DESTITUTIO
Esto es que dijimos en tiempo real, durante el juicio político a Ibarra. Antes y después también hablamos del tema, claro, en notas como estas:



La Tragedia

Los ciervos y las cabras no saben nada de la muerte. Nosotros tampoco.

Quince Tremendos Minutos de Fama

Sobre la relación mortal entre el monarca y sus modistas.

La Desgracia

El regreso del hijo de la tragedia ataca de nuevo, segunda parte. Por suerte Verónica Torras habla de eso, no de lo otro.

El doloroso adiós a la veredita

Schmidt sobre las ignominias del Rock Chabón y el mito de la Juventud Rebelde.

Todo lo que podría entrar en seis sílabas si uno supiera cómo escribirlo

Aunque no parezca, puede ser más difícil poner un buen título que bajar a un candidato a Presidente

Ibarrá, désolé
Acerca del juicio político. Semán y Puricelli ponen a Ibarra en la licuadora y vierten un diagnóstico conjunto.

Orlando Furioso
El ekeko Farías Gómez distrae a Brener, pero no tanto como para ocultar las coincidencias entre quienes desarmaban el Estado y quienes pugnan por su recuperación.

El Chivo Necesario
Schmidt cree que está bien, y dice por qué.

La estela que dejó Aníbal
No fue un polvo más, dice Schmidt, reparando en las relecturas de Carlotto 2.0.

Destitutio
Brener en la Sala Juzgadora, al lado del de TN y sus papelitos.








Puricellli escruta pintadas
17 01 2006 - 08:27

Con la cara de circunstancias que acostumbra vestir en estos casos, ceño fruncido y mirada reconcentrada, Aníbal Ibarra está sentado desde hace horas (con las interrupciones lógicas de los cuartos intermedios y las idas al baño) ante los quince miembros de la Sala Juzgadora de la Legislatura de la ciudad, que tiene que decidir si su suspensión como Jefe de Gobierno se termina con una destitución o con su reinstalación en el sillón que ahora disfrutan las asentaderas de Jorge Telerman. Si no se puede decir, en esta Buenos Aires veraniega de enero, que el aire esté lleno de signos que anticipan el futuro de Aníbal, sí se puede constatar en los paredones de los cuatro confines de la ciudad, plagados de “¡Aguante Ibarra!”, que el aparato propagandístico del acusado ha estado trabajando horas extra.

Y se puede, mirando en las entrelíneas de esa constatación, apreciar la parábola recorrida por Ibarra y el puñado de los muy pocos que lo acompañan desde que renunciara al ministerio público y a su cargo de fiscal para ingresar en la arena electoral, allá por 1991. Parábola que va de las pintadas artesanales que hacía ese mismo puñado de fieles, junto a otros (muy pocos también) que la política fue alejando de Aníbal y su estela, hasta esta seguidilla interminable de paredones pintados por una de las tantas PyMEs que se dedican (paga mediante) a hacer lo que altri tempi hacían abnegados creyentes.

Seríamos los últimos en escandalizarnos, aquí en TP, de que un político exitoso cualquiera progrese desde el estadio artesanal de la militancia hacia el marketing político de factura más industrial. Eso sí, un político exitoso, un líder, digamos, todavía tendría quien pintara un paredón con su nombre por amor a la causa que todo líder encarna.

La soledad de esas pintadas incorporadas profusamente al paisaje de la Buenos Aires que supo votar dos veces a Aníbal para que la gobierne no es más que el síntoma de la soledad en que se encuentra el acusado de este juicio que hoy entra en su etapa más definitoria y pública. Estamos empezando a ver si la Legislatura le reservó a Aníbal un paredón limpio que dejará ver en semanas los vestigios de su destitución o si lo deja resucitar para languidecer por vez última antes del final de su último, solitario mandato.


Schmidt propone un Plan B
17 01 2006 - 12:03

El presidente del tribunal, Julio Maier, se queda frito. Es lo que veo, digestión lenta o pesada. Los familiares a mi lado lo apuntan a Aníbal con las fotos de los muertos, fotos de veinte por veinticinco plastificados. Le apuntan y la mamá o hermana de Fernando Aguirre le silabea “hi-jo de pu-ta”. Solo sigue ese dictado Raúl Fernández, el Colorado, en la última fila de asientos del hemiciclo. Ibarra no. Ibarra habla, con ánimo, sacando vida de donde no creíamos. Así se lucha por la vida. Ayer bajé beheadings por Internet. A un coreano o algo así la gente de Al Zarkawi, con los rifles y las espadas detrás, le saca todo el aire y él grita “I want to live!!!”

Ibarra elige confrontar con Enríquez, Jorge, diputado que era radical de derecha, después evolucionó al macrismo y ahora va solo sin más compañía que la de los más ultramontanos de la Iglesia que tienen un representante que les expresa la línea de la forma más clara, más evidente. No es de los que les conviene. Es un vanidoso. Ibarra hace bien. Enriquez contestará. Y se armará esa discusión: Enríquez, ya no Ibarra, descalificado. Los familiares silabean en voz baja. José Iglesias hace el gesto de tranquilos, el mismo que hizo Leopoldo Luque cuando marcó el tres a cero a Perú, en Rosario. OK.

Brener mira el espectáculo. Raffo pide reportes. Puri dice “no me dejen solo”. Yo y mi lapicito. Él.

Una cosa más: Ibarra dice algo cierto. Este juicio político está flojo de papeles y lo grave, lo más de todo, es que sentará jurisprudencia y mañana sólo por haber probado la ineficiencia de un área de gobierno se podrán cargar otro jefe de gobierno y así. Puede ser. Es razonable.

Digo, Aníbal, que si estos legisladores no están a la altura, renunciá. Hacé el gesto de no es serio. Y la jurisprudencia no se ve asentada. Sería, digamos, la última oportunidad de honrar la posteridad.


Puricelli intenta Radio de la Ciudad
17 01 2006 - 12:59

Una impresión desde Barrio Parque: en la Legislatura todo se ha puesto tan aburrido que ya dejó de interesar (salvo a Raúl Fernández, aplicado él). Síntoma: Radio de la Ciudad dejó de hablar del tema hace como una hora… El tema de la hora en AM 1110 es la expulsión de Cecilia Rognoni de Las Leonas. ¿Tendrá Enríquez algo que decir al respecto?


Gustavo Gluz se reconoce en el acusado
17 01 2006 - 14:54

Quería, pero no me sale nada simpático ni gracioso. Porque una persona que no supo construir ningún andamiaje político propio en casi ocho años de gobierno comunal, y que sólo queda con un grupito de mediocres a su alrededor (el resto de los mediocres que lo rodeaban ya se retiraron, y casi ninguno a su casa), con sólo apretar al resto del arco progresista con el fantasma de la derecha consiguió el apoyo y representación de todo el sector en la Ciudad.

Y si no hubiera ocurrido Cromagnon, ni más ni menos que una
desgracia, seguiría siendo un líder importante del sector, proyectado vaya a saber a que cargo. Me da pena por los mediocres de a pie como yo, a quienes jamás se nos ocurriría asumir responsabilidades de gobierno más allá de nuestras capacidades. Por los mediocres audaces con los que se rodeó el personaje, que se atrevieron a todo sin siquiera un atisbo de conciencia de su mediocridad ( me tocó estar con alguno de
ellos, debo reconocerles a algunos por lo menos buena voluntad). Y por los lúcidos, los brillantes dirigentes que sólo fueron capaces de colgarse del buen porte y la fama de Anibal, sin atisbo de crítica.

Me acuerdo de las palabras de uno de ellos tres días antes de que cerraran las listas del Frente Porteño:

“Así no, sin un acuerdo de programas ni métodos no lo vamos a apoyar”, dijo, palabras más o menos.

Poco después resultaría electo diputado por esa lista.

En fin, me sale hablar de poner las barbas en remojo. Hagámoslo nosotros, ya que los lúcidos y los mediocres inconcientes no lo van a hacer. Y no nos burlemos del pobre Anibal, que es lo que supimos conseguir. Casi podría decir que es uno de nosotros.


Puricelli insiste
17 01 2006 - 14:55

Radio de la Ciudad puntualmente propala invectivas de Ibarra contra Macri, a quien acusa de promover su “destitución clandestina” (clandestinidad era la de la época de Bonasso…). Rara ubicuidad de Aníbal, a quien hemos visto sentado en su banquito todo el día, pero igual parece haber estado haciendo declaraciones. ¿Ventriloquía?


Pablo Cassini tampoco lo deshereda
17 01 2006 - 15:06

Estoy sentado en un bar de Scalibrini y Santa Fe y veo en la pantalla de Crónica a las huestes de Anibal a punto de marchar.

Confieso un cierto grado de confusión: por un lado la bronca acumulada por lo que hizo Ibarra en su gestión de gobierno —mejor dicho, por lo que no hizo— y por otro las pocas ganas de entregar la cabeza de un progresista votado por la mayoría a la nueva derecha del contrabandista. Progresista inútil, sí, pero es la figura que pudo conseguir nuestro voto (aunque nos haya chantajeado con la posible unción de Macri como Jefe de Gobierno.)

Lamentablemente Ibarra nos muestra de manera cruda lo poco que pudimos hacer los que nos consideramos de izquierda democratica en un ambiente favorable como la ciudad de Bs As. Eso nos duele. Que lo destituyan y que siga Telerman y despues, inexorablemente, Macri. Pero el juicio politico deberia ser por otras razones. No por las sustentadas por los 30 votos conseguidos el 14 de noviembre.

Yo esperaba que lo sucediera alguien mejor, no peor.

Tal vez sea ese empecinamiento el que me hace dudar de las razones sustentadas por la Sala Acusadora para destituirlo. Tal vez por eso me siento más cómodo con la idea de que lo restituyan en su puesto y siga gobernado hasta el 2007. (Ganando tiempo para pensar qué puede ser lo mejor para para cuando Ibarra, nuestro inútil, el que supimos conseguir, quede en el pasado).


Julieta Mortati en la línea divisoria
17 01 2006 - 15:19

Cuando hay manifestación en Plaza de Mayo, el microcentro se llena de peatones que caminan por el asfalto. Como si los hubieran largado antes del trabajo, como si en Buenos Aires se celebrara el carnaval. Entonces, con la fantasía en el cuerpo, una avanza a paso de pasarela como si tuviera piernas de modelo. Y sin darse cuenta se va tirando para la vereda del sol. Eso dura lo que dura en la retina el naranja fluorescente del chaleco del primer policía que te cruzás a la cuadra. Que junto a otros vestidos como él, traban las esquinas con vallas verdes. Si querés pasar, te preguntan adónde. Y ahí entendés por qué todavía no llegó el carnaval.

Una vez en Avenida de Mayo, te topás con el duelo. Por un lado, hay cuatro cuadras de personas que defienden la bandera que dice:

“Por la verdad y la justicia. Sin presiones.”

Flamean banderas verdes, hay muchos hombres con pantalones grises, mujeres con carpetas y carteras chiquitas y una batucada, cuyos instrumentos son todos “JM percusiones”, como si se los hubieran comprado en tanda mayorista. Un turista sentado en un bar escribe en su cuaderno de viaje y el Banco Francés permanece abierto.

En el medio, una línea de policías naranjas y fotoperiodistas que buscan el mejor plano.

Y enfrente, del lado de la legislatura, hay jóvenes coloridos, por más que usen ropa negra gastada. Levantan banderas rojas y pasan por la nunca ausente en las marchas mesa del PO, que vende su Prensa Obrera del 5 de enero, a voluntad. Un grupo de bolivianos bajo la sombra de un árbol de la calle Perú, rodeado por cáscaras de naranjas. Y en las vallas, una cartulina blanca escrita a mano, dice:

“No más Cromañón. Sí a la destitución de Ibarra.”

El McDonald´s, cerrado. Of course.

—¿Qué estamos esperando? ¿Que se agarren?

—No, no creo que pase, los de verde son demasiado cagones.


Schmidt, en la calle, destila su propuesta
17 01 2006 - 15:38

A veces todas son metáforas.

La marcha en apoyo a Ibarra, que sería un abrazo, promocionado, difundido hasta el hartazgo como abrazo por todas las bocas de venta de todas las oficinas de ibarristas puros, impuros, los tan solo ibarralaborales, no fue un abrazo. Hasta las 18:30 nadie sabía cómo ir, o adónde. Perdidos como Gila en medio de los bombardeos de los miércoles, después de haber convenido con el enémigo que le tiren los jueves.

Estimamos que al menos sabían por qué harían lo que harían. Igual que con la Franja Morada en Derecho cuando estaba por ganar la UPAU, la apelación al hemisferio izquierdo de nuestra sensibilidad política es empujada para decirnos: “no a la derecha”. En Derecho los radicales hicimos fraude. Y acá, bueno, acá también.

El fraude ibarrista es haber escondido la responsabilidad. Desde ella se podría argumentar que el juicio político es un mamarracho. Desde la negación, no. Los familiares esperan la decapitación para iniciar el duelo. Y esta película no termina bien si Ibarra no cede su vida política. La propuesta de TP es que no lo haga a cambio de ayudar a destruir las instituciones de la ciudad.

Que renuncie y el juicio quede sin efecto.

Sería, dadas las circunstancias, una contribución magnánima a las futuras generaciones.

Dicen que Grosso lo llamó cuando lo suspendieron para decirle que no renunciara. Porque le puede pasar como a él; que después se abra una causa por día. Uhm. ¿Habrá sido así el gobierno de Aníbal también? Si renuncia, lo desmentirá y ganaremos todos. Puede que aquí se empiece a hablar de otra cosa.

La marchabrazo fue lo de siempre en marchasbrazos pobres arrastrados por menos pobres, arrastrados por menos-menos pobres que son conducidos por gente como nosotros, los de los dibujitos. No sería ese un gran problema. Los asuntos son los para qué. Podría reirme un año del desoriente general de los participantes. Pero, también, para qué.

Tal vez una corrección de viejos prejuicios: vi gente emocionada pidiendo que “Ibarra no se va(ya)”, gritándolo. No puedo creer que sea sólo por la motivación material, los contratos y la mar en coche. Es otra cosa. Se ve que incluso Ibarra ha podido mover el amor, esa cosa que ocupa a los escritores y a los psicólogos. Veremos cómo lo hizo cuando hagamos la terapia colectiva que nos merecemos los que no dejamos de ponerle monedas al pinball de la política.

Luego, hipótesis.


Brener en la Sala Juzgadora
17 01 2006 - 15:44

Hubo que atravesar varios vallados para poder acceder a la Legislatura. Perú y Avenida de Mayo está habilitado solamente para salir. Hay que ir hasta Chacabuco y acreditarse, luego entrar por Hipólito y llegar al vallado chico del edificio. Fuera del vallado chico hay un campamento con soguitas de las que cuelgan zapatillas facsimilares, laminitas. Deben ser alguna especie de símbolo, me imagino. Se ve mucho estandarte del MST, entre el vallado grande y el
vallado chico.

Una vez dentro del edificio, después de los controles de seguridad (que son más laxos que en el Eki, y eso ya es decir mucho), nos indican la dirección de la sala juzgadora y por un instante la impresión es la de estar en una casa de sepelios, en el momento en que a uno le dicen dónde está el muerto que le corresponde. Aunque ahora que lo pienso, en
las casas de sepelios suele haber de esos paneles negros aterciopelados con canaletitas donde se insertan letras de plástico blanco para escribir los nombres de los finados que van circulando por ahí.

Agarramos la última media hora de descargo de Ibarra. En la parte alta de la boiserie, de espaldas al estrado de la presidencia, hay unos televisores de plasma que muestran la cabeza del suspendido, a quien lleva unos segundos ubicar físicamente en los asientos, y resulta que lo tenemos precisamente enfrente. Los micrófonos de quienes declaran
son finitos y largos, con una lucecita roja en la punta.

Cuando uno transcribe lenguaje oral, rigen licencias piadosas para con los lectores: leer transcripciones literales de lenguaje hablado es aburridísimo. En el caso del Jefe destituido, la tentación es reflejar su histrionismo cool, intentando ser lo más fiel posible a sus inflexiones. Tiene un tono para intentar complicidad con el Presidente de la sala o con algún aliado virtual, como quien le habla a quien tiene al lado poniendo una mano para amortiguar y dirigir el caudal sonoro de la voz exclusivamente hacia el oído del escucha.

– Esto es…(textualmente)…uno de los cargos.

Y la ironía que detenta todo el tiempo en su descargo indica que, como suele pasar con aquellos juicios en los que muchas personas tienen expectativas, va a intentar salir buscándole el pelo al huevo. La formulación de la acusación está mal hecha, porque se dice que se van a evaluar sus cinco años de gobierno. Los cuatro años de la primera
jefatura fueron evaluados por el voto popular, dice el Jefe Suspendido, y entoces esto está viciado de nulidad.

Lee una parte de la acusación y no se priva de apostrofar, dice:

“en la página 98…eh, bueno…no está claro. Como no está publicado esto…no puedo… saber bien…”

Cita entonces a los juzgadores y le cuchichea a su aliado virtual:

…estamos evaluando (esto es confesión de parte), estamos evaluando cinco años de diseño, formulación y ejecución de políticas no idóneas. Entonces, concluyen que el actual Jefe de Gobierno, Ibarra ha incurrido “a lo largo de su gestión”…. (Y así siguen en todos los cargos). Absolutamente todos los cargos, incluso el de la emergencia tienen que ver con lo que hice o dejé de hacer en mi primer mandato.

En resumen, la nulidad. La nulidad intenta hacer creer siempre que si se encuentran dos fuerzas equivalentes opuestas, el resultado es como si esas fuerzas no existieran. Eso ni siquiera es así para la Física, que suele tomar en cuenta menos variables que las implicadas acá.


Quintín se desilusiona
17 01 2006 - 15:52

Desde acá lejos, una pequeña desilusión (pequeña por lo previsible) me causa leer en tp que, para los progresistas porteños que Cassini ejemplifica, Ibarra (que no es culpable de la masacre de Cromagnon pero sí —claramente— responsable político), deba seguir en el gobierno para evitar (¡otra vez!) al cuco de Macri.

Después de elegir dos veces a un jefe de gobierno no sólo mediocre sino infame hay que olvidarse de los muertos de Cromagnon que supieron conseguir su indolencia y su frivolidad y
volver a apoyarlo nada más que por un miedo atávico, imposible de explicar racionalmente, a sacar los pies del plato del oficialismo.

Otra desilusión (esta, lo confieso, menos esperada) es observar que parece haber nacido una nueva épica, la de la defensa heroica de Aníbal Ibarra, mártir de la derecha, como el mismo parece haber conseguido presentarse.


Brener en la Sala: Cerocomados
17 01 2006 - 16:19

Las cuestiones leguleyas no son como uno quisiera. No tienen que ver con el deseo. Ni con el deseo un poco más emotivo de las víctimas con la foto en la mano, ni con el deseo más racional de quien tiene ganas de que al tipo lo hagan pelota por tantas otras cosas. Tienen que ver con especificidades innumerables, con la posibilidad infinita de fraccionar una cantidad hasta que se acaben los décimos y empiecen los centésimos y los milésimos y así perderse en las cuestiones del desempeño ahora y el desempeño antes y el desempeño cuándo.

En resumen, parece que la acusación está mal formulada. Es más, que iba a estar mal formulada de entrada, porque aparentemente es una cuestión de principios. Qué fundamento puede tener Jorge Enríquez con su cerocomados porciento de votos para acusar a nadie, dice el Jefe Suspendido. Que cómo puede pesar eso más que dos millones de personas. Porque los que votaron son personas que votan, mientras el cerocomados de Jorge Enríquez es un porcentaje.


Alejandra Almirón abandona
17 01 2006 - 16:37

En esta ciudad parece que somos todos víctimas. No paramos de victimizarnos. No hay un puto responsable. Ibarra se come una birome de los nervios. Los familiares parecen barrabravas aburridos. Los legisladores son autistas. El santuario del Once es una torpe instalación.


Y Brener Has Left The Building
17 01 2006 - 16:40

Ibarra tiene razón en algo: a los pibes que hicieron la acusación no les da el piné. O sí, pero como si le afloraran unos colmillos en las comisuras, el Jefe Suspendido señala que quizá se ahogaron en su angurria acusadora. El temor de la estaca al pecho de Drácula. Y como nadie se va a tomar la tarea de iniciarles un juicio político a ellos, porque no garpa, va sugiriendo lentamente el camino del olvido.

Cuando lo apuraron con el tiempo, cuando ya lo habían apurado muchas veces, dijo lo que tenía anotado para el final, y podía saltearse cualquier cosa pero no eso, y vaya uno a saber qué amenaza se esconde detrás. O mejor dicho; no se trata de una amenaza sino de la apelación a la teoría conspirativa:

Pero de todos estos hechos que ocurrieron en diferentes jurisdicciones y distritos, no hubo un solo juicio político donde se analizara la responsabilidad política, PORQUE NO CORRESPONDE analizarlo en un juicio político. Sí en la justicia corresponde, y sí a través del voto.
Hay una diferencia. De todos los jefes políticos, gobernadores, presidentes donde ocurrieron estos hechos, soy el único jefe político que no pertenece ni perteneció, ni al partido Justicialista ni al partido Radical.

La lucecita roja de la punta del micrófono del Jefe Suspendido es confusa. A veces se superpone con su boca, y a uno le parece que tiene delante a una especie de cyborg entrenado en discurso. Otras veces se superpone con su frente, y uno empieza a mirar hacia atrás, buscando el origen del laser telescópico que parece estar buscándolo.


Raffo se va a dormir
17 01 2006 - 17:15

A Ibarra hay que defenderlo porque es progresista.

A Evo hay que defenderlo porque es indígena.

A Chávez hay que defenderlo porque es antimperialista.

A Fidel hay que defenderlo porque hizo la revolución.

A todos ellos hay que defenderlos, además, porque los otros son peores.

No sé a qué se debe la impunidad que tiene la izquierda en todo su espectro para permitirse ese tipo de statements. En un buen día tiendo a pensar que se la habrá ganado con tantos años de persecución y caza de brujas. Pero si ese es el caso, ya está, chicos. Ya pasó. La dictadura fue hace mucho. O seamos justos, permitamos sin ruborizarnos statements especulares del mismo tenor pero con signo opuesto.

Qué se yo: A Macri hay que defenderlo porque es blanco y tiene todos los dientes, como nosotros.

¿Qué pasaría si eso fuera PRO? Digo, si Macri saliera a hacer campaña con eso. Sería suicida. ¿Por qué? Porque ser blanco y tener todos los dientes difícilmente sea una virtud, u otorgue inmunidad para hacer y decir cualquier cosa. Bueno, todo lo demás tampoco.

No quiero abusar de las casualidades, pero tanto Cassini como Gluz aludieron hoy a los laureles, con eso de que “supimos conseguir”. Y la eternidad de los laureles es apenas una expresión de deseos, incluso en esa cosa horrenda que es el Himno Nacional. You are what you is.

Fast forward, para no aburrir: Reacción de Ibarra inmediatamente después del incendio —frfriglibiliblrefibg— reacción de Ibarra ante la interpelación en la legislatura —frfriglibiliblrefibg— propuesta de referendum, con cara de víctima —frfriglibiliblrefibg— alarde de “vamos a ganar el referendum”, con cara de winner —frfriglibiliblrefibg— ¿qué referendum?, con cara de poker —frfriglibiliblrefibg— actitud de Ibarra ante el juicio político.

Dejáte de joder.

Me cuenta Brener que hay una bandera colgada en uno de los vallados que dice:

“Para que haya Chabanes tiene que haber Ibarras”.

Lo cual es interesante a la luz de la comprobación del día: para que haya Ibarras tiene que haber Macris. Y Macri, un subnormal, sólo puede existir para ocupar ese lugar que le renueve la inmunidad al progresismo. A este progresismo. No, gracias. Se puede vivir sin ambos.

No somos parientes de Ibarra. Defenderlo por ser “uno de los nuestros” hablaría demasiado mal de nosotros incluso si fuera cierto.