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La Revelión Gravada de Gabriel de Marinis

28 03 2014 - 01:20

Gabriel de Marinis es profesor en la Escuela Técnica Nº 9 DE 7 “Ing. Luis Huergo”. Pronunció este discurso el 24 de marzo. El texto fue recogido de su página de Facebook y editado en aras de la legibilidad. La ortografía es suya.

Sra. Rectora, Sra. Regente, Profesores, Preceptores, no docentes, alumnas y alumnos.

Hacia fines de la década del 60 una generación de jóvenes comenzó a plantearse la posibilidad y la necesidad de cambiar el mundo. Los estudiantes ya habían sido golpeados por la dictadura de Onganía y comenzaron a revelarse. Al mismo tiempo en las fábricas los trabajadores comenzaron a vislumbrar cómo algunos de sus dirigentes los traicionaban y los entregaban ante sus patrones y ante la misma dictadura. Así en cada lugar de trabajo surgieron jóvenes altruistas que su único ideal era lograr el bienestar de sus compañeros. Surgieron también periodistas comprometidos, docentes, escritores, científicos, profesionales y sacerdotes que decidieron brindar sus vidas de acuerdo a los designios que les dio su religión: pelear por los pobres. Meterse en política en aquella época significaba trabajo y sacrificio y ninguna compensación personal, solo el hecho de saber que se estaba luchando por algo justo, saber que se era libre al tomar conciencia de lo que se necesitaba. Centros de estudiantes, cuerpos de delegados, coordinadoras, listas opositoras, comisiones internas, agrupaciones de base, gremios y federaciones como los gráficos, Luz y Fuerza de Córdoba, Mecánicos conformaron una estructura que podía llegar a comprometer ese orden injusto que nos sometía.

El poder reinante en nuestro país, manejado como marionetas desde el gran país del norte, no solo quería dejar las cosas como estaban sino apostaban a más. Tenían un plan:

Para ello era necesario derrotar a las nuevas ideas y a todos aquellos que estaban dispuestos a defenderlas y oponerse a la aplicación del desastre.

Empezaron con la Triple A formada por agentes para-policiales y para-militares dirigida por Lopez Rega, la cual se encargó de fusilar parte de estas personas que consideraban sus enemigos. Pero esto no fue suficiente, hace exactamente 38 años, el 24 de Marzo de 1976 se produjo el golpe cívico-militar, comandado por los jefes de las tres armas que, Videla, Massera y Agosti, no solo continuaron la tarea, sino que aplicaron un plan sistemático de exterminio y robo de bebés para sembrar el terror en la totalidad de la población.

Sus enemigos no solo era ese pequeño grupo de guerrilleros que se arrogó el derecho de tomar las armas por su cuenta, si no todo aquel que pensase distinto, ya sean políticos, sindicalista, artistas, docentes, estudiantes, profesionales, personalidades de la cultura, periodistas, religiosos, etc. A muchos de ellos los fueron a buscar a sus casas o lugares de trabajo, los secuestraron violentamente, les robaron sus pertenencias, raptaron a sus hijos, fueron torturados en campos de concentración y luego asesinados ocultando toda información sobre sus paraderos.

El resultado fue: 30.000 desaparecidos, 10.000 exiliados, miles de presos políticos y más de 500 niños arrancados de sus familias biológicas y apropiados en forma ilegal. Durante los 7 años que duró este horror también se persiguió torturó y secuestró a las madres que preguntaban por sus hijos, nuestras queridas Madres de Plaza de Mayo. Este exterminio se produjo simultáneamente en casi toda América Latina.

Con toda seguridad podemos celebrar que gracias a la incansable e incuestionable acción de las Abuelas de Plaza de Mayo y demás organismos de derechos humanos, 110 jóvenes han recuperado su identidad y su familia. Celebramos que hoy se juzgue y condene a muchos de los responsables de tal genocidio por delitos de lesa humanidad. Y también celebramos que en muchos países de América, se está cumpliendo mínimamente el sueño de los jóvenes de mi generación, la independencia del yugo de los Estados Unidos.

Cientos de estudiantes y profesores de escuelas secundarias también fueron secuestrados. Recordamos a aquellos jóvenes de La Plata en esa noche fatídica llamada “la noche de los lápices” donde estos chicos que pedían el boleto estudiantil, recibieron el peor y más injusto castigo.

Los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos tenían la edad de muchos de ustedes. Tomaron decisiones en un momento histórico en el que la militancia era condenada por el gobierno de turno: la dictadura. Hoy la militancia es posible con libertad. Hay un proyecto de país aquí y en muchos países de Suramérica que la contiene y sentimos un profundo orgullo porque cada vez más jóvenes deciden involucrarse. Ahora se puede. Ese es el temor de los poderosos de siempre: la juventud que defiende sus ideas. Son los mismos que en la década del ´70 persiguieron.

Hay determinados sectores que permanentemente critican a la juventud y estigmatizan la militancia. La política ha vuelto a ser la herramienta para transformar la realidad, y una gran cantidad de jóvenes se han volcado a la militancia. La participación política es garantía de calidad democrática y la única posibilidad de construir nuestra voz como sociedad, en lugar del discurso único de las empresas periodísticas que hablan desde sus intereses y necesidades.

Debemos también reconocer que ya en democracia en la década del 90, hubo una continuidad ideológica, con las políticas de total impunidad de los indultos y con la profundización de las políticas económicas de la dictadura desembocando a principios del milenio, en la peor crisis económica que vivió nuestro país.
Hoy, en nuestra ciudad, vemos también esa continuidad ideológica donde a la escuela pública se ve agredida por políticas que tienden a hacerla desaparecer. El desastre de la inscripción On-Line es un exponente de ello propiciado por funcionarios que no saben lo que es la escuela pública. Jamás han concurrido, jamás han enviado a sus hijos a una de ellas y jamás han sido ni siquiera docentes de escuelas del estado.

Estos funcionarios deberían aprender más de nuestro querido Manuel Belgrano quien murió pobre, ya que todo el dinero que recibió por la campaña con el ejército del norte, lo donó para la construcción de cuatro escuelas y el pago de salarios dignos para sus maestros.

Hoy en el día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, seguimos recordando a nuestros próceres, seguimos recordando a nuestros hermanos caídos, a nuestros pueblos originarios quienes también han sufrido un genocidio:

NO NOS OLVIDAMOS. JAMÁS NOS OLVIDAREMOS PARA QUE ESTÉ GRAVADO EN LA RETINA DE TODOS NOSOTROS: ¡NUNCA MÁS!


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