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Fashion

23 08 2003 - 13:53

Ivana.

Todo empezó en el verano en pinamar cuando fui a trabajar ahí (otro evento de axn) Las chicas usaban polleras hippies, llevaban bolsos cruzados de red (algo que hace unos años era una total grasada) Pensé que era un grupete de chicas jiposas fumetas, pero después cada vez eran más: todas se ponían polleras hindues. Lucían hippies fumetas de lejos, de cerca eran rubias de pelo lacio muy limpias con la naricita de chancho y todo. No se adónde va esto. La pregunta era sobre qué es “fashion” ahora en ba.

La verdad que no sé, pero intuyo que lo fashion —una vez más —es algo que ya era antes, que antes era “under” (otra palabra que ha desaparecido, como ha desaparecido el concepto también) Algo relacionado con los años. De las polleras hippies de los 70 pasamos raudamente a los 80: las chicas usan pelos rebajados, aros gigantes, maquillaje perlado, polleras con gajos. Todo horrible y milico. No veo la hora que vuelvan los noventa, que Nirvana y el grunge me caen mejor (al menos no hay que peinarse tanto).

En cuanto a la comida: pasó el romance con la cocina étnica privilegiada por los valores favorables a la importación de productos de tierras lejanas y tristemente volvió el chorizo. Imagínese un aviso de Cinzano o de cigarrillos en el que hay fotos de gente jugando al backgammon en punta del este. El gancia es fashion! ¿no es ridículo que después de tantos años y a pesar de hacer comerciales jet setescos el gancia sea fashion? No se, la imagen que se me viene a la mente es que ahora está “de moda” eso que había empezado hacía unos años por los más modernos que era el “lounge”, tomar cocktails y fumar con boquilla…

De la música yo no puedo hablar porque soy ignorante al respecto, pero se usan los disc jockeys, la bossa nova y esa música tecno a la kraftwerk típica de los bailes de clubes en los que no tocaban bandas. Ahora los chetos se visten de modernos (algunos todavía se visten de hippies, pero eso ya no es tan “high end”) Y me disculpa si uso categorizaciones tan berretas, como “cheto” Pero el cheto es algo que no se puede definir de otra manera. Se lo digo con convicción después de habermne pasado tres días en las leñas:un mundo paralelo. Lo último que se me ocurre (una obviedad) lo cheto no es fashion, nunca lo fue, ni lo será, (es conservador) No sé qué es lo fashion en ba, ¿el chorizo?
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(Página 2)

Ernesto.

“The eighties called. They want their music back”, dice John Leguizamo en uno de sus shows. Me vino a la cabeza cada dos por tres en un paso reciente por baires.

Creo que hay un interesante punto de cruce entre lo fashion, el chorizo, y la identidad nacional, que va mas o menos asi (esto puede parecer plomazo,pero quizas no lo sea).

En Argentina, la identidad nacional es un una membrana permeable atada al tipo de cambio. Efectivamente, lo fashion es el chorizo. O el chipá para acompañar platos supuestamente sofisticados en Palermo. La vuelta de lo nacional y whatever. Los miles de libros que salen sobre Argentina, su historia y sus procesos sociales (muchos malas reediciones). El punto es: ¿de dónde vuelve lo nacional? ¿Para quién vuelve?

Me parece que en argentina ha habido un triple proceso de:

1. Desintegració de las elites que en otros países (Francia, US), dictan qué es lo nacional y qué no, forjan una identidad, determinan cómo se relacionan con lo extranjero, etc.

2. Exclusión y disolución y fragmentacion de la experiencia de “lo popular”. Proceso necesario y concurrente a la convertibilidad, sobre el que volveremos, pero digamos: la participacion que “lo popular” tuvo en decir SI a la convertibilidad es la misma que tiene hoy para decir SI a lo nacional: meros espectadores de un proceso que les resulta ajeno, y que penetra poco y nada sus identidades mas duraderas.

3. Achicamiento de la clase media que, habitualmente, es el conducto por el que el grupo 1 se hace oir.

Conclusión, ¿qué quedó? Palermo Tonto. Una franja de unos 2 millones de tipos, primariamente urbanos, que se pueden graficar en los habitantes de Palermo pero se extiende a otros lados, integrado por dirigentes políticos y publico interesado en la politica, los que escriben los diarios y los que lo leen, los que producen en la achicada industria nacional y los que consumen productos de sustitución de importaciones, “la gente” según Clarín. La apropiacion por parte de ese grupete del espacio habitualmente denominado “opinión pública” es admirable, y la complicidad de sus propios actores para no ver lo que falta arriba y abajo también.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con lo fashion? Que este grupo determina(mos)qué es fashion y qué no en argentina. Y hoy ha(hemos) determinado que lo fashion es el chorizo, con la misma liviandad con la que antes lo era ponerle Soho a una parte de Palermo que queda south of nowhere, o creer que cosmopolita era abrir un bar Thai en un lugar donde lo que hay son peruanos.

¿Y cuál es el motor de esa liviandad? A falta de elites o proyectos incluyentes, es el tipo de cambio:

A un tipo de cambio bajo le corresponde la argentina cosmopolita, una ciudad abierta al mundo como ningun otra, la de si no tenés platos de Japón te quedaste en el ‘45, en esta ciudad se consigue de todo, la de vamos a comer a un vietnamita, iadaiadaiada.

A un tipo de cambio alto le corresponde Argentina en verdad tiene sus cosas para ofrecer al mundo, su industria y su historia y sus ideas, el mate, el chorizo, vuelve el puchero porque la lata de leche de coco sale el triple que en New York.

No me dejó de impresionar que los mismos negocios de Buenos Aires, las mismas personas y las mismas geografias que antes sentenciaban y excluían quiénes estaban IN y quienes OUT en función de su integración al comercio mundial de pelotudeces, son los mismos que hoy pegan en las vidrieras “producción nacional”, sirven mate en el cafecito de palermo, o venden “papel nacional” en una papelería coqueta.

A proposito, yo me compre ahi unas libretitas hermosas, de las que no hay ni en New York. Y a mitad de precio.
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(Página 3)

Ivana.

Yo no podría haberlo dicho tan claramente (especialmente lo de south of nowhere y lo del bar thai. ¡Claro! acá debería haber muchos bares peruanos y/o bolivianos, y sólo hay un par en el Abasto que por desgracia no han prosperado porque claro, son “antros” no “fashion” ¡Recorcholis! Esos deberían ser los bares étnicos y no los super caros del Bajo y/o palermo tonto. Ahora lo entiendo, de veras, nunca me había puesto a pensarlo.

También es fashion ser diseñador gráfico o diseñador de páginas web o que te gusten las animaciones. Y algo más que me dijo un amigo el fin de semana: es fashion tener pánico. Fobias y pánicos variopintos quedan bien con bolso cruzado y anteojos retro.
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Ernesto.

Bolso cruzado y anteojos retro… ¡Y botellita chiquita de agua mineral!

Pero es verdad. Con todo, y muy lejos de Palermo Forro, Buenos Aires tiene su propio cosmopolitismo, como lo tiene Abidjan, Sra. Ivana.

Tuve en suerte llevar este verano a un grupo de pasantes gringos a hacer un trabajo sobre inmigración ilegal. Los bares peruanos del Abasto no prosperan demasiado, es cierto, pero casi tan poco como los bares de Brooklyn o Queens o South Bronx en donde el cosmopolitismo toma vida (¿cómo? ¿no era en el soho?) Hay uno buenísimo, que tiene las gaseosas traídas de Perú y todo, en el que hacen un ceviche del demonio. Y un par de bolivianos por Balvanera, entre Belgrano e Independencia, entre Castro Barros y La Rioja, que son para el recuerdo.

Pero again, todo puede finally ser sólo un fashion desabrido y algo de Baires me parecio asi, aunque revestido de todo lo contrario.
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Ivana.

Hace unos años fui un par de veces a un peruano llamado ‘La Piruana’, en corrientes frente al shopping, muy rico. Es extraño, pero fui en esas épocas de uno a uno a las que se refieren más arriba. Nunca más volví. Supongo que una vez pasada la excitación moderna (de moda) de que para que tuviera gracia tenía que ser foráneo, el sitio volvió a ser un antro peligroso del Abasto no apto para clases medias. Ahora sería correcto tener pánico de sentarse allí, ¿no? Qué quieren que les diga. Aunque reniegue, sé que integro el “progresismo nabo y sus reveses” aunque sea lo suficientemente neura como para sentirme incómoda entre los que se sienten más cómodos.

Díganme: quién se escapa del progresismo nabo en ba? Nómbrenme a alguien que no sea Juan Pablo II, Sofovich o mi tía Norma.


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