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Diario del Mundial # 9.3

17 06 2006 - 15:44

Sábado 17 de junio. 19 hs.

1. Viendo Italia (1) – Estados Unidos (1) me convencí de que si me equivoqué con los checos y ghaneses, con los italianos no hay caso. Juegan a lo mismo de siempre y hasta son más rústicos que de costumbre. Hoy, los americanos trataron mejor la pelota que ellos, lo que ya es toda una definición.

2. Fue un partido raro. De entrada dominó un poco EE. UU., pero sin concretar nada hasta que hicieron un gol los italianos a partir de un tiro libre. Pero en seguida se empataron en una jugada que, más que un gol en contra, fue un blooper. Un minuto más tarde, Daniele De Rossi cometió el primer acto criminal del mundial y le pegó arteramente un codazo a Mc Bride que le partió la cara. El árbitro uruguayo Larrionda lo vio y lo expulsó. Espero que el tribunal de penas suspenda al italiano hasta el final del campeonato por lo menos. De Rosi es un tipo peligrosísimo. En un amistoso antes del torneo, en el que no pasaba nada ni se jugaba nada, lo vi pegando una patada como para quebrar a un rival.

3. Como corresponde a un equipo italiano, ante la inferioridad numérica, el técnico Lippi sacó a Totti, el más talentoso de los atacantes para poner al aguerrido mediocampista Gennaro Gattuso. No sirvió de mucho: los americanos —antes y después de la expulsión— no sólo marcaban bien sino que controlaban la pelota y la hacían circular por abajo frente a los pelotazos italianos.

4. Pero a los 44, el argentino-americano Mastroeni fue a buscar una pelota deslizándose con los pies hacia delante. Pirlo se la corrió hábilmente, y los pies de Mastroeni dieron en Pirlo. Era para amarilla, pero Larrionda en un acto de cobardía, le sacó la roja para compensar la correcta expulsión anterior.

5. En el entretiempo, restablecida la paridad, Lippi ni pensó en poner el atacante que había sacado. Recién utilizó a Del Piero diez minutos después de que los americanos se hubieran quedado con nueve, al comenzar el segundo tiempo. Pope fue a quitar una pelota al suelo, lo logró, chocó suavemente a un rival y Larrionda, con poco criterio, le sacó la segunda amarilla. Después Larrionda compensaría la compensación y pitaría infracciones dudosas a favor de la defensa en cada ataque italiano mientras que su juez de línea levantaría la bandera por off side en varias y erradas ocasiones.

6. EE. UU. no se desordenó. Por el contrario, mientras tuvo aire, tocó y tocó la pelota con elegancia, principalmente gracias al buen manejo de Reyna y de Donovan. Hubo varios pasajes en los que los italianos pasaban de largo y quedaban en ridículo. Los americanos llegaron incluso a arrimar algún peligro. Italia, en tanto, pese a que Pirlo (uno de los jugadores más destacados del torneo) intentaba clarificar y ponía varios pases de gol en el área, naufragaban en su torpeza. Toni, Gilardino, Iaquinta, más la ocasional subida de defensores tan torpes como ellos, malograban los ataques tirando al bulto o para el lucimiento del arquero. Así se llegó al final, con los americanos un poco apretados pero defendiéndose con aplomo, sin perder la línea.

7. El grupo E ha resultado el más imprevisible y cualquiera de los cuatro puede clasificar. EE. UU enfrenta a Ghana e Italia a la República Checa. A los italianos les alcanza con el empate. Después de las desparejas performances de cada uno, es una incógnita total. ¿Habrá que hablar de malas tardes de los equipos o se trata de una mediocridad generalizada?

8. Los árbitros empiezan a incidir en el resultado y, como señalé antes, los equipos con menos tradición se ven perjudicados. Pero también sufre el juego en sí. Es evidente que hay que jugar distinto. Un jugador no se puede tirar a los pies de un contrario para sacarle la pelota, un recurso absolutamente lícito según las reglas de juego. Porque aunque vaya al balón y sin intención de lastimar, la velocidad de la acción hace que pueda pegarle al contrario y terminar amonestado o aun expulsado como se vio hoy (e incluso, puede que le acierte a la pelota, pero el contrario vuele y le saquen la tarjeta igual). Alguien dirá: bueno, que no se tiren a los pies, entonces. Pero si el espíritu especulativo es el que prevalece y ahora los jugadores no se pueden arriesgar en la marca mano a mano, la solución es poner más defensores y asegurarse siempre una superioridad numérica. De hecho, los equipos mediocres (la mayoría) arriesgan muy poco, incluso cuando pierden, y dar vuelta un resultado parece más difícil que un sorpasso en el circuito de Montecarlo.

9. Mientras aguardamos otros abusos arbitrales como el de hoy, hay que confirmar un hecho muy positivo. La pelota es buena. No sólo se puede convertir de lejos sin pegarle demasiado fuerte, como viene ocurriendo, sino que la trayectoria es previsible para los arqueros. A diferencia de mundiales pasados, estos no han cometido errores groseros motivados por un error de cálculo. Hasta ahora, ningún arquero hizo un papelón y muchos, en cambio, se han lucido.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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