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No Carrier

13 05 2005 - 20:12

Ayer me levanté en medio de la noche para hacer pis y vi luz en el fondo. Tardé unos segundos en acordarme de que nuestro cuarto de huéspedes estaba ocupado por Piscitelli, pero en cuanto lo vi sentado ante su Powerbook —tiquitiquitiquitiqui— supe lo que estaba haciendo: borrando Spam del website de Educ.ar, como todas las noches que se quedó a dormir en casa en los últimos dos años. Si tuviera que juzgar la gestión de Piscitelli al frente de Educ.ar por sus actividades nocturnas llegaría a la conclusión de que es lo único que hace, borrar Spam hasta las cuatro de la mañana. Por eso me sorprendió el titular de Clarín, agitando la bandera del escándalo justo en una noche en la cual no haría falta, realmente, con tanto excarcelado conflictivo dando vueltas:

“En el portal Educ.ar hay links a sitios pornográficos.”

Ahora dice “había”, entre otras cosas porque (hasta que empleados sometidos por la alarma terminen de borrar comments impuros) no hay ni Spam, ni links a sitios pornográficos, ni links a ningún otro sitio, ni nada. Lo que hay es un cartelito que dice, previsiblemente: “En este momento se están realizando tareas de mantenimiento en educ.ar.”

En el site de Educ.ar hay comments. Como todos sabemos, si hay comments hay Spam (ese es uno de los motivos, aunque no el único, por el cual no hay comments en TP). La ignorancia de Clarín en este rubro no debería llamarle la atención a nadie, y la de Carrier y asociados tampoco, tal vez, tratándose de una consultora que tiene nombre de modem. Pero yo era testigo de la fruición con la que Piscitelli se entregaba, perdiendo horas de sueño, a la batalla perdida contra el Spam, y me costaba creer que la sola mención pública de esa batalla instaurara como ganador a un actor que le era completamente ajeno: Vulgaria.

—Andá a dormir.

—No, mirá, quedan como tres mil, todavía.

—¿No hay nada mejor que el Blacklist para hacer eso?

—Me parece que no. Yo no encontré. — Piscitelli, borrando, tiquitiquitiqui.

—¿Y los tenés que borrar vos?

—No, teníamos un tipo ahí haciendo eso, pero se hinchó las pelotas y no borró más. Ahora mudamos todo el weblog a una máquina más grande, y el lunes vamos a poner uno de esos filtros, que te obligan a tipear un string al azar que aparece en la página, para rebotar los bots. Por lo menos eso.

Pero no llegaron al lunes sin que el dedo acusador del periodismo se alzara, una vez más, para señalar con certeza lo que de veras importa:

Los links a este tipo de páginas podía observarse en los weblogs de la sección Educación y TIC`s (tecnologías de la información y la comunicación). El sitio no posee filtros para evitar enlaces a este tipo de publicaciones.

En el website del Ministerio de Educación —me parece; no busqué mucho— no hay links pornográficos. Sí hay, además de un diseño formalmente ofensivo, bastante más feo que el de la mayoría de los sites pornográficos que sobreviven a la creciente crisis del sector, unos cuantos textos firmados por el ministro Filmus.

Porque todos, podemos escribir una historia.

Pensamos que todos los alumnos pueden vivir esta experiencia. Y sentir que, sus textos, sus relatos, sus narraciones, pueden ser leídos y vistos por miles de personas, a quienes no conocen, pero que pueden disfrutar con una buena historia.

Porque pensamos que todos pueden escribir, siempre que tengan la posibilidad de hacerlo.

Tres citas al azar, de entre las cuales la última es la única que tiene las comas en su lugar, tal vez como resultado de un esfuerzo extra por convencerse a sí misma de lo que dice.

Lo cierto es que no todos pueden escribir. Filmus no puede y Clarín tampoco. Y que “la posibilidad de hacerlo” —a partir de cierto umbral socioeconómico que, claro, es mucho más alto de lo que debería— la tiene cualquiera. Esa es otra de las razones por las cuales no tenemos comments en TP: una importante cantidad del correo que recibimos está peor escrita que Clarín, las convicciones de Filmus, y las publicidades de Viagra juntos. Hay motivos para que el Ministerio de Educación (o, más precisamente, Roxana Morduchowicz, a cargo del increíble programa Escuela y Medios) intente convencernos de que todos podemos escribir gracias a su ayuda. Sobre estos motivos hablaremos en una nota aparte, para que no nos distraigan ahora del verdadero problema que acecha a niños y docentes; no las comas de Filmus ni el analfabetismo de Clarín, sino el Spam.

Esperé con renovada curiosidad que Piscitelli volviera de su cena con Martín Varsavsky, deseando que se hubiera enterado del mini-escándalo durante esa cena (como efectivamente ocurrió) y no antes o después. Posiblemente porque a Varsavsky le interesan más otras cosas, no hubo una escena dramática que merezca ser contada. Sí presencié más tarde, via Internet, el pánico no del todo consciente que se apoderaba del staff de Educ.ar, mientras intentaban componer una respuesta a una acusación cuya relevancia estaba dada sólo por el hecho de haber aparecido en Clarín.

“En la tarde del viernes 13 de mayo de 2005 educ.ar vió afectado su sistema de weblogs con una ola de spam. Estamos realizando tareas de mantenimiento para revertir dicha situación” empezaba diciendo el disclaimer interceptado por Piscitelli, quien por suerte y con mi insistencia tuvo el buen tino de escribir casi lo contrario.

No había habido ninguna ola de Spam; el Spam es una constante de todos los sistemas con comments y cada diez que borrás aparecen quince nuevos. Modem y asociados se horrorizaba de que hubiera en Educ.ar algunos comments indignos nada recientes, ignorando el hecho de que herramientas como el Blacklist se basan en los IPs o el contenido de los posts, y por lo tanto el porcentaje del Spam que se les escapa, se les escapa siempre. Ese es otro de los motivos por los cuales no tenemos comments en TP; porque cosas como el Blacklist funcionan mucho peor de lo que sus autores creen.

“Había links a sites pornográficos en Educ.ar.” Y sí, seguro que había. Eso no es una noticia. No si puede reformularse de este modo sin perder su veracidad: “Educ.ar usa Movable Type y no tiene moderador.” ¿Es un error que Educ.ar esté abierto a la publicación de cualquier comment? A mí me parece que sí, sobre todo por las pelotudeces que dice la gente que comenta, ahí. Pero eso tampoco es una noticia, y las preguntas son otras:

¿Por qué en Educ.ar elegían mentir como primera reacción? ¿Por qué se sentían en falta? ¿Por no haber limpiado todos los comments? ¿Están locos? No sé, no los conozco. Pero es evidente que la desesperación inicial de Educ.ar no habría tenido lugar si la denuncia no hubiera aparecido en Clarín. Cuán fraudulenta sea una denuncia no parece importar en lo más mínimo: Clarin, al imprimirla, te convence instantáneamente de que hiciste algo mal. Sí, me retracto: están locos, pero va siendo hora de que se despabilen.

En su edición de hoy, Clarín comenta el caso de Michelle Delio, que escribió cualquier cosa para la Wired, seguramente por motivos que nada tienen que ver con los de Stephen Glass, que había hecho lo mismo en The New Republic. Podría discutirse la condena de Clarín a Glass y a Delio. Es cierto que mentir no está muy bien visto en el periodismo ni en la vida, pero mientras veía Shattered Glass (la película basada en el escándalo de The New Republic) no podía dejar de preguntarme por la posible, sutil conexión entre el exceso de invención por parte de Glass y la ausencia total de invención en la película que habla de su vida. Tan convencido está el director de Shattered Glass de que mentir está mal, que su película no termina. Se queda ahí, a mitad de camino, como la vida de sus protagonistas, dejándote con las ganas de que alguien opine sobre algo, porque para enterarte, nomás, de las cosas, siempre están los diarios.

El problema, volviendo al registro local, es que si las fuentes de Glass y Delio no existieron nunca, las fuentes de Clarín tienen la estatura intelectual de Carrier y asociados. Enfrentadas, por motivos que se me escapan y no creo que le interesen a nadie, a ministros de la estatura intelectual de Filmus, las fuentes de Clarín denuncian pornografía que no hay en un website que ni siquiera teniéndola me tentaría demasiado. La noticia se imprime, todos se asustan, el site deja de existir mientras unos cuantos esclavos limpian comments. Así, con este afán productivo, se sucede el intercambio político en Argentina, mientras la turba quiere linchar a Chabán, el gobierno sugiere revisar la segunda excarcelación en dos días, y Aníbal Fernández se resiste a entender la toma del Normal 9: “cuando yo tenía la edad de ellos si hubiera hecho algo así mi viejo me hubiera dado una paliza”. Por suerte para Fernández, tampoco había Internet cuando él tenía “la edad de ellos”. Una visita a Educ.ar le podría haber costado cara.


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