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La bella y graciosa moza

Mar 16, 2010

Bueno, no pasa mucho. Todos los regulars siguen de licencia indefinida, los concejales de Ensenada se retan a duelo, Sarlo se dedica al turismo antropológico y Chávez quiere prohibir internet. Está bien, tiene razón. Para lo que hay que ver.

Campanella convoca, sin embargo. Sobre El secreto de sus ojos hay mails para todos los gustos (menos el de uno, pero ese es otro tema). Empecemos por la defensa apasionada de Gavy Santillán, que nos lee en Santiago del Estero:

A ver, sin apelar a falsos patriotismos, digo que me gustó la película, el argumento, y los actores. Y quería que gane un oscar.

Digo, me gustó que no se convirtiera en un libro de historia. Para eso, abro el libro de mi hermano de 9 año. Si por contexto se entiede, que el director me trate como estúpida y me dé una clase de “lo que hay que saber” sobre una época X, eh… prefiero las películas sin eso. Me basta ver un violador y asesino a espaldas de Estelita para extrapolar los calificativos a la gente de su gobierno. Eso me parece jugado. Me basta con los actos de corrupción de “Don Carlos” para entender que en esa época, el estado ya se perfilaba como delincuente y asesino. Y que al fin y al cabo, es la sociedad civil quien hace justicia. Porque el sistema judicial, por más apasionado que seas, está pintado. Ayer y hoy. Me gustó el cliché, la escena en el anden, jubilado aburrido deviene escritor, desayuno iluminado pleno de amor y belleza.

Me gustó porque cada uno de esos elementos, adquiere otra dimensión al final. Y no las sentí un cliché al final. Ella hace lo único que le sale: hacer cosas. Tomar decisiones: Utiliza su “sonrisa irresistible” para evitar sanciones del juez de Chivilcoy. Reabre la causa, provoca al asesino hasta q se quiebra, lleva el expediente donde dice que Gomez es un asesino condenado, habla con su padre y gente de su familia para salvar la vida de un pinche compañero. ¿Qué espera el argentino para entender que hay amor entre dos personajes? ¿Sexo? ¿Miradas cómplices? ¿Caricias y veinte formulas más sacadas de la última Cosmo? Una vez más, paso. Nada de boludeces en color rosa.

Habría que analizar cómo el personaje de Darin pasa de ser carismático e idealista, a dócil, sumiso a niveles exasperantes, ubicado. Ante el juez, ante ella, ante Romano. Ahi está la clave para entender porqué no se despacha con melodramáticos discursos de amor. No da. El tipo se va, como muchos otros se fueron en esa época. Por razones que parecen distintas, pero que en el fondo son las mismas. Para salvar su vida. Y vivirla lejos, más de 20 años, llena de nada. Francella, me encantó. Unico espacio para el humor. Asi, a lo populacho, como nos gusta. Chistes de borracho. Personaje vulnerable, condenado, fiel. En fin, podría hablar de Rago, del plano secuencia, del pito, de la mina en bolas destrozada al costado de la cama. Pero casi diría que no importa. Y no importa tanto como los geniales efectos de Avatar no importan. Porque en ese rubro no competimos, obvio, ellos son mejores. Porque la historia de avatar es aburrida, romanticona y obvia.

El secreto de sus ojos me gustó, entre otras cosas, porque habla de lo mismo. Y no me molesta que lo haga, porque en realidad pienso y siento que los argentinos nos las damos de gente progre y superada, pero todavía no resolvimos el conflicto unitarios vs federales. Porque alguna gente de la capital la tiene tan clara, que está más allá de todo y se molesta cuando un director argentino gana un oscar, porque lo ganó él y no “nosotros”. Pregunto, cuándo ganamos nosotros? Los autos del Diego, no lo tengo. Menos los de los muchachos de la seleccion. La Davis, tampoco la jugamos nosotros. El día que el tenis sea un deporte popular… tal vez pueda existir un nosotros. Cuando ganó Macri, tampoco ganamos nosotros. Cuando mataron un par de piqueteros y Duhalde se hizo el boludo, tampoco nos mataron a nosotros. Cuando Santaolalla ganó, tampoco ganamos nosotros. O si?

No vamos a entrar en un debate a cerca de cómo se construyen las identidades populares. Pero he de decir, que por extraños mecanismos de extrapolación e identificacion, soy feliz cuando gana Rosario Central(obvio, hace rato q ando infeliz), cuando gana Juan Martin, cuando juega lesionado Nalbandian. Perdí cuando ganó Macri y gané con Campanella. Fui feliz en el recital de los Fabulosos, exactamente en la parte en la que Vicentico arenga al público, y comienza cantando bajito, muy bajito… yo no voy, a la guerra, a la violencia, a la injusticia y a tu codicia, para explotar un estadio lleno de generaciones distintas, en un primitivo, Digo no, Digo no, Digo no.

Y después decimos si, a razón de 20 veces por día. Pero no importa. Esa noche, decimos no.

Claro que “decir no” es un statement relativo. Se le puede decir que no a muchas cosas. Por ejemplo, como en el caso de Marcelo Abud, a la película de Campanella:

Todo muy lindo. Es cierto e inevitable, se trata de una película de mierda. Ahora, en plan rigurosos, la idea de un director gritando “Grabamos”, es una mezcla de un cliché con toques de modernidad. Lo contrario ocurre con el “Se imprime”. Si se graba, no se imprime, o se imprime, pero no es necesario aclararlo. Tu idea de un set de filmación es de la misma época en la que se quedo estancado el cerebro de Campanella, alrededor de los años 40. No se pierdan en el blog de Eterna cadencia la charla Llinás, Lingenti, Casas, sobre todo las partes en las que hablan de El secreto…

Fender San, por su parte, que no escribe desde Japón sino desde San Nicolás, así que suponemos será Santiago, prefiere arremeter directamente contra Santamarina, con los adjetivos habituales:

Debo decir que la primera persona del plural me desconcierta y trato de evitar caer en la tentación de unificarlo esquizofrénico o amucharlo paranoico. Su ‘vergüencita’ al corte con musiquita del speech de Campanella o al regodeo por la escena de la cancha se parece bastante a la que sienten los snobs del centro por su familia proletaria bonaerense que piensa que ‘es fino’ comer champignones o ir a ver una obra de teatro de Suar.

La verdad, a usted Campanella le resulta groncho, dígalo (¿díganlo?, me pierdo). Ergo, usted no lo es. No y no.

Con el tema del inglés, por ahí se olvida que si el tipo dirige en Estados Unidos es lógico que hable medianamente bien en inglés, aunque más no sea para decir “action”, “cut”, “print it” o “more coffe, please”.
A usted le gustan los guiños, lo deja claro. Y Tarantino se la pasa guiñando; dos a quererse. Uno desearía que a esta altura parara un poco —Tarantino; ya se sabe que es más fácil que la montaña vaya a Mahoma que un snob deje de serlo— porque los tics cansan. Claro, menos a la gente (ahora sí lo puedo colectivizar, qué alivio) que gustan del gesto remanido pero cool.

Muchas cosas molestan de “El secreto…”, la principal es que se haya cambiado el final tan bueno del libro. Tal vez la otra es que la distribución de personajes era distinta y que si se hubiera respetado no habría tren para que nos lamentáramos (uh, me contagié). La diferencia —lo que nos diferencia, si vamos a seguir con la primera del plural por un ratito más antes de separarnos— es que que yo sé que el cine no se hace todo para mí, válgame. No el de Campanella, eso seguro. Últimamente tampoco el de Tarantino, por desgracia; con su manía ‘TV argentina’ de sentar a todo el mundo para perorar durante horas…

No se sienta mal por reírse de vez en cuando de Francella, a mí me pasa poco pero me pasa. Agradezca a los que hacen reír; casualmente esperaba que lo hiciera Gioia pero el único chiste que hizo no tenía salero.
Cambiando de tema, acabo de ver la de Scorsese, la última. Está llena de errores de edición y continuidad. Más o menos a la mitad de la película ya se sabe qué va a pasar. Ghandi sigue haciendo de Ghandi con un poco del científico loco de ‘Especies’ (ése le sale bien) y Di Caprio hace de Di Caprio. Hay un par de guiños, así que tal vez le guste. Tarantino la hubiese llenado de alusiones a “Atrapado sin salida” o a alguna película hongkonesa (¿se dice así?). No, no hay mafiosos italianos, irlandeses o Yakuza.

Campanella (como Tarantino y Scorsese) hace cine para muchos y yo hace rato que no me considero parte de colectivos homogéneos —al revés de ¿ustedes?— y aprendí a hacer “pssfffff…” cada vez que uno de estos tipos tira un centro para que cabeceen los ñoños, los cinéfilos, los snobs, los lentos, los nerds, los románticones, los pajeros, y un largo etcétera. A ustedes no les interesan los Oscar (¿a qué snob le interesarán?), pero se lamentan que su preferida, la de (¡todos a coro!) Tarantino, no ganara. Una pena. Un dato que se les escapó es que a él parece que le re caben los Oscares, igual que a Campanella. Pero Campanella no es cool. Hay que avivarlo de que a ustedes les gustan los guiños, la próxima vez quizá les tire un centro, les muestre una no tan grande, le haga decir a Darín ‘siempre tendremos París’ o esas cosas que les gustan. Yo seguiré haciendo “psssfffff…” y trataré de que no me afecte el juicio, como hasta ahora.

Y al revés, via io, de Saavedra, en el mail desganado de la semana:

De todas las pasiones estupidas del ser humano moderno, la mas irracional siempre fue para mi el nacionalismo.

No soy patriota, si lo fui me arrepiento hasta el ultimo hueso, y espero no volver a serlo jamas. Ergo, no soy argentino, y si mañana la “Patria” desaparece en aras de un mundo mejor no levantare mayores protestas que si el estado en cuestion fuera Burkina Faso (por cierto, ignoro si aun existe, pero es uno de esos paises exoticos que quedo grabado en mi memoria).
Dada entonces mi conviccion arriba detallada, esperaba que ESDSO perdiera, mas que nada para evitar los insoportables discursos chauvinistas, asi como deseaba una derrota de Nalbandian y asi como aguardo un pronto retorno de Messi y cia.

Pero.

No vi las otras peliculas nominadas, por lo que esta no es una opinion totalmente formada.

Pero.

Bah, la verdad es que no tengo ganas de hacer esto.

Lo dejo en que me parecio una buena pelicula, me parecen tontas e infantiles las criticas que hacen a esas escenas puntuales y…nada mas viejo, pasen un buen dia que esta lindo.

Dejamos para el final el mejor de todos, lamentablemente anónimo, pero tan representativo de la época que merece un lugar destacado.

Qué manera de derrochar palabras amigo. Cuanto narcisismo. ¿Quien te crees que sos? Seguis la corriente de los que se hacen los que saben y ninguno va a ser capaz en su miserable vida de editores, de ser ni la sombra de Campanella. Además, aceptá que te gustó la peli, que está muy bien y hasta te dejo algo en tu recuerdo lleno de fiestas palermogolicas y lameculos.

Aceptá que te gustó, le dice el Jinete a la Niña.

Ved que bestia, qué animal.

Del mismo autor:
TP is busy (tired)
The Big Narváez
Néstor Kirchner, la (primera) película
Aftermath (Charosky/Raffo)
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The Tenembaum Gap
Fuegos Artificiales
La última Navidad
Arenero: China ataca Kamchatka


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