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Diario del Mundial # 5.3

13 06 2006 - 15:52

Martes 13 de junio. 19.30 hs.

1. Normalmente me pongo a escribir después de cada partido, pero recién tuve que tomarme un buen rato para descansar. Es que en este mundial los resultados son abiertos: los partidos no se definen hasta el final y, por lo tanto, son muy tensos. Los tres del día de hoy fueron así, incluso el que anticipaba un resultado contundente, que finalmente fue apenas Brasil (1) – Croacia (0). La conclusión apresurada de una serie en los que casi nadie saca una ventaja amplia, sería que el fútbol se ha hecho más parejo. En mi opinión, la conclusión que debe extraerse es otra: los equipos más o menos débiles han aprendido a no ser goleados por los más fuertes. Eso es todo. Porque si algo probó el Mundial hasta ahora es que los grandes ganan (Alemania, Argentina, Inglaterra, Holanda, Italia, Brasil) o, a lo sumo, empatan (Francia).

2. Brasil – Croacia tuvo un primer tiempo absolutamente previsible. Croacia salió a controlar a Brasil: se defendió con muchos jugadores, trató de rodear a los delanteros brasileños y de salir rápido de contraataque, con un número 9 Prso muy movedizo, apoyado en el batallador Niko Kovac en el medio y asistido por Kranjcar, el hijo del técnico. Brasil se lo esperaba y, controlando la pelota, esperó su oportunidad. Esta llegó a los 44 minutos con dos de los recursos habituales: subida de Cafú y golazo de Kaká desde fuera del área. Por supuesto, tiene muchos otros, desde la corrida al cabezazo, pasando por la pared y la jugada individual.

3. Pero hubo un factor fundamental para que lo predecible se transformara en cierto, una cuestión que se suele ignorar o apreciar exactamente al revés cuando se habla de Brasil. En una noche en la que Ronaldo estuvo ausente, Adriano impreciso, Roberto Carlos y Cafú no se destacaron en el ataque, Kaká solo aportó el gol, Ze Roberto fue gris y Ronaldinho le dio todas las pelotas a los contrarios, es decir, una noche en la que los astros no brillaron, Brasil se fue ganando porque tiene una gran defensa. Desde el notable arquero Dida, pasando por Juan y Lucio, dos muy buenos zagueros centrales, por Emerson, su aguerrido y certero volante de contención y por los dos laterales que marcan mucho más de lo que se les suele conceder. Brasil es un equipo que se permite un ataque con muchas variantes porque tiene una defensa muy sólida que, en particular, cuando se adelantan muchos jugadores y quedan en igualdad numérica con los delanteros, pueden contenerlos en el mano a mano o interceptar pases de gol con adecuada intuición.

4. Si el primer tiempo fue lo que se esperaba, el segundo tuvo una alta cuota de sorpresa. Como en el partido de Argentina, se esperaba que si Croacia se adelantaba un poco y dejaba espacios, Brasil podía liquidar el partido con su habitual precisión en el contraataque. Pues bien, Croacia se adelantó, apoyado en un gran trabajo del 8 Babic, pero Brasil no respondió en la medida de lo esperado. Tuvo un par de situaciones claras, especialmente una de Adriano, pero Croacia estuvo tres o cuatro veces al borde del empate. Parreira hizo entrar al rápido Robinho (como en Argentina entró Palacio) pero no solucionó nada.

5. En los últimos minutos de un partido enormemente intenso, los croatas finalmente se cansaron y dejaron de llevar peligro al arco de Brasil. Y eso es también es importante a la hora de evaluar a los brasileños. Su estado físico es impresionante. Y también la altura de la mayoría. Y como ejemplo de su fortaleza, habría que contar los que le pasó al 10 de Croacia, Niko Kovac al final del primer tiempo. Chocó el torso con el de Adriano y tuvo que pedir el cambio. Con esas virtudes casi permanentes, parece claro que si los de arriba mejoran, no hay cómo ganarle a Brasil.

6. Pero como dijo Tostao, un campeón del 70, en una entrevista en el diario, los grandes equipos se construyen durante el mundial y no antes. Hoy, agregó Tostao antes del partido, Brasil es fuerte pero es un equipo cualquiera. Después del partido, ocurre lo mismo. A diferencia del 2002, cuando arrancó dejando la sensación de ser candidato absoluto, esta vez el debut no trajo nada especial y, en cambio, la sensación de que sigue siendo el favorito porque tiene más recursos que ninguno, pero puede perder. Y puede perder incluso con un equipo común, nada extraordinario. Como los croatas que, a su vez, creo que se fueron con más confianza de la que llegaron, a pesar de la derrota. Hacer un gol, de todos modos, les cuesta mucho.

6. A diferencia de su colega Rodríguez, el árbitro mexicano Archundia dirigió muy bien, sin tonterías y acertando en los fallos. De las cuatro amarillas, sin embargo, pudo haber evitado dos. Pero dadas las circunstancias, no está tan mal.

7. Las transmisiones del cable sanclementino parecen haberse estabilizado en TyC y el canal siete. Finalmente uno se acostumbra a Pogani aunque sea demasiado didáctico y a su fantasmal relator: son respetuosos y tranquilos. Y los de TyC también. Es muy bueno no tener que escuchar las transmisiones de Telefe, como los primeros días. Pero continúa el misterio: ¿por qué no sale en cámara el relator del siete? ¿Será muy feo? ¿No tendrá traje? ¿Tendrá la captura recomendada?

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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