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Wassup

Mar 13, 2009

Todos nos tuteamos, porque nos queremos tanto. ¿Qué te pasa? You talking to me? Te sugiero que pensés. Pen-sés. Y está el Kirschbaum de ayer, también:

El gobierno de Cristina y Kirchner jugaron fuerte pero no lograron.

Jugaron fuerte, el gobierno. ¿Qué te pasa, el gobierno? Ya está, vámonos. Vamonós. Vamonés. Hablamos así ahora. Hace unos años todo esto habría dado para un par de dailies. Ya no. Uno se acostumbra a todo.

Perdón por el tono apocalíptico, pero nos esperan días difíciles. Y si a alguien le quedaba alguna duda acerca de la Web 2.0, estamos en condiciones de confirmar que el nuevo Big Player en el negocio de las comunicaciones no es Clarín sino algo mucho peor: WolframAlpha. Próximamente Wolfram Beta. Y después, por supuesto, una vez que esté funcionando como corresponde, Wolfram and Hart. La Ley de Radiodifusión la están escribiendo Lilah Morgan y
Lindsey McDonald en el sótano.

Y si no tenemos daily, ¿qué tenemos para hoy, viernes? Nada. La radio va tomando forma MUY lentamente (en la agenda se pueden ver un par de nuevos programas más o menos improvisados, pero los de verdad están tardando en llegar.) Al Podcast y TSD 04 también les falta bastante. Hm. ¿A ver, el correo?

Alto periodismo, vieja. Un toque snob, iPod y Mac, pero bue. Así es New York.

sentencia un tal Santiago K, que aprovecha para pedir temas de los Friends Of Dean Martínez (ahora que hay radio tenemos requests, también). As it happens, tenemos un montón de discos de los Friends Of Dean Martínez, pero nos habíamos olvidado. “¿Todavía existen los Friends Of Dean Martínez?”, le preguntamos a Santiago K, que nos responde:

Si… Ya dejaste el porro hace mucho, parece.

Como si una cosa tuviera que ver con la otra. Curiosamente, Claudio Waisbord, de VLP (?), nos elogia (o no) con los mismos elementos retóricos:

Mi abuelo decía: “yo también me reiría si no fuera mi tonto”. Un porro tu texto, mucha risa y bajón.

Claro que ni sabemos qué texto es, ni entendemos el dicho del abuelo. Pero está bien, es evidente que ahora es así. Mi tonto. Un porro. El gobierno jugaron. En un par de meses aprendemos el idioma y todo.

Completando el segmento críptico de la semana, el Escriba se refiere a Schmidt de este modo:

Quiero decir que Schmidt es, sobre todo, muy entretenido. Es injusto al extremo, sobre todo porque se mete con varios de los eslabones más débiles de algunas cadenas y con otra gente no se mete. Pero es entretenido.

¿Es así? No sabemos. Depende de quiénes sean los varios eslabones, cuáles sean las algunas cadenas y, sobre todo, cuál sea la otra gente. Así, con placeholders genéricos, puede querer decir cualquier cosa. Hacen falta más precisiones.

En el otro extremo del espectro comunicacional, el minidaily de Pablo Valle generó respuestas lógicamente más largas, pero no menos específicas. Una, de los Gemelos Cocteau:

Pablo, no se pide pena de muerte para quien compartiste cama (a menos que te haya pasado el bicho).

A un amigo mío unos pendejitos bardo lo apuñalaron en Avellaneda. Porque sí. Lo velamos en Domínico y lo enterramos con una bandera de Independiente. Te puedo asegurar que no te dan ganas de pedir pena de muerte, pero te puedo asegurar que te dan ganas de ir y hacerles mínimamente lo mismo. En la misma esquina.

y otra, de Félix de Urquiza:

Uf, en estos días no dejo de escuchar sobre Susana Gimenez. Qué revuelo. ¿Acá también? Yo suscribo las dos afirmaciones de la rubia, no las veo contradictorias. “El que mata merece la muerte” (cada vez que pienso en esto, me viene la imagen de un continuo que acaba con la humanidad, el último que apague la luz y se suicide, o lo dejamos a Will Smith) y “No estoy a favor de la pena de muerte”. Saludos,

Por cierto, ¿dónde está Llach?

Llach está en su casa. No sabemos cuándo vuelve a escribir, pero esperamos que sea pronto.

Esta semana recibimos también la primera instancia de Spam Artesanal en la historia de TP, escrita por una chica que vende termotanques solares en Rosario:

Perdón por este comentario al margen, pero en una de esas viene bien: Yo tampoco tengo termotanque ni calefón (aunque sí gas). Pero estuve averiguando y existen en Argentina los termotanques solares (me dejaron boquiabierta). No son baratos, pero lo otros tampoco. Lo que tienen de bueno es que no gastan nunca más después del gasto de compra. Parece que andan solos.

Nos gustó tanto lo de “yo tampoco tengo termotanque ni calefón” (como si realmente estuviera respondiendo a algo dicho por alguien acá, en TP) que lo agregamos al reporte de hoy. La chica se llama Viviana. Es todo lo que podemos decir al respecto.

Dejamos para el final, como siempre, los mails que nos ponen de buen humor. Uno es de Ed, de La Plata, que estuvo escuchando la radio:

Muy bueno, excelente trabajo. Hace 25 años que trabajo en una Radio pública, quince de los cuales fui operador. Un día me encontraba trabajando en un programa de música clásica y el conductor anuncia una obra que, según explicaba, se la atribuían a Vivaldi. Cuando mandé el tema al aire, le pregunté como era eso. ¿Era de Vivaldi o no? Me explicó que la partitura se la había encontrado en un monasterio de España y no estaba firmada, pero que los expertos habían determinado, en base al estilo y otras cuestiones técnicas, su autoría. Me quedé pensando…  ¿qué necesidad tenemos de ponerle firma a una obra para poder decir si es buena o no? No es suficiente con lo que nos motiva. También pensé en el pobre monje anónimo al que le afanaron su obra maestra. Por otra parte, el conductor de un programa de jazz que se viene haciendo desde hace más de cuarenta años, me pidió que le buscara en Internet música de Stan Kenton. Me lo pidió diciendo “vos que andás en eso de Internet, por favor fíjate si me podes bajar lo que sea”. Le bajé todo lo que encontré con Ares y se lo grabé en un disco. Varios de los temas que bajé los conocían, o por lo menos le conocía el nombre. Al entregarle el disco le pregunté si uno de esos temas era de Stan Kenton y el me respondió que no sabía, que puede ser, que en realidad para el jazz no importa de quien es el tema, que lo importante es la interpretación (o sea como lo hacen mierda).

Les cuento esto porque me encantó lo que hacen pero no pude identificar de donde son y quienes trabajan en este proyecto.

(Es cierto, no hay credits en la radio. Después ponemos.)

El otro mail alentador de la semana fue de Fede Piedras, de Once, que tiene una idea más clara de quiénes somos, pero igual nos quiere, parece:

Loco, simplemente quiero felicitarlos. Sé que no son muy importantes las felicitaciones, que la mayoría estamos acostumbrados a que vengan de nuestro jefe y que por eso nunca creemos demasiado en ellas, pero realmente todo lo que hacen es para aplaudir, porque, más allá de lo que piensen y crean sobre lo que sea (y ustedes sí que se toman el tiempo para hacerlo —y eso, en este mundo, también es para aplaudir—) y de lo más o menos interesante que puedan llegar a decir los colaboradores (entre los que se encuentran, nada más y nada menos, Casas y Gargarella), tratan, entre amigos, y con los medios que la tecnología les otorga, darle un toque de creatividad a todo esto que está un toque hecho bolsa.

Happy ending para la licuadora de hoy, entonces. Pero conste que el orden es arbitrario, y que podríamos haber puesto todo al revés.

Del mismo autor:
TP is busy (tired)
The Big Narváez
Néstor Kirchner, la (primera) película
Aftermath (Charosky/Raffo)
Intermezzo
Pickled Nazis
The Tenembaum Gap
Fuegos Artificiales
La última Navidad
La bella y graciosa moza


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