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Polarización (The GoogleDocs Draft)

Jul 19, 2012

La conversación política en Argentina se ve tremendamente exigente. Siempre lo fue, particularmente en los sectores llamados “progresistas”, desde las agrupaciones tradicionales de la izquierda marxista a las diferentes versiones de centroizquierdismo populista o socialdemocráta y sus variaciones. Pero en los últimos años, polarización mediante, se acentuó y se expandió. Exigente quiere decir aquí que uno de los interlocutores se planta frente al otro, que disiente, o podría disentir, planteándole disyuntivas en las que le demanda que se defina y se defienda de un juicio negativo sobre él mismo que su argumento provoca. Sería una estructura de este tipo: si sostenés el argumento X, quiere decir que sos en realidad un Y.

“Y” es algo tan malo que admite la pérdida del respeto, de las reglas de educación, de la escucha: fascista, totalitario, golpista, oligarca, corrupto, estúpido, hijo de puta. El mayor problema de esos calificativos es que la conversación no puede avanzar. Alguna versión pragmatista del concepto de verdad dice que es verdadero aquello que nos permite seguir la conversación. Esos términos, entonces, en el modo democrático de vida, sólo excepcionalmente pueden ser verdaderos, y es casi siempre en el límite de ese modo de vida.

Anticipo que las simetrías retóricas que se van a describir no siginfican una equiparación, una teoría de dos demonios, o el reclamo de un “justo medio” para mí. Son eso, simetrías retóricas, enunciaciones análogas. Descripciones de lo que se dice, los términos en los que se discute con cierta frecuencia. Distinto es si nos ponemos a investigar quién tiene la responsabilidad de que esto ocurra, históricamente, o quién tiene mayores medios para instalar este tipo oposiciones. Por ahora, creo que ese asunto es irrelevante a los fines de la propuesta que voy a tratar de hacer. No creo que sea irrelevante en general, creo que una buena discusión de su genealogía sería muy útil, pero es otra empresa.

Doy algunos ejemplos:

A cada lado de la dialéctica argumental, hay una descalificación específica. Una es la consabida acusación de “gorila”. Gorila es, en este contexto, todo aquel que disiente con el gobierno. Y este disenso tiene dos niveles. Uno es un nivel de valores, ideológico inclusive, el otro es de hechos.

Banana, por su parte…

Del mismo autor:
Pickled Nazis Refutation


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