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31 05 2005 - 10:18

Nueve de la mañana, suena el portero eléctrico.

—Mñsbdla?

—¿El hermano está ahí, por favor?

—¿El hermano de quién?

—El hermano. Un hermano de bsdlhgfo…

—¿De quién?

—Un hermano, un sacerdote con sotana.

—No, mirá. Acá no es.

—¿Pero no es el tercer piso?

—Sí, es el tercer piso. Te aseguro que no hay ningún sacerdote con sotana, y si aparece, a esta altura, va a ser bastante riesgoso para él.

—Los laicos también corren riesgos.

¿Perdón?

—Seguramente. Pero en este caso el laico está arriba y el religioso está abajo, así que te recomiendo que te alejes de la puerta.

Además de devotos dementes, abajo —en las calles de Madrid— está Ibarra haciendo campaña, supongo que porque no la puede hacer allá sin que le tiren algo por la cabeza. Del referendum no dijo nada, aunque considerando los resultados de ayer podría intentarlo en Francia, dependiendo de cómo les formule la pregunta.

—¿Querés un motivo para no intentar hacer nunca más nada en Argentina? —me tienta mi mujer, por teléfono— Te leo: “Con el objetivo de impulsar la producción y distribución de obras audiovisuales para niños y jóvenes, se acaba de formar en Argentina la Sociedad Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia Argentina (SAVIAA), cuyo presidente es… Alejandro Malowicki”.

Ya mencionamos acá alguna vez a Malowicki, pero aclaremos por las dudas que se trata de una especie de Barrionuevo del cine — un impresentable analfabeto cuyo mayor aporte a la disciplina fue una versión travesti de Pinocho con Soledad Silveyra circa 1987. La persistencia de Malowicki en la vida pública no es, sin embargo, tan sorprendente dentro del universo particular de la gestión de Coscia, que le da créditos a su novia. Claro que existe la posibilidad de que ella haya presentado algún proyecto digno de atención, pero, ¿a ver? No, no existe.

No se le puede pedir mucho a un día que empieza así, y a nuestra incapacidad circunstancial para hablar sobre Europa hay que sumarle la completa ausencia de noticias argentinas relevantes, compensada como es habitual por una abundancia de encuestas, siempre sorprendentes. Junto con una serie de datos no por previsibles menos preocupantes, Página establece al pasar (sin siquiera mencionar el landmark que ello implica) que violencia era mentir, nomás. Y La Nación, para no quedarse atrás, asegura que “la escuela es la institución más valorada por porteños y bonaerenses”, seguida de cerca por las Fuerzas Armadas, aquella institución tradicionalmente favorecida por la opinión pública. Y sí, la encuesta está firmada por el Instituto de Comunicación Social, Periodismo y Publicidad de la Universidad Católica Argentina, pero quién es uno para dudar de sus credenciales.

Decidimos entonces ocuparnos de territorios menos recorridos. Por ejemplo, Costa Rica. No sólamente por todo lo que Costa Rica no tiene (Ibarra, Carrió, qué se yo) sino por lo que ofrece, además de playas tentadoras y monos que podrían hacer maravillas al frente del INCAA: duendes.

Con las reservas del caso, el titular del costarricense Extra Diario es:

La policía de Costa Rica busca a unos duendes secuestradores

Y como no hay link, vale la pena transcribir parte de la nota:

“Cuando estaba en el comedor aparecieron dos hombres chiquiticos, que tenían mucha fuerza, y me taparon los ojos”. Así explicó la pequeña a la policía de la comunidad de San Rafael de Heredia cómo había sido raptada por los duendes: “Me soltaron en un cafetal y salí de allí corriendo”, afirmó.

La niña ofreció a la policía una exhaustiva descripción de cómo iban vestidos los duendes. Llevaban zapatos puntiagudos y un gorro rojo y tenían cara de viejos. Uno de los agentes señaló que no es la primera vez que ocurren hechos misteriosos. Más niños han afirmado haber visto a estos duendes, incluso dicen que han jugado con ellos.

Volviendo a las ambiciones globalizadoras de Ibarra, se me ocurren un montón de escenarios combinando a los duendes con Blumberg y el joven funcionario rosista a cargo de la seguridad de la ciudad de Buenos Aires. Seguramente a ustedes también, y por eso me voy al videoclub, a ver si puedo enderezar un poco el resto del día.


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