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27 10 2005 - 13:45

A la mayoría de las mujeres embarazadas les gusta pensar que mejor no hay que pensar mucho en el embarazo, ni en el parto, ni en la lactancia. ¿Para qué? Si total ya está todo pensado. Entonces unas semanas antes de la fecha estimada de parto empiezan el curso pre-parto.

Al curso pre-parto van con el compañero, marido, lo que tengan. Los cursos pre-parto son ofensivos. Es verdad. Los maridos se sienten insultados en su inteligencia. Las mujeres sienten mucha verguenza ajena por ser mujeres, por estar embarazadas y por ser como esas otras hembras hinchadas y con el cerebro mal funcionando que jadean en colchonetas y se dejan convencer de cualquier cosa.

A mí también me pasó una vez. Fui con mi compañero al curso pre-parto de una institución equis. Fui al curso que me tocaba, elegí el obstetra de la cartilla que me tocaba, dejé que me dijeran todas las pendejadas que me tenían que decir. Dejé que el obstetra me contestara con mentiras a todas mis preguntas supuestamente inteligentes. En el curso las mujeres preguntaban sobre anestesia. La partera respondía con anestesia. Las mujeres preguntaban sobre dolor, la partera contestaba con más anestesia. Las mujeres preguntaban sobre lactancia, la puericultora respondía con puericultura. Había un marido que tenía un tambo y hacia observaciones simpáticas que avergonzaban a la esposa. Ese día mi marido no estaba. Después vino una recién parida con un bebe recién nacido. Todas nos acercamos a admirarlo y a hacer Ohhhhhh. Yo me sentía re-boluda. Me sentía disfrazada de embarazada, sentía que no pertenecía. Mi marido como sentía lo mismo directamente llegaba tarde. Un día nos hicieron masajearnos mutuamente. Fue bastante erótico, toda esa gente ahí con la luz apagada tocándose en silencio. Después prendieron la luz y hubo ronda de preguntas y respuestas. Mis preguntas siempre eran desafiantes, porque yo me sentía distinta. Por ejemplo:

—¿No es mejor esperar hasta ya sentir que se te sale el bebe para ir a la clínica y así evitar la cadena de intervenciones?

Nooooo. Hay que ir en seguida porque puede ser peligroso.

—¿Puedo parir parada o en cuclillas y caminar durante el trabajo de parto?

—Queremos que el parto sea un momento liiiindo… A la sala de partos te llevan en silla de ruedas o en camilla y el parto es en sillón de partos

El “sillón de partos” es una especie de instrumento de tortura, altísimo, que para el único que es cómodo es para el obstetra que no se tiene que agachar a la altura de los genitales de la señora.

Entonces yo dejé de preguntar y decidí que las mujeres que daban el curso eran desagradables, que los hombres que estaban ahí tenían los ojos en blanco y estaban pensando en fútbol; y en suma, que yo y mi esposo éramos diferentes a toda esa chusma boba y que mágicamente mi parto iba a ser ese que yo quería (algo ideal, pero fisiológico, algo rápido, pero intenso, algo doloroso pero extático) todo gracias a mi buenaventura y a mi inteligencia superior.

No fue así, obvio. Fue la típica cadena de intervenciones. El médico quedó como un héroe porque me salvó la vida y la de mi bebé. Yo, por supuesto, quedé semi enamorada del médico y me sentía en deuda con la weirda de la partera y con las nazis de las enfermeras.

Pasó el tiempo y yo empecé a leer y a investigar y me dí cuenta de que el médico no me había salvado la vida, me enteré de las cosas que hacen los obstetras, me enteré de que ellos “gobiernan” los partos para que sean rápidos, breves y en una fecha que no les interrumpa sus asuntos personales, ni su consultorio privado. Me enteré de que por ejemplo, muchas veces cuando tactan a las mujeres ya cercanas a sus fechas de parto les introducen una pastillita chiquitita de prostaglandinas que desencadena el trabajo de parto dos horas después del tacto, esté el bebé listo o no. Si sale por vía baja, mejor, si no, 6 horas más tarde tendrá una cesárea. A las mujeres no les avisan ni les piden permiso para este procedimiento. Las parteras no ejercen su rol de partera acompañante sino que son esclavas de los médicos y les organizan la escena según los tiempos del doctor. Otra cosa: las mujeres terminan haciéndose cargo de un dicurso ajeno en donde las culpables son ellas. Terminan diciendo cosas como: “yo no tengo canal de parto” (si no tuvieras canal de parto no podrías haber quedado embarazada porque por ahí entra la semillita…) “soy muy chiquita, por eso me hicieron la cesárea” (un marinerito me tiró un papel…) “yo no dilato”, etc, etc.

Nunca dicen: el médico no esperó a que se desencadenara el trabajo de parto, sino que me lo indujo artificialmente y la inducción fracasó, por eso no se dilató el cuello del útero. Y todo así.

Pero ojo no estoy hablando de buen trato, ni de que “te pongan música”(¿música, quién quiere escuchar música cuando está pariendo?) ni de que te prendan un sahumnerio. No. Porque hay toda una corriente tilinga que usa la expresión ‘parto humanizado’ y que me da repeluz. Ya el parto está demasiado humanizado para mi gusto, sería mucho mejor que se dehumanizara un poco. Hablando de música, varias personas me contaron que el obstetra (¡un capo el tipo!) lleva un grabador y cuando va a nacer el bebé te pone música… A una le pusieron Bryan Adams por ejemplo, a otra Elton John.

Claro que a veces las inducciones funcionan, a veces los partos se desencadenan espontáneamente y los bebe nacen, con madres más dormidas o más despiertas, y sea como sea que ocurra la escena, ésta, la del parto sigue siendo una escena sexual donde está la mujer, expuesta, abierta, atada; el varón, asustado, feliz o tranquilo y está el doctor. El doctor se pone nervioso de estar manipulando los genitales de la hembra frente al macho. Entonces hace chistes en complicidad con el marido para bancarse la culpa de estarle entrando a la señora.

A veces a los obstetras se les para durante un parto. Lo sé de buena fuente. ¿Y qué hacen con eso? Hacen chistes, meten mano, se enojan con el marido y lo tratan de boludo. Hacen episiotomías grandes para que las señoras no se desgarren. Después tienen que coser esas lindas episiotomías con varios puntos y hay muchos de ellos que le hacen el siguiente chiste al marido: -le pongo un puntito extra así te queda como de quince. ¡Je! Una amiga me contó, contenta me contó, mientras yo trataba de adoctrinarla respecto de que se negara a dejarse cortar el perineo en su segundo parto, que su médico era de la teoría “reconstructiva”. ¡Qué miedo!

Después están todas las cosas que le hacen al bebé: sonda anal para ver si tiene destapado lo que tiene que tener destapado (esto se puede comprobar esperando a que el recién nacido cague en las siguientes 24 horas), sonda naso gástrica para aspirarle las secreciones que puede haber aspirado en el canal de parto las haya o no aspirado, las gotas de plata en los ojos para prevenir la gonorrea aunque la madre no tenga gonorrea, etc, etc. Además lo bañan y lo peinan. La mamá apenas puede olerlo o tocarlo. Pero sí puede saber cuánto pesa y cuánto mide inmediatamente ¿Alguien trató de estirar a un recién nacido? Es re-difícil, el bebé, hecho un ovillo, se enoja mucho cuando lo quieren estirar pero parece que es muy importante saber si el chico mide 48 o 56 centímetros… Que se yo, es muy largo, es mi tema favorito del último año y podría hablar horas a riesgo de que todos se desmayen del aburrimiento, especialmente los varones a quienes el tema no los apela o repiten como autómatas lo que a la esposa les dijo el obstetra. Hay muchos libros que lo dicen mejor y tienen más info. El punto de cualquier modo no era toda esta información ecléctica y como desparramada.

El punto era: sí hay un montón de cosas sobre las qué preguntar en un curso pre-parto y si ves que en ese curso no te dan respuestas dignas de tu preparación, tu educación y tu inteligencia entonces levantáte y buscáte otro curso, otra partera, otro médico. Tomate un poco de tiempo, buscá en la Internet información crítica sobre los partos institucionales típicos y no te hagas la canchera criticando a las boludas del curso pre-parto porque eso no sirve para nada y cuando estés ahí en el nosocomio las boludas del curso preparto se van a poner el traje verde o blanco y te van a hacer sentir miserable, te van a asustar, te van a salvar, te van a cortar y te van a coser y después te van a saludar con un besito en la frente.

Que quienes no lo hagan sigan yendo a cursos boludos de preparación para el parto que no sirven para nada, no informan nada y lo único que hacen es infantilizar a las embarazadas y de alguna manera castigarlas por su condición.

La verdad que a esta altura creo que el castigo es merecido. Si te metés en la boca del lobo, jodete por incauta.

La conclusión de todo esto es la siguiente: ¿Por qué tanta gente que piensa de manera crítica sobre casi todo en el mundo no cuestiona el modelo médico oficial? Peor aún ¿por qué se sienten tan seguros en él y se burlan de los que les tenemos miedo? ¿Eh, por qué? No es una conclusión. Es una pregunta.


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