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Abraham Miente

25 05 2006 - 11:13

Como dice Santiago LLach, leí el discurso de Tomás Abraham frente a la Federación Agraria y me puse a llorar. Abraham comete todos los errores del diario La Nación.

Para empezar, idealiza la década del 80 del siglo XIX como un oasis de tradición republicana. En esa década, el gobierno de Roca era llamado “el unicato, con avances muy marcados del Presidente sobre el Congreso y las provincias” (Nino, 1992: 61).

Luego critica la protesta social como inconducente (“no permite un progreso en el bienestar, la seguridad y la libertad de la población”) ignorando que derechos civiles – como la libertad de expresión- políticos –el sufragio universal- y sociales –la legislación protectora de los trabajadores- se consiguieron en muchos casos, en Argentina y el resto del mundo, por “promesas hechas bajo presión”.

Critica el hecho de que Argentina es un país sectorizado en intereses que no se conjugan en una estrategia común… ¿qué estrategia en común busca? ¿La de la Federación Agraria? La democracia por definición es la manera en la que intereses en pugna –que existen en todas las sociedades– deciden cuál de todos va a gobernar. Esto no niega el respeto a los derechos de las minorías, pero implica que esas minorías –mal que les pese a Abraham y sus amigos del campo– no van a gobernar. Por lo menos hasta que, en las próximas elecciones, convenzan a la mayoría –o la primera minoría de votantes– de que su proyecto de país es mejor. Y la excusa de que no pueden porque Kirchner tiene toda la caja del estado a su favor para las próximas elecciones (que es cierto) no sirve. Chiche Duhalde también tenía toda la caja de la provincia en 1997 y perdió contra Graciela Fernández Meijide. No, a mí tampoco me gusta, pero esto no es para defender a GFM, sino para demostrar que los votantes no se convencen sólo con cajas de arroz, leche y polenta.

Y finalmente, Tomás Abraham miente: la mitad de la población no vive bajo la línea de pobreza e indigencia. Según datos del Indec, en el segundo semestre de 2005, el porcentaje de habitantes bajo la línea de pobreza era 33.8, y bajo la línea de indigencia 12.2. Sí, es terrible, pero no es la mitad. Y lo mínimo que podría haber hecho Abraham es informarse antes de hablar o escribir.

Eugenia Mitchelstein


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