sacamos” cerca del 0,2%.




Magalí Etchebarne también (y peor)
entre lo privado y lo público.

Son las diez de la noche, acabo de volver de Remedios de Escalada en una combi que se llama Adrogue Bus, me la tomé en Hipólito Yrigoyen, me salió 7 pesos y me dejó en Independencia. De ahí me tomé un taxi que me dejó en mi departamento de dos ambientes en Boedo. Se acaba de largar a llover. Voté en la escuela número 40 de Remedios de Escalada, partido de Lanús, por que ahí viví hasta hace casi un año. Enfrente de la escuela hay una feria americana que una señora montó en el jardín delantero de su casa. Muchos de los que salían de votar, se cruzaban a mirar las camperas que colgaban del borde de techo de chapa.

Mi papá, mi hermana, y yo, votamos en la misma. Mi papá tiene tendinitis desde hace tres días, y fue a votar en traje y con el brazo vendado: el traje porque a las tres de la tarde entraba a trabajar en la funeraria. Él tardó cinco minutos en realizar la operación, mi hermana y yo, media hora. Votamos en el aula de Quinto D, había cartulinas con mensajes a favor de la amistad y el compromiso. Mi hermana se encontró con una ex compañera de la secundaria, y me dijo, mirá que hecha mierda que está, yo me crucé con un pibe que veo siempre en Puán, era fiscal y del PO. Mi hermana está fóbica con el tema gripe y me decía que mantenga distancia prudencial con la chica rubia de adelante. La hija de la señora de atrás me preguntó si miro Casi Ángeles, era una pendeja bastante hincha pelotas.

Ya tengo cuatro sellos en total. Pero este es el primer voto que emito desde que vivo sola, desde que me fui del sur. Ahora volver a escalada los domingos para comer con mi familia se tornó una excursión melanco melanco. Hoy mi mamá hizo canelones, y mientras comimos hablamos del tema que nos compete, y de que mi novio votaba al PRO, yo pregunté si era razón suficiente para declarar la relación en estado de emergencia. No saqué conclusiones todavía, pero ya estoy viendo que él ganó.




Erb: secuencia onírica
a favor del cambio.

20.59. “¡Estamos ganando!”, gritó el Colorado, aunque sin whisky ni fagina.

21.03. Huili Raffo interrumpe la inspiración de este cronista. El café se puso viejo. Todo mal.

21.04. “Escribí algo de lo que está pasando”, recomienda una colega que vigilantea estas líneas. Tiene razón.

21.05. Los datos off que llegan son los mismos que hace un rato. Gana el FpV por “uno o dos” puntos dicen voceros PRO.

21.19. Suena Vilma Palma e Vampiros: “Déjameee déjameee, que te toque la piel: auaaa”. Aplausos. TN y Canal 13 dicen que gana De Narváez.

21.20. “34,8” De Narváez; “33,7” Kirchner. TN y Canal 13 queman las naves por el empresario de los 500 millones.

21.21. Michetti y Macri ingresan detrás de los números PRO. “Los números son a favor del cambio”, cantó Freddy Mercuri.

21.25. Habló “Gaby” y dijo que “hay que contar todos los votos” (menos mal). El catering se renueva, el PRO es un menú viejo.




Zuazo: el gel frío,
la derecha y la lluvia

22.27 PM. Doce horas después, nos vamos retirando de a poco de la redacción de TP, no sin antes agradecer al gel “Body Care”, un dispositivo que se mete en el congelador, se enfría y se aplica en una espalda rota para que aguante una jornada intensa como la que vivimos hoy. Por supuesto, no debemos contar esto a nuestro traumatólogo, que nunca leerá este blog, pero fue un día de drogas en gel nomás.

Estamos contentos en la redacción. Hicimos lo que nos gusta y nos salió genial. “Todo no es pegarle a Clarín. Con gente que quiera hacer cosas lindas y las haga, se puede hacer algo buenísimo como lo de hoy”, dijo Huili recién en la radio, otro de los que lleva 12 horas de esto. Tiene razón.

La situación es así. De Naváez va tres puntos arriba de Kirchner en la provincia, Michetti gana en la Capital con 31% pero con Pino ahí nomás con el 24%, Reutemann gana en Santa Fe con un jingle de campaña adictivo, que superaría los hits del reggaetón y Cobos está más gordo, se le nota desde el palquito donde anuncia que también ganó en Mendoza.

Hasta ahí, quilombo previsible. Ahora. Lo que yo todavía no comprendo es por qué Santilli salta como un hooligan en Costa Salguero, enredado por otros candidatos que pasito-palomita-de murga, pero menos aún puedo entender que el don Francisco De Narváez que tiene saltando al lado, metro y medio del piso, sea un imitador de ShowMatch. ¿Tinelli pasará por Sadaic mañana a cobrar por esto? ¿O pasará directamente por el Pro? Debemos estar cansados y por eso nos hacemos esas preguntas conspirativas. Pero como tenemos alguna visión de largo plazo, queríamos dejarlo escrito: clones de los candidatos festejando como los candidatos. ¿Eso es mejor que las testimoniales?

Vuelvo al gel Body Care. Trato cerrar mejor. Me habla Llach:

Santiago: es grosso esto eh, perdió el kirchnerismo, y ahora?
yo: sí, no sé ahora, es raro

Santiago: nos quedamos sin el tío Néstor
claro, como que querés que haya un cambio
pero siempre lo de después es peor
ahora es el menemismo again
yo: sí, eso es lo que pensaba… veo ahí los comentarios que se alegran porque se va Néstor. Pero, qué viene?

Santiago: pero lo crearon ellos
el único punto donde me alegro
es todo el populismo bloguero
de los que se juntaban hace dos horas en la esquina del intercontinental
yo: para mí está bien que haya mucho militante, mucho pendejo
en la calle, ahí

Santiago: q se yo
Santiago: ellos hablan en terminos de “la continuidad del proyecto”
Yo: hablaban en esos términos hoy. hay que ver qué dicen mañana
Santiago: llegó la derecha y llegó la lluvia

A dormir.




Hernanii apaga la luz

El que hasta hace un rato iba a ser el día más importante de nuestras vidas terminó con noticias importantes pero no definitivas: habrá vida mañana lunes, y también el martes. Fue un día de porrazos para el kirchnerismo, que hasta ahora venía siempre en ascenso (electoralmente) y hoy primera vez ha tenido que pisar los frenos. Quizás le venga bien. Al kirchnerismo y a todos. Veníamos manejando demasiado rápido.

En TP también anduvimos bastante ligero: publicamos algo más de 50 textos de unos 30 autores, desde temprano a la mañana hasta recién. Nos encantan estos días de elecciones, nos encanta hacerlo con ustedes y con todos los que leen en silencio. (Que no sabemos cuántos son: hace un mes nos mandamos una macana con el código de Google Analytics y ahora no podemos arreglarla sin descuajeringar el resto del sitio.) Lo hacemos sin saber bien por qué, sin agenda de ningún tipo, solamente porque parece algo que hay que hacer y que es mejor y más humano que lo que hacen otros. (Fin de autobombo.) Observación: ninguno de nuestros autores dijo que había votado por Unión-PRO o PRO. Tampoco me acuerdo de ninguno que hubiera votado al Acuerdo Cívico y Social. Nuestros lectores-colaboradores son casi todos coníferos (hehe) o sabatellianos. Y después nos acusan de cosas feísimas.

En los próximos días veremos cómo podemos seguir, qué hilos se pueden afinar de lo que pasó hoy. Voy a tirar un solo nombre, sin decir nada más. Artemio. Algo pasó ahí. También creo que el fervor ideológico alrededor del gobierno –la blogósfera, los intelectuales, los medios propios– no ha ayudado a los Kirchner, que hicieron campaña excitando a los feligreses y dándoles muy poca bola a los agnósticos. Ahora habrá que negociar, algo que beneficiará a los kirchneristas más de lo que ellos creen. Ah, el diálogo. Nos vemos pronto.


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Del mismo autor:
6. Noche
5. Tardecita
4. Siesta
3. Almuerzo
2. Matutinas
1. Residuo Nocturno
Al-Fon-Sín
Encuesta 2008: Resultados
Encuesta TP 2008
4. Tardecita