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Eich bein ein frasco de dulce de leche

5 09 2004 - 06:49

La mejor forma de dar el tono justo en un reportaje a Aníbal Ibarra (cualquier reportaje a Aníbal Ibarra) es empezar diciendo que se encuentra a once mil kilómetros de los problemas porteños. No tanto por su conocimiento de ellos, que lo tiene, sino por el tipo de approach superfluo, lejano o banal que tiene para las cosas.

Afortunadamente, la geografía ayudó a Araceli Viceconte en su reportaje de Clarín, porque Ibarra estaba en Berlín lo que, efectivamente, lo pone más o menos a 11 mil kilómetros de Buenos Aires.

“Tengo una clara definición en esto. Pongo límites muy tajantes entre el reclamo por más duro que sea y la violencia. Diez personas no puede cortar una avenida.”

¿Y 20? ¿o 362? Los partidarios de las claras definiciones exigimos un número, alcalde.

“Uno puede tolerar ciertas actividades pero no porque falte vivienda puede permitir que se levanten carpas en todas las plazas de la ciudad.”

No, claro que no puede. Sobre todo si la ciudad cuenta con recursos para atender de inmediato ese problema y no lo hace, sobre todo, por la holgazana des-formación profesional de sus funcionarios y la inmensa dificultad de sus líderes para dar el cobijo simbólico que a veces supera al de una carpa.

Es lo que pasa con este alcalde: lo que dice no está necesariamente mal (aunque a veces esta definitivamente mal). Es cierto que no debería haber carpas en todas las plazas (no necesariamente que “no puede” haberlas) y que tiene que haber alguna regulación en medio del caos acerca de cómo cortar una avenida. Y es cierto que es la foto más amplia de la Argentina lo que explica en parte por qué no se puede imaginar que los piqueteros inscriban una manifestación y la policía vaya a custodiarla, como sugiere Viceconte en la única pregunta desafortunada (es como quejarse porque los palestinos no tenían la visa en orden cuando secuestraron a los israelíes en las olimpiadas).

El punto es por qué asumir el tono de comisario general y la mirada del policía de la esquina. ¿Por qué no pensar que no se trata de la falta de vivienda lo que lleva a la carpa y la falta de salario lo que lleva al piquete, sino ambas carencias las que arman una red de miserabilidades en la cual el PJ, los nuevos piqueteros y los agentes públicos de la Nación, la Provincia y la ciudad son parte necesaria?

En un país donde menos 10 personas organizan un vaciamiento a fin de imponer ciertas reglas y mantener cierto status quo, y liberan un cataclismo político de amplio espectro, decir que 10 personas no pueden cortar una avenida no es el argumento más feliz, ni siquiera para Macri, que de hecho lo presenta de otra manera.

Quizás 10 personas sí pueden cortar una avenida. La misma tilinguería del alcalde lo llevaría a decir que 10 personas pueden cortar 10 avenidas si se trata de padres de chicos secuestrados.

Pero éstas 10 personas en particular han perdido sus prerrogativas, y en eso parece haber un consenso extendido entre los que hacen pesar su opinión (esto es el corredor norte de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, la clase media porteña y buena parte de los que están dentro del mercado laboral formal, todo lo cual no llega ni remotamente a ninguna versión de una “mayoría). Quizás sus reclamos encuentran otras vías de solución. Quizás uno piense que cortar la avenida es el único camino que les queda pero al mismo tiempo el menos conducente para lo que pretenden, qué se yo. Quizás uno podría incluso asumir un tono más paternalista y recomendarles a-la-Perón un camino mejor. Quizás, incluso, podría diseñar una política pública al respecto, tratándose de un jefe de Gobierno.

Ibarra tiene la posibilidad de situarse más allá, de entender lo que pasa, de proteger al menos en las palabras a quienes lo requieran, de situar el problema y llevar las discusiones a un lugar menos comisarial.

Además, por miedoso o incapaz, el gobierno porteño se ha encargado de no quedarse con el control de la policía bajo ningún concepto, lo que a la vuelta de las cosas lo libera de cualquier responsabilidad en la regulación y represión del conflicto social.

¿Me quieren decir entonces por qué? Pues porque supone que su electorado se lo pide, whatever su electorado is. Y supone que su electorado se lo pide porque con los años se ha hecho una idea de lo que es su electorado, una idea que le sienta bien y con la cual se mueve con mayor comodidad.

Y les preocupa la limosna
y la felicidad
no somos nada, no señora, ya.

Buenos Aires sucks y como casi cualquier otro lugar de esta tierra es cada vez más inhabitable. Sus calles del centro están cortadas y sus medios de comunicación asfixian y sus calles más lejanas son peligrosas y su gente sólo habla de todo lo de arriba. Fine, sólo que los piqueteros y sus cuitas no terminan de cerrarme como el centro de todo esto.

Uno queda a la buena de los medios de comunicación para saber qué será del resto de la gira. Una lástima, porque lo más interesante, nos cuenta Clarín, será la charla de hoy sobre seguridad y la visita de Ibarra a una antigua cárcel de la Stasi, “la temida policía secreta de la Alemania del Este.” Ay.

  1. huili    Sep 5, 07:54 PM    #
  2. Daniel    Sep 6, 09:05 PM    #
  3. Puri    Sep 9, 09:28 AM    #

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