Click here
Más Features

El fin de la vía (8) | El fin de la vía (7) | El fin de la vía (6) | El fin de la vía (5) | El fin de la vía (4) | El fin de la vía (3) | El fin de la vía (2) | El fin de la vía (1) | Néstor Kirchner, la (primera) película | Renuncio | Graciela Bevacqua | Testamento: 4.2 Memoria y Condición Humana |







Un día y fracción

25 01 2006 - 20:12

A Gustavo Corach, que disfruta con nuestros viajes

El lunes a la noche llegamos con Flavia a San Pablo. Volvimos el miércoles al mediodía. Fuimos, vimos y no entendimos. Esta es la crónica de los acontecimientos.

1. Un solo empleado de migraciones atendía a los extranjeros en el aeropuerto de Guarulhos. Cuarenta minutos de espera. La cola para taxis a la salida medía doscientos metros. No tuvimos que hacerla, nos estaban esperando.

2. Era nuestra segunda visita a SP. En la primera, hace unos diez años, asistimos a un festival de documentales. Estuvimos tres días. Paramos en un hotel que quedaba en una esquina, en un edificio viejo. De noche, si uno tomaba a la izquierda, había más edificios viejos. Si tomaba a la derecha, había mil tipos tirados en la calle durante dos cuadras. Había una francesa, lo recordábamos ayer, que lloraba frente al espectáculo.

3. Esta vez, el hotel quedaba en Jardins, un barrio próspero y lleno de cuestas. Es un apart, cuyo folleto publicitario indica que es ideal como residencia temporal para hombres divorciados mientras rehacían su vida. Julia, que representaba a nuestros misteriosos anfitriones, nos dejó en el hotel. Está todo pago, dijo, pueden cenar si quieren. Prometió volver al otro día a las 6 PM.

4. Cenamos en el hotel. Salimos a la calle. En una cuadra hay tres restaurantes japoneses; a uno de ellos llega gente que parece muy rica. Hay algo de Palermo Viejo en el ambiente, pero más sofisticado, aunque también hay bares de mala muerte. Las calles están muy sucias. San Pablo se parece a Tokio, aunque sin sistema de transportes y con una construcción más activa. En los edificios en construcción de nuestro barrio se anuncian departamentos con tres y cuatro vagas. Normalmente, eso quiere decir “vacantes”. Pero en el contexto inmobiliario significa “cocheras”. Sí, los nuevos departamentos se venden con tres o cuatro cocheras cada uno. Dicen que en los barrios de los neo-neo-ricos, las vagas llegan hasta siete.

4. Al mediodía salimos a caminar. Hace mucho calor. Subimos y bajamos cuestas, llegamos hasta la Rua Augusta y la Avenida Paulista. Al parecer, ese es el centro. Bajamos y subimos más cuestas. Volvemos al hotel agotados. Nada en particular, salvo la espalda de la remera de un hombre blanco. A la altura de los hombros dice así: “Esta es la solución alemana para el problema del terrorismo.” Más abajo, la imagen de un fusil ametralladora. En Brasil, la libertad de expresión es amplia.

5. En San Pablo, como en Tokio, da la impresión de que detrás de la ciudad no existe un Estado, un municipio, lo que sea que lo organice. Todo parece funcionar por la iniciativa individual de la gente. Y lo que no funciona, no funciona y punto. Como la polución, sonora, olfativa, visual, enorme. La gente, además, parece trabajar sin parar. Nos dicen, por ejemplo, que aquí nadie se toma vacaciones. Exageran. Pero también parece que ningún gobierno puede cambiar una ciudad como esta, un sistema como este, con su pujanza y sus miserias.

6. Siesta. Julia llega puntual a las seis. Después de atascarse en un embotellamiento, el taxi nos lleva al motivo de nuestro viaje. Tengo que participar en una mesa redonda a raíz de una retrospectiva conjunta de Aristarain y Agresti, dos cineastas que se parecen muy poco. A saber, ambos ganaron en San Sebastián y terminaron haciendo lo contrario de lo que se propusieron en un principio. Uno quiso hacer cine de género y terminó cerca de Bergman. El otro quiso ser Cassavetes y terminó como empleado de Hollywood. Además, nadie me había avisado de lo de Agresti y, por otra parte, el encuentro iba a ser en Río. Y los invitados debían ser Agresti y/o Aristarain.

7. Descubrimos que los dos directores se parecen en algo más. En las fotos que mandaron para el catálogo aparecen fumando. Pero la muestra está organizada por el Banco do Brasil, institución oficial non-smoking. De modo que, para la tapa del programa y para el póster, vía Photoshop, los cigarrillos son eliminados. En las páginas interiores, sin embargo, subsisten. Es el espacio para fumadores.

8. Hay unas cincuenta personas en el debate. Muy amables, salvo por los dos viejos locos de reglamento en cada conferencia (norma internacional). También mis compañeros de panel, dos críticos brasileños, Luis Fernando Veríssimo (el primo de Don Verídico) y Alfredo. Muy inteligentes, muy informados, muy agradables. La charla sale bien. Antes se proyectó Un lugar en el mundo. No la volvimos a ver, pero los comentarios y el análisis de los colegas prueban que el film resistió lo más bien el paso del tiempo.

9. Salimos. La calle está llena de cartoneros. Los carritos que usan son más grandes que los porteños. Vamos a cenar a una pizzería. Hermoso lugar en un barrio en el que vive Fernando Henrique. También vivió allí Ayrton Senna. La pizzería era el casco de una estancia. El salón es enorme, la pizza es excelente y la refrigeración consiste en un sistema de vapor de agua que circula por unas cañerías, como si regara el aire. Se discute la espantosa crisis creativa del cine latinoamericano. Todos concuerdan.

10. Nos quedamos tomando el último trago con Alfredo. Trabaja en Brasilia, para la Secretaría del Audiovisual. Es militante del PT, o así parece. Está contento. Dice que Dirceu y su grupo, depurados por coimeros, eran el ala estalinista del gobierno de Lula. Que ahora se está mejor. Le preguntamos por las posibilidades de reelección. Dice que Lula está abajo. Pero que no estaría nada mal perder las elecciones y volver con mejores propuestas más adelante. Que no es malo estar durante un tiempo en la oposición. Sí, dijo eso. Justo pasó Kirchner y lanzó una carcajada diabólica.

Volvemos con la clara certeza de que nunca comprenderemos esa ciudad, ese país, este mundo. Y no por falta de tiempo.


————————————

Del mismo autor:
Ultimas obsesiones
Fútbol por TV #9
Fútbol por TV #8
Fútbol por TV #7
Fútbol por TV #6
Fútbol por TV #5
Fútbol por TV #4
Fútbol por TV #3
Fútbol por TV #2
Fútbol por TV