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Un mundo sin Billie Holliday

24 08 2004 - 03:25

Una de las cosas interesantes es que el discurso de
Lincoln en Cooper Union del 27 de febrero de 1860 fue
el que lo lanzó a una carrera presidencial que
cambiaría la historia del mundo y que, hasta esa noche,
era una alquimia de minorías sin ninguna proyección
nacional.

El tipo era uno de los tres precandidatos republicanos,
y por cierto el de menos peso. Lincoln se había opuesto
a la guerra con Mexico como diputado y eso le costó
buena parte de su carrera. Volvió a la política en 1854
como senador por Illinois, perdió la elección de 1858,
y ahi estaba, limitado política, geográfica y
partidariamente, hasta que un grupo de republicanos de
New York que se oponían al candidato más fuerte de
todos, el neoyorquino William Seward, lo invitó a dar
un discurso en una serie de “lectures” en Brooklyn, que
luego se pasarían a Cooper Union. Al día siguiente y
durante el resto de la semana, los diarios vendieron,
sí, centenares de miles de copias con su discurso.

El New York Herald, que era demócrata, reconoció
igualmente “el fuerte y entusiasta aplauso de quienes
lo escuchaban… practicamente todos se levantaron
espontáneamente, vivandolo con toda la fuera que le
dieran sus pulmones. ¿Qué había dicho Lincoln? “I would
addresss a few words to the Southern people,” dijo, “si
escucharan, aunque supongo que no lo harán” agregó, en
relación al debate de aquel momento.

Los republicanos querían, sino eliminar, al menos
contener y reducir la esclavitud, y los del sur, que se
agrupaban mayormente en el partido demócrata, habían
amenazaado con desconocer la próxima elección si se
elegía a alguien anti-esclavitud. “But you will not
abide the election of a Republican president! In that
supposed event, you say, you will destroy the Union;
and then, you say, the great crime of having destroyed
it will be upon us! [laughter] That is cool. [greater
laughter] A highwayman holds a pistol to my ear, and
mutters through his teeth, “Stand and deliver, or I
shall kill you, and then you will be the murderer!”
[continued laughter]. En el final del discurso, que
pasó a la historia casi como el de Gettysburg, siguió:
“Let us have faith that right makes might, and in that
faith, let us, to the end, dare to do your duty as we
understand it.” Un lindo discurso, que le abrió las
puertas del partido en la costa este, permitió que se
lo conociera en todo el país y se generara una
verdadera ola, arriba de la cual llegaría a la
presidencia ese mismo año, para sorpresa de todos,
incluyendo él mismo.

Si no hubiera sido por Cooper Union, Lincoln habría
perdido de nuevo alguna elección en el senado y nada
más, y la historia de este país, y de la industria
textil de todo el mundo, y la historia de la música, y
del jazz, y de la revolución industrial y del cultivo
intensivo y de Brasil, y de Haití -cuya temprana lucha
hubiera sobresalido- y de Africa, y de Hollywood; la
historia toda sería muy distinta. Es posible que nada
de eso pase mañana. Los discursos ya no son lo que
eran. Pero en buena parte, también porque Kerry no es
Lincoln. Aunque Lincoln no lo fue cabalmente hasta
aquel día. Démosle la chance de unas horas más.


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