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Diario del Mundial # 10.1

18 06 2006 - 09:09

Domingo 18 de junio. 12.30 hs.

1. Flavia jura que hace muchos años vio por televisión un partido de tortugas. Nunca le creí, pero ahora tendré que convencerla de que yo vi otro. Eso fue Japón (0) – Croacia (0), lo más lento que haya dado este Mundial.

2. Mirando la tabla de posiciones y el fixture, parecía más o menos evidente que los dos debían salir a ganar. Japón juega con Brasil en la próxima fecha y era más lógico tratar de ganarles a los croatas que a los brasileños para seguir en carrera. Para Croacia, un empate lo obligaría a ganarle después a Australia, pero por qué no ganarle a Japón primero. Sin embargo, ambos salieron a jugar con la mayor de las cautelas, arriesgando muy poco.

3. ¿Es el calor, la falta de confianza en las propias fuerzas o el hábito lo que hace a estos equipos jugar sin intentar forzar una victoria? Es como si los equipos que no figuran en la lista de candidatos (y excluyendo a un par de conjuntos africanos) sólo supieran jugar a la defensiva, con un infinito miedo al adversario, como si el único fracaso posible en el torneo fuera recibir una goleada. Todo ocurre como si estos equipos basaran su mediocridad deliberada en la idea de que como se clasifican dieciséis, de los cuales solo hay un máximo de seis equipos buenos, las otras diez plazas dependieran del azar y, si no hacen nada, también les puede tocar pasar de ronda.

4. Japón y Croacia jugaron mal de dos maneras distintas y mostrando una versión empeorada de lo que ofrecieron en el primer partido. Japón le agregó a su toque intrascendente una absoluta imprecisión en sus jugadores. Ya no les salieron tres pases seguidos y las escasas veces que la maniobra de sorprender con un rápido toque a la punta dio resultado, el centro posterior no llegó o fue dilapidado torpemente. Como Babic bajó su rendimiento, Croacia confió exclusivamente en su centrodelantero Prso, pero hoy este desbordó menos y tuvo una compañía todavía más escasa. Prso debe pensar cuán afortunado es Crespo por jugar en la Argentina donde no lo dejan solo. Así que Croacia intentaba el contragolpe contra una defensa superpoblada y Japón la circulación y el tiro desde lejos con jugadores sin habilidad para hacerlo.

5. El resultado fue soporífero. Hubo un par de jugadas de gol, es cierto, incluyendo un penal para los croatas atajado por el muy buen arquero Kawaguchi, pero el ritmo aletargado y la sucesión de interrupciones lo hicieron interminable, un partido indigno de un mundial.

6. El árbitro belga Van Bleeckere hizo su aporte a la mala calidad del partido. El penal fue dudoso, una de esas jugadas en las que los pies quedan trabados, el delantero se tira y la repetición parece indicar una falta. Pero Van Bleeckere durmió el partido, pitando numerosas faltas inexistentes, cobrando algo en cada corner, cortando el juego hasta hacer insoportable la cantidad de interrupciones.

7. Como ejemplo de mi obsesión con las tarjetas, voy a detallar las cinco que mostró el belga en un partido que, lo juro, no hubo ni siquiera un choque casual entre dos adversarios. A los 21, amarilla para Miyamoto por cometer el penal (¿por qué deben ser amonestados los autores de un penal, si la falta, en caso de existir, es tan leve como en este caso. A los 31, amarilla para Robert Kovac por una falta que no existió (Kovac se perderá el próximo partido). A los 44, amonestado el arquero japonés por demorar la reanudación del juego (los arqueros y los jugadores en general no hacen eso cuando necesitan ganar). A los 68, amonestado Sma en una jugada que la televisión no mostró y no encontró después para repetir. A los 72, amonestado Santos, por un ligerísimo empujón a un adversario. El partido debería haber terminado sin tarjetas, pero fueron cinco.

8. ¿A quién le sirve esto? No sé. ¿Tiene alguna relación con el juego limpio? No. Lo cierto es que Van Bleeckere que, al parecer, es famoso por su minuciosidad, dirigió muy mal y empeoró el juego.

Esta nota es parte de la Cobertura Obsesiva de Alemania 2006, a cargo de Quintín.


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