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La luz que huye

Jun 27, 2009

La batalla del calentamiento. Era una canción-rima de esas que nos hacían cantar y bailar tipo Macarena en la escuela en invierno, horrible, con ese frío de las clases de educación física de la infancia que se te metía por la boca (porque no podías dejar de respirar) y te parecía que el patio era de cárcel. Decía así:

En la batalla del calentamiento
había que ver la lucha del jinete.

¡Jinete, al ataque!
Una mano, otra mano,
un pie, otro pie,
la cabeza, media vuelta
y un saltito.

En eso estamos. Calentando para la cobertura electoral de mañana —todo el día, con radio y todo— y recibiendo cantidades de mails de jinetes al ataque, con temperaturas poco invernales, por decirlo con modales de caballería. Dejaremos una parte de esos mensajes —los que hierven— para la semana que viene. Que se entibien, que no interfieran con las elecciones. Aprovechamos para buscar viejas tapas de Humor y recordarlo un poco a él, que quedó tapado por él.

Si algo nos entibio el aire y nos ayudó a pensar con optimismo en el cada vez más brumoso futuro de TP, fue el mail de Marcela Morales, de Montreal, Canadá, una doctora en física. El mensaje astronómico de Marcela nos alivió con matemáticas sobre la frecuencia de los dailies, un issue que venimos manejando con cierta dificultad:

A mi no me importa que los dailies se hayan transformado en x-dailies con x = 3,6 u 10. Prefiero esperar, que tener que leer diariamente las mismas ideas…

Después Gargarella logró subir unos grados, primero con su análisis de la opción conservadora del kirchnerismo y luego con su análisis del voto de izquierda. Andrés Vasiliadis, de Capital, nos hizo un favor editorial y opinó sobre los dos dailies en un mismo mail, en el que sugiere que para ser de izquierda hay que tomar el ejemplo fiscal kirchnerista:

”Desde el 2002 en adelante hay superávit fiscal entre otras cosas porque la presión tributaria subió un 33% en relación al producto mientras que el gasto subió algo menos. Se puede discutir si este gobierno gasta bien o no esa mayor tributación pero me parece que cualquiera que decida llevar adelante un programa de izquierda socialdemócrata progresista o como se prefiera nombrarlo debería defender que la riqueza esté tributando un 33% real más que antes.

Defender eso en Argentina es y será muy conflictivo, y me parece que en eso, aunque no se defienda al Gobierno, no se debería ser ambiguo. Todos los proyectos que se presentan por izquierda o por derecha en el Congreso se basan en debilitar esto, tanto por bajar retenciones, como por no plantear formas de financiar políticas de asistencia (que sin duda deben encararse), pero sincerando este conflicto y definiendo ganadores, perdedores y coaliciones resultantes.”

Nuestro propio Brener, por su parte, imprimió los dailies de Gargarella para leer en el subte, y cuando volvía pensó en voz alta durante un rato largo, tan largo que sus reflexiones, en circunstancias normales, habrían sido un daily. Pero en esta semana de vacas gordas fueron a parar acá:

Tiene razón Gargarella al decir que si uno es de izquierda tiene un camino fácil, que es votar por la izquierda.

No sólo es fácil el camino, también es facilísimo ser de izquierda. Sobre todo hoy en día, que uno no arriesga nada. Porque ¿a qué persona que uno tenga cerca le va a parecer mal que uno esté a favor de la redistribución de la riqueza, de los derechos de la mujer respecto a la salud reproductiva, de las buenas relaciones con los países vecinos? Lo contrario a eso es estar en contra de que la riqueza se distribuya, estar en contra de la libertad de elegir de las mujeres, en contra de los países vecinos. O sea, lo contrario sería muy parecido a manifestarse como de derecha, postura que hoy en día no asumen ni siquiera los represores de la dictadura. Decir que soy de izquierda, a esta altura, es como decir que soy bueno. Que quiero que todos tengan trabajo, que nadie robe, que la sociedad sea justa, que no haya niños que se mueran de hambre. Expresiones de deseo tan incontrastables como la existencia de dios.

La primera encuestadora que yo conocí fue Mafalda. Que salía por la calle a preguntarles a distintas personas si eran buenas. El encuestado decisivo era un policía, que respondía que claro, que por supuesto él era bueno, y al mirar el arma que el policía tenía en la cartuchera, pensaba Mafalda que ahí se daba cuenta de cómo funciona el asunto de la bondad.

También es facilísimo en este momento decir que el gobierno es el enemigo. Hay quienes lo niegan por pudor, otros por conveniencia, otros de simples negadores. Ninguna ironía acá: no digo esto en el sentido de “hacer leña del árbol caído”, sólo remarco la evidencia de “árbol caído”. Algunos se dieron cuenta antes, más o menos, y pontificaban en soledad ya desde hace mucho ante tribunas de miradas horrorizadas. Cuando los plateístas se transformaron en barrabravas que les tiran piedras a los que piensan distinto, se pudrió todo. Y ahora da la sensación de que los que pensaban distinto salieron en silencio por alguna puerta trasera y quedaron ahí los barrabravas viendo espectros en el aire y tirándoles cosas y denunciando a los enemigos invisibles que vienen por todo.

Pero el gobierno también dice que es de izquierda. No sólo eso, sino que cuanto más loco se pone, más cosas de izquierda está dispuesto a hacer. Hoy, después de un par de días, fui al banco a buscar monedas para el colectivo. Como siempre, había una cola de varias personas que iban a buscar lo mismo. La novedad es que, por una normativa reciente del Banco Central, toda aquella persona que vaya a buscar monedas al banco, debe completar un formulario dejando su firma y aclaración, teléfono y número de documento, dejando constancia de haber recibido x cantidad de monedas de parte del banco a cambio de billetes por igual valor. El guardia de seguridad recorría la cola entregando los formularios y unas biromes con el logo del banco que se iban pasando de mano en mano, y la situación era muy cordial y hasta simpática, si no fuera por el patetismo. Hasta último momento dejé en blanco el espacio que decía el monto de las monedas recibidas, porque no sabía si me darían los 20 pesos que pensaba pedir.

A una mente cizañera y tramposa se le podría ocurrir comparar esto con la libreta de racionamiento de la Rumania de Ceaucescu. Es exagerado, dejémosle la tarea a Joaquín Morales Solá. Nadie se va a morir por esto, no nos va a cambiar la vida de manera tajante y hasta es posible que en algún tiempo no se necesiten más monedas para viajar y entonces los ciudadanos organicen quemas públicas de máquinas expendedoras de boletos como un ritual reparador. Pero la novedad del formulario con tus datos para pedir monedas en el banco es otro pequeño maltrato cotidiano que naturalizamos con bastante civilidad. Bien por nosotros los civilizados, pero esta improbable política para atrapar a algún espectro especulador es de izquierda en el peor sentido. Orwell en la tumba se retuerce y su calaverita es una castañuela ahí, con los dientes que le quedan.

Se podrá decir que este no es un acto de izquierda, sino de derecha. Que es una medida tomada por Redrado, que es otro neoalsogarayboy como Massa y Boudu. Pero eso es relativo. El gobierno seguirá sosteniendo cualquier medida que tome como una medida de izquierda, y todo queda reducido a que vos tenés tu verdad y yo la mía.

Una alumna notó que su profesor decía cosas políticamente incorrectas, y entonces le preguntó:

—Profesor ¿usted es de derecha?
—No —respondió el profesor.

La chica suspiró aliviada.

No sé si perdieron vigencia las categorías de izquierda y derecha. Pero si todo es una cuestión de copyright, de quién tiene la verdadera franquicia de la izquierda, y flaco, ahí sí perdieron vigencia. Quiero decir, me parece correcto hablar de “una agenda tradicionalmente detentada por la izquierda”. Hasta ahí, no más. Yo deseo fervientemente que llegue el momento en que el aborto esté despenalizado en Argentina, y que además las chicas pobres que lo necesiten puedan tenerlo en las mejores condiciones sanitarias, y gratis. Que alguien me explique por qué este cambio se va a lograr apoyando a quien lo tiene en la agenda, cuando en realidad pareciera que tiene que ver con circunstancias mucho más fortuitas e indeterminadas. En Uruguay la iglesia no pesa como acá, y sin embargo no hay aborto legal. En Brasil ¿gobierna la izquierda? y tampoco. En USA sí hay, y surgió a partir de la causa judicial Roe vs. Wade que llegó a la Corte Suprema. Una causa particular, un hecho que fue de lo individual a lo general. Pasó en 1973, durante la presidencia de Nixon, un presidente muy poco de izquierda. Entonces nadie puede demostrarme a priori que el Partido Socialista tenga más posibilidades que el Pro de lograr una ley de salud reproductiva que contemple la despenalización del aborto.

Pasa que con la cantinela de la izquierda y la asociación inmediata izquierda=bien y derecha=mal y la descalificación automática de la derecha, hay una gran parte de la población (la que tiene ganas de votar a la derecha) que recibe en forma constante esta descalificación: si votás al Pro sos un hijo de puta, un torturador, apropiador de menores, vendepatria y miserable. O estás asociado con la iglesia. O con la patronal. Lo menos que puede hacer esa gente (que no son todos empresarios ni latifundistas ni oligarcas ni miembros del Opus Dei) es callarse su voto.

Si uno valora que las discusiones tengan sentido, debería poder encontrar buenas razones para no votar al Pro. Aunque sean intuitivas. ¿Te da asco Michetti? Contame cómo es el asco que te da. Que tus palabras sean sinceras. Que sean tuyas, y no la repetición del mail que recibiste de Ute-Ctera diciendo que en las escuelas no hay gas. Gustavo Noriega acá en TP estuvo bastante cerca, cuando habló de la mano blandita que te da Mauricio, o de cómo mira para otro lado cuando te habla (también estuvo cerca de humanizar a Michetti en su descripción de una persona seductora y con gracia, aunque inmediatamente necesitó aclarar que no recordaba ningún concepto político relevante en su alocución), pero deberíamos aspirar a más. Por el contrario, uno no debería negarse las buenas razones para votarlos bajo la excusa de que son de derecha. Fue un gobierno de derecha el que acá hizo que no existiera más la colimba y, de paso, desarticuló al poder militar. Quizá Hobsbawm nos explique en algún momento cómo ocurrió semejante cosa, o no. Pero el eje derecha-izquierda no parece haber tenido mucho que ver.

Teníamos veinte años y lo que se venía después de las elecciones era el fin del mundo. Después teníamos treinta años y lo mismo. Ahora que tenemos cuarenta o más ¿vamos a seguir repitiendo los mismos miedos de siempre? La izquierda más religiosa que hay. Aflojá, loco. Viví. Después te morís.

Yo no voy a votar al Pro. No me convencen, todavía. Están más cerca de convencerme que hace dos años, sin embargo. Por ahora voy a votar Coalición Cívica, que me convence un poco más (aunque también en este caso está instalado en el aire como un voto vergonzante, y la verdad que no lo puedo creer). Si en algún momento me llega a convencer el Pro, los votaré. Y si después me parece que me defraudaron, no los votaré más.

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Juan Bautista Echegaray, de San Telmo nos agradeció por la cena (de nada) y atacó los argumentos de Gargarella desde un flanco bien distinto:

Pongamos que uno es de izquierda y por lo tanto se opone a las desigualdades económicas existentes. Entonces, por supuesto, uno tiene que votar “contra” la patronal. Cosa que no hizo el diputado Lozano al votar “con” la patronal contra la resolución 125, en una decisión que de manera objetiva subió a los demócratas de BA Para Todos en la camioneta de De Angeli. Pongamos que uno es de izquierda y se interesa por un país que no le dé la espalda a Latinoamérica. Entonces, al escribir sobre dicho panorama, uno destaca el conflicto de Bolivia, donde un gobierno, pongamos, algo más de izquierda que el de Uruguay o el de Chile, se enfrenta a las graves amenazas de las patronales secesionistas y matacoyas. Pongamos a propósito de lo último que, aquí sí, tanto Solanas como Lozano acudieron a la conferencia de prensa en apoyo de Evo Morales que para la ocasión se organizó en el Congreso. Pongamos para terminar que uno es de izquierda, y quiere que, obviamente, al final de las elecciones, los candidatos de izquierda resulten más fortalecidos. Se hace difícil eso cuando el candidato, el número uno, es siempre uno. Un Pino.

Finalmente, Iris Fernández, no tuvo que agradecernos por la cena, porque ya estaba suficientemente agradecida a Gargarella por sacarle un peso de encima: hora sólo tiene que decidir entre dos candidatos.

Y Yo que estoy indecisa quería saber a quién TENGO que votar… qué barbaridad, voy a tener que decidir por mí misma. Es la primera vez en años que dudo entre dos candidatos de izquierda, la primera vez que siento que tengo opciones. Gracias por el post.

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Emilio Sadier, como siempre, fue más lejos: se acordó de la pobre alpaca, que todos subestimaron —ya van a ver— y nos ofreció una opción que ni Gargarella hubiera imaginado:

La alpaca, sin duda la revelación de estas alicaídas lides! Si avanza sólo un toque con el castellano, podemos hacer cambio de domicilio y presentarla para 2011, que hay chances. Puede ser una movida linda, para aprovechar algunas imágenes sugestivas: la repatriación, los recursos naturales, el enigma de la América profunda… La bajamos en un charter, Puricelli convence a Pino para que vaya a recibirla, sacamos la foto y la candidatura a vice está asegurada; si da para más, se ve en el camino, por supuesto.

Y cuando ya nos estábamos envalentonando de nuevo, llegó mail de Diego Casoni, sobre el delirio preelectoral de Zuazo, que nos hizo dudar de todo (pero no de la alpaca, ya van a ver):

”Si su “delirio” se cumpliera y todos fueran honestos en sus expresiones, ¿sería todo más fácil o más complicado? ¿es posible un mundo sin máscara?
¿es posible una máscara verdadera? Mejor pensemos así: Supangamos que llegara el buen día en que le creyéramos a todos;el día en que todos revelaran sus verdaderos deseos…el día en que quitaran del medio a la mentira como si hubiese sido un cerco de razor wire y quedaramos frente a la visión del deseo ajeno ¿Sería todo más facil o más complicado? ¿Es verdad que todo este caretaje vacío es lo que empobrece a la política?”

Casoni se responde en su mismo mail. “Quéseyo”, dice. Nosotros todavía lo estamos pensando, cuando nos llega correo de Agustín Velarde, en respuesta al daily de Raffo:

“En Inglaterra por lo que leo, aunque todavia es marginal, está avanzando a pasos agigantados el PNB, partido nacionalista britanico —pro nazi—. Con dos o tres años de crisis más como la actual, quisiera ver si se mantienen esas hermosas
situaciones de laboristas cuidadando los jardincitos de los viejitos tories luego de una compulsa electoral.”

Nos interesó el comentario de Agustín y también nos dio un poco de miedo que su predicción ocultara en realidad una expresión de deseos, así que nos quedamos charlando un rato con él. No nos pusimos muy de acuerdo, pero valió la pena, sobre todo por su última intervención, con metáfora escalofriante pero posible:

“No, ningún deseo de nazis,solo que me parece que tu comentario refleja una luz que huye. En el futuro asoma derecha (y porque no izquierda) dura. La “anacrónica” —para Inglaterra— lucha de clases prevalecerá. Desde ya que no ayuda en nada romper jardines de viejitos, tories o no; tampoco glorificar la situacion politica de Albion. Hablando de socialismo. Creo que lo que viene es más Engels y menos Binner.”

Que la luz huye, no hay duda. También vuelve, a veces. Veremos cuánto se oscurece mañana. Es imposible saberlo.

Del mismo autor:
TP is busy (tired)
The Big Narváez
Néstor Kirchner, la (primera) película
Aftermath (Charosky/Raffo)
Intermezzo
Pickled Nazis
The Tenembaum Gap
Fuegos Artificiales
La última Navidad
La bella y graciosa moza


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