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Hernanii Mundial #7

18 06 2006 - 22:55

Nos queda un solo día de la primera y más intensa fase del Mundial, la de las seis horas diarias de fútbol, y debo decir que es una pena. Qué rápido que pasa todo. Mañana empieza la tercera fecha de cada grupo, que serán cuatro partidos por día pero de a dos por vez, y muchos de esos partidos no tendrán ningún valor (CIV-SCG –¡qué buenas iniciales!— o CRC-POL, por ejemplo). Se nos empieza a deshilachar el Mundial, dejará de ser esa manta con la que tapábamos nuestros días: hoy, a las cinco de la tarde (hora de Nueva York), cuando terminó el partido de Brasil, me deprimí un poco, como si tuviera síndrome de abstinencia, porque todavía me quedaba un buen pedazo de día y ya no había más partidos. Ayer igual: terminó Italia-USA, uno de los dos o tres partidos más excitantes del campeonato hasta ahora, y yo no sabía dónde poner mi energía; eran las cinco de la tarde y había sol, pero todos los programas posibles me parecían aburridísimos. Voy a tener que acostumbrarme: dentro de 20 días ya no habrá más Mundial ni nada.

Disfruté bastante de los partidos del fin de semana por la intensidad de algunos, el buen juego de algunos pocos y, también, por ciertos resultados que me reivindicaron ante los lectores de TP. Yo había dicho que la República Checa era un equipo sobrevalorado y la realidad me había desmentido pocas horas más tarde, con el claro triunfo de los checos frente al Team USA. Mi pronóstico fallido generó respuestas más y menos socarronas, incluida una de Quintín. La igual de clara derrota de los checos contra Ghana me devuelve algunas fichas como pronosticador, que empiezo a apostar a todo o nada en este momento: España no le gana a Túnez, afirmo. España, según mi razonamiento, está casi tan sobrevalorada como la República Checa, y los que sólo leen los resultados de los partidos –¡Mamita, cuatro a cero!— creen que España está cuatro goles por encima de Ucrania, cuando en realidad no lo está. España, por ejemplo, no le pudo ganar a los serbios en las eliminatorias, lo que tampoco quiere decir que sean peores que los serbios, pero sirve para poner un poco de perspectiva. España, además, es ahora un equipo mejor que el del año pasado, con una cosa parecida al 4-3-3 del Barsa y un mediocampo toquetero, rápido e inteligente: para mí Xavi es uno de los mejores jugadores del mundo. Aún así, me parece que les vendrá bien bajar un poco a tierra y empatar o ganarles 1-0 jugando mal a los tunecinos. Les va a venir bien a los españoles y a los demás, que nos ahorraremos las increíbles tapas de Marca de los últimos días:

En fin, República Checa me dejó en una buena posición pero también lo hizo Estados Unidos, mi semi-equipo adoptivo, que ayer jugó un partido maravilloso contra Italia. El técnico de USA había puteado en público a sus jugadores después del partido contra República Checa (algo imposible o casi imposible de hacer en un país con tradición futbolera, porque te matan) y parece que esta cosa de la motivación con los gringos siempre funciona. Jugaron bien, con ese entrañable academicismo de los pases aprendidos en la escuelita –las canilleras reglamentarias desde los seis años de edad— pero con un corazón y una inteligencia que estuvieron a punto de hacer tambalear a Italia, un equipo que, siendo sincero, me resta puntos. Elogié a Italia la semana pasada, creí que el mediocampo con Pirlo, Totti y dos burros por los costados podría darle a Italia un aire más valiente y menos mezquino, pero casi nada de todo eso ocurrió en el segundo partido: Totti estuvo media hora y lo sacaron después de la primera expulsión, Pirlo estuvo muy atrás y los delanteros tienen polenta pero son bastante burros. No veo buenas posibilidades de que Italia tenga mucho más para ofrecernos en las próximas semanas que su coraje, su cabezadurismo y alguna que otra cosa de Pirlo o Totti.
De Brasil, otra vez poco. No me quiero entusiasmar demasiado, pero Brasil parece un equipo que ya ha cruzado su pico y en el que el técnico parece tener firmados pactos de lealtad con algunas de sus estrellas crepusculares. Todo esto puede cambiar, por supuesto: Brasil no necesita jugar bien para ganar. Pero qué aburrido es ganar sin jugar bien. Qué poco sentido tiene.


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