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Bitácora de un libro - Día 1

24 04 2010 - 11:09

Está a punto de ser publicado mi libro sobre el Indec, un trabajo que me llevó unos cuantos meses escribir pero que involucra en su realización la experiencia de haberme pasado 16 años trabajando en el Instituto. Para conseguirlo hay que ir a la Feria del Libro, o esperar al fin de la próxima semana para verlo en las librerías. Eso no obsta para que ya haya recibido algunos mails y participado de discusiones en la web realmente llamativas. No quiero pensar qué puede pasar con toda esta gente si lee el libro pero me tranquiliza pensar que eso nunca sucederá. Cuando uno sabe dos o tres cosas sobre el mundo que le sirven para todo, ¡para qué va a querer saber algo más!

Entre los comentaristas de algunos blogs se delineó rápidamente una estrategia: las cosas son más complejas de lo que parecen (antes de los K también había problemas en el Indec) y además la tapa es agresiva y le hace el juego a “la derecha”.

En La tuya está, un tal “pequeño saltamonte” escribió:

El tema del Indec es más complejo que ‘mienten con las estadísticas para tapar la inflación’. El Indec fue siempre mentiroso, antes cuando incluían cosas de lujo dentro de la canasta básica como ahora que solo miden los lugares más pobres. Pero hablar de estafa me parece facilista y oportunista de parte de Noriega, pero contando con el apadrinamiento de Lozano no me sorprende.

En esa tira de comentarios se metió el dueño del blog que, a pesar de su cariño por los K, defendió mi trayectoria y mi pertinencia con el tema, lo cual derivó en una discusión entre dos personas sobre un libro que no leyeron. Samurai Jack, mi amigo, dijo:

El libro de Gustavo casi seguro está muy bien documentado, las conclusiones por ahí no me convencen mucho, habrá que leerlo, pero yo al igual que Borges soy de perdonarles a los amigos su ideas políticas.

(Habrá que leerlo. Menos mal.)

Ante mi reproche, les avergonzó un poco rechazar el libro sin haberlo leído. Pero la discusión tenía que seguir de alguna manera, y entonces se concentraron en la tapa. Un tal “g”, dijo:

No leí el libro, pero hay elementos que forman parte del mismo (la tapa, la gráfica, la bajada) que me dan una cierta idea de lo que puede contener.

Otra, una tal Liz, agregó:

Quizás lo desafortunado, Gustavo, es lo que vende la tapa: esa K, que es la munición simbólica de Clarin para desprestigiar cosas tan buenas como la ley de medios, comunica algo, que a algunos nos aleja a priori de tu producto, (aunque es obvio que hay que leerlo para opinar, claro).

Un visitante del blog de Gargarella reconoció el problema amablemente y lo resolvió con facilidad:

Noriega, te felicito por tu libro. Aunque no lo voy a leer, se que este es un problema real y a resolver. Sin embargo, ante la centroderecha 2011, prefiero kirchnerismo 2011.

Otro, menos amable, me descalificó por semifamoso:

¿Es el mismo que comentaba chimentos con Fernanda Iglesias y Pardini? Nooo, si debe ser un gran libro…”

Y otro, en la misma línea:

Se avivaron del negocio de hacer libros anti k parece, en cualquier momento sale un libro de Maru Botana sobre los negociados K. No veo la hora que salga el libro de Mariano Peluffo sobre el caso Skanska.

Finalmente, Dennis Rodman:

Es el noriega de la revista de cine????? Mmmm huelo a ghost writter (sic) detrás del comentarista de los programas de Magdalena y Majul. Ahora todos curran con los libros anti k, ponen el nombre y los giles que lo escriben no ven un mango. Hay (sic) rg, que amiguitos tiene usted.

Esa acusación no la esperaba: los famosos (o los seudo-famosos como yo) no pueden escribir libros: tenemos que contratar escritores fantasmas para que lo hagan por “nosotros”. Me enganché, tratando de ser elegante y sarcástico pero al cuarto o quinto comment comprendí que estaba discutiendo sobre la autoría de mi trabajo con una persona que firmaba “Dennis Rodman”.

Todo esto puede resultar entretenido, o triste, o patético, dependiendo del humor con que se lo lea. Lo que me puso más lúgubre fue el mail que me mandó un suscriptor de elamante.com, respondiendo a una invitación colectiva a la presentación del libro. En este mail se resume la idea subyacente en todos los demás comentarios, y ahí se acaban las risas. El subject era “Esto es una guerra” y el mensaje dice esto:

Gustavo:
Nada de lo que vos puedas exhibir en tu libro, nada, será desconocido por aquellos a quienes nos interesa la política, aún desde nuestro rol de humildes ciudadanos. Tu libro es intachable en cuanto al contenido. Por supuesto que lo avalan 16 años de trabajo.
Pero esa no es la cuestión. O si la es, digamos que es el costado subjetivo de la cuestión.
Veamos el costado objetivo: Objetivamente hablando, tu libro se sumará (con todo el fuego de artificios y amplificaciones que le brindará el establishment mediático) a la guerra existente en este momento entre sectores MUY ANTAGÓNICOS que dan la vida (ambos) por MODELOS DE PAÍS ANTAGÓNICOS. 
En esa guerra —y digo guerra literalmente hablando, porque así se lo manifestaron, por ejemplo, las autoridades de Clarín a todos y a cada uno de sus empleados— en esa guerra, te decía, YO ESTOY ATRINCHERADO CON UÑAS Y DIENTES JUNTO AL GOBIERNO. Te repito, soy nada más que un humilde ciudadano.
 En cambio, tu libro… Bueno, vos sabés bien que será utilizado como armamamento pesado por el otro bando. Pero, en fin. Supongo que nada de ésto te preocupa. Allí te veremos, agasajado en A Dos Voces, entrevistado por Magdalena, sentado al lado de Marianito Grondona.
Mis saludos.


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