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El tren

23 02 2012 - 15:57

El tren no se pierde, no puede, no sabe. No tiene esa libertad. Sigue la misma vía, es costumbrista. Cree en la rutina, ideal para los países en vías de desarrollo from here to eternity.

Llegar a Retiro tantas veces es un novela dramática. La decadencia insiste siempre, el márketing insiste siempre: promotoras rubias, globos de helio, mini zeppelins a color, dirigibles branded. El tren que yo tomo llega de Tigre — “El Mitre” y su ramal de estaciones: Carupá, San Fernando, Virreyes, San Isidro, La Lucila, Vicente López, Nuñez, Belgrano. Sobre una de las viejas oficinas —de la colonia olvidada—, el arte callejero y un mural progresan: una locomotora vieja, imponente, inmigrante, con colores alegres y la ciudad de fondo que intenta ser moderna. ¡Parece Berlín!

Muchos vagones duermen al sol, desarmados. Cuántos pasajeros sueñan de hacerlos cabañas en la montaña o frente a alguna playa de alguna costa mosquito. Las cabinas, las instalaciones y el ferrocarril de Liverpool sobrevivieron más que los negocios, el saqueo.

Regazzoni se ríe y taladra en su estudio, un galpón prestado. Ríe porque vive de los restos. En París todos quieren ver los restos. El arte del reciclaje, alambres, hierros, caños, fierritos, caños y basura devuelta hecho bella, el posavasos, la maceta de la era industrial en bruta elegancia. El arte del desuso.

De otro punto llega otra línea. Para que algunas líneas estén mejor otras tienen que estar peor. Y por eso la comparación constante, las miradas que saben, se sospechan los destinos; cuántos rencores.

Ahí están llegando todos, parece una postal. A los costados la Villa 31 crece para arriba. Un par de casas llegan hasta tener cuatro pisos, desde el vamos que tenían sum. Está pintado todo de muchos colores. ¡Beleza pura! ¡Contrasti! ¡Parece Pelourinho! Sobresalen los tanques de agua. Hay muchísimos tanques de agua.

La autopista Doctor Arturo Umberto Illia (AV1 Norte), el acceso al centro de la ciudad desde la Lugones hasta la 9 de Julio, está muy viva. Noot Sear y Justin Timberlake perfumados por Givenchy Play miran todo. Están hermosos. Nadie les dijo que iban a parar ahí. “Cada vida es un mundo”, dice Personal móvil. La vida un quilombo, eso es personal.

El tren viaja por la parte de atrás. Te pasea por los culos de los mundos. Los baldíos, los jardines, los patios, las piletas rajadas, las pelopinchos, las bombachas, los calzoncillos, los enanos de jardín descoloridos, la parrilla oxidada, las tejas rotas. Las casas de espaldas no usan maquillaje. El tren es un tour de sinceridad nacional. Es casi siempre el deterioro del auge. Por eso todo tiembla cuando pasa la máquina.

Este tren no chocó todavía. Ya va a chocar.


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